martes, 31 de marzo de 2009

Un aprendizaje humanista en Salvatierra

El Club “Zorros”, el idealismo y la historia local


Por J. Jesús García y García


Para decir con una sola palabra cuál era la naturaleza o sustancia del Club “Zorros” hay que emplear la palabra idealismo. Pero hemos de olvidarnos de las teorías filosóficas y atender únicamente al uso coloquial y popular del término. Yo diría, dejándome llevar por la Real Academia Española, que idealismo es la “aptitud de la inteligencia para elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía”. Pero como esta definición todavía tiene tintes filosóficos, me inclino por otra: “Tendencia a idealizar o a mejorar la realidad”. Y como aún no me gusta, me voy a una última: “Inclinación a dar vida a una ilusión”.

Como en gustos se rompen géneros, el concepto de idealismo puede considerarse en forma negativa (algo propio de soñadores bobalicones) o positiva. Para mí el idealismo es positivo, como lo es el quijotismo, su pariente... aunque dé lugar a frentazos.

En esta perspectiva, las actividades del Club “Zorros” fueron esencialmente idealistas. Habría que recordar aquellos primeros círculos de estudios, con visita a los monumentos históricos de la ciudad; las conferencias (que llegaron a ser semanales), de las que podríamos señalar principalmente las de los sacerdotes fray Luis María de Jesús Gallardo, Gilberto Farfán, Abel Sereno, fray Anacleto María Vázquez y fray Roberto Ugalde; las de los médicos Cándido Luis Rico, Leandro Marmolejo, Miguel Zárate y Fernando Díaz de la Serna; las de los ingenieros Bernardo Cartas, Fernando Coronado y Salvador Ortiz Vega; las de don Manuel Aguilar y el químico Herminio Ojeda.

¡Qué violentas y apasionadas eran nuestras asambleas, en las que, al final de todo, se imponía el espíritu de fraternidad y la unión! ¡Qué esperanzadoras, aunque hayan acabado en nada, algunas iniciativas como aquella del Congreso Permanente de Organismos Sociales de Salvatierra!

Integramos un conjunto musical bajo la dirección del maestro Alfonso Mercado; se formó un sector femenil, en el que tuvieron destacada actividad Carmela Martínez de Pérez, Alicia Duque de Méndez y Mary de Santoyo; integramos un grupo para detectar sitios arqueológicos en el municipio; se hicieron labores de promoción de la apicultura y de la avicultura; se recogieron, apoyaron y encauzaron iniciativas de mejoras materiales importantes para la ciudad, habiendo participado activamente en la realización de algunas... Y hasta teatro hicimos.

Estudiábamos (macheteábamos), con un ahínco que pudo y debió ser mayor, el libro de don Melchor Vera: “Guatzindeo Salvatierra. Apuntes para una historia local civil y religiosa. Reunidos y publicados por...Lo que alcanzamos a ver nos permitió dimensionar un yerro mayúsculo en que incurrió el canónigo don José Guadalupe Romero, historiador silaoense del siglo XIX, muy consultado y por casi todos ciegamente creído.

Basándose en Romero, al principio de los años 30’s la autoridad municipal asignó el nombre de calzada Andrés de Alderete (personaje inexistente o tal vez ligado a otra localidad) a la que, partiendo de la calle de Hidalgo, conducía a la estación del ferrocarril. Todavía en 1940, en el segundo año de la instrucción elemental, me enseñaron esa patraña romeriana acerca de Salvatierra: “Esta ciudad fue fundada en unos terrenos de la hacienda de Huatzindeo de D. Andrés de Alderete y de su esposa: deseando estos señores formar una población de españoles en las inmensas y fértiles tierras que poseían y que valían entonces quinientos mil pesos, acudieron al rey ofreciéndole la donación de estas propiedades para fundar la ciudad. Pusieron los donantes varias condiciones: entre ellas, que la población sería honrada con el título de ciudad, que ésta se debería llamar Salvatierra para perpetuar la memoria del virrey conde de Salvatierra que gobernaba entonces el país, y que tanto el fundador como sus descendientes habían de tomar cada año con su propia mano 2,000 pesos de las cajas reales como una especie de retribución por las propiedades donadas: admitidas estas ofertas por el año de 1643, se escogió para el asiento de la ciudad uno de los sitios más pintorescos y deliciosos de toda la Nueva España [...]”. La cita proviene de las “Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, presentadas a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en 1860 por su socio de número el Sr. Dr. D. José Guadalupe Romero, canónigo doctoral de la Santa Iglesia Catedral de Michoacán, México, Imprenta de Vicente García Torres, calle de S. Juan de Letrán núm. 3, 1862, pp. 223-226.

A mediados de 1954 los miembros de una representación de nuestro Club fuimos a pedir al alcalde Ramírez, uno de los de más modesta actuación y de más estrecho criterio que hayamos tenido, que se cambiara el nombre de la calzada Andrés de Alderete por el de calzada de Agustín de Carranza Salcedo, ya que este personaje es, de manera suficientemente probada, el merecedor del título de fundador de nuestra ciudad. El presidente municipal nos contestó que eso sólo sería posible consultándolo antes con el Ejecutivo del Estado y, probablemente, mediando acuerdo del Legislativo, y que él no estaba dispuesto a meterse en las diligencias correspondientes.

De todos modos la calzada Andrés de Alderete habría de cambiar de nombre, esto ya en 1973, cuando el Ayuntamiento que presidía don Manuel Ávila Pizano, mediante un simple acuerdo tomado en sesión ordinaria, la llamó calzada Heroico Colegio Militar, accediendo a una solicitud de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Nos interesaba mucho la historia local. En nuestro papel membretado se expresaba así el nombre de nuestra ciudad: San Andrés de Salvatierra, Guanajuato, y en un recuadrito se transcribía lo que la orden de fundación de 9 de febrero de 1644 rezaba: “Por el presente, en nombre de Su Majestad y como su Virrey lugarteniente, concedo licencia y facultad para que, en el dicho puesto y congregación del antiguo pueblo de Chochones, se funde y pueble una ciudad de españoles, conforme a la traza que se diese con toda pulicía, que se intitule y llame la ciudad de San Andrés de Salvatierra, ahora y para siempre jamás.- García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra y Marqués de Sobroso, Virrey.- Cédula de fundación.

De nuestro Club salió Vicente Ruiz Arias a la ciudad de México a desarrollar su meritoria labor de investigación histórica. Zorro era también Francisco Vera Figueroa, quien escribió sendos libros sobre la batalla del puente y sobre la dinastía de los marqueses de Salvatierra. Y el individuo más representativo de los zorros, don Luis Castillo Pérez, se convirtió en el Cronista de la Ciudad, en cuya condición alcanzó merecido reconocimiento y aún tiene y tendrá grato recuerdo.

Como era inevitable, un día la mazorca empezó a desgranarse. Varios miembros del Club emigramos en busca de superación. Pero todos llevábamos dentro la semilla idealista de nuestro añorado Club “Zorros”, que siguió adelante por varios años más.

Y cierto día sucedió en la ciudad de México que...


El sinarquismo en Guanajuato

El próximo domingo 26 de abril se llevará a cabo la asamblea nacional electiva de la Unión Nacional Sinarquista en Querétaro. Este movimiento social nació en 1937 para luchar por reducir las desigualdades sociales y luchar por darle un orden social cristiano a México. Muchas jornadas de éxito cubrieron los días de movilización masiva de grupos campesinos. Recientemente intentó convertirse en partido político con resultados favorables pero con una enorme voluntad en contra, que terminó con la negativa del IFE de aprobar su registro como partido político nacional.
La asamblea del próximo domingo, es el aliento de un movimiento que no ceja de participar en la vida pública del país. Los caminos están cuesta arriba para los cientos de sinarquistas curtidos en el sacrificio y el esfuerzo, anhelantes del triunfo del movimiento humanista cristiano.
Las elecciones de julio significan un espacio de reflexión dentro de las filas sinarquistas, la organización habrá de recomponerse para el 2010 y emprender la ruta de los registros como partidos políticos estatales, y Guanajuato aparece como un estado especialmente importante para obtener su registro.
La marcha va bajo el principio de transformar al país mediante el cumplimiento de los deberes y derechos ciudadanos, participando en todo aquello que importe al ser humano.
La llama de estos principios nunca acabará. Esperemos un buen resultado electivo de la asamblea nacional.

viernes, 27 de marzo de 2009

Política, humanismo y poesía en el candiato Henry

Conversando sobre el "Ángel" de la identidad cultural de Salvatierra, con don Pancho, un fabricante de quesos y vendedor de hierbas medicinales en los puestos de lámina del mercado, examinamos dos episodios de la guerra de Independencia vivida en Salvatierra.
La primera pregunta a discernir fue, ¿por qué el ejercito insurgente, que quince días antes de su llegada a Salvatierra bajo el mando de Ignacio Allende, no realizó los mismos desmanes hechos en la alhóndiga de Granaditas? Por qué en Salvatierra se recuerda como una estancia de terciopelo, a pesar de que Salvatierra era una ciudad de españoles, que se regía por las leyes de la Républica de Españoles, donde el cabildo era representante de la Corona Española. La respuesta es que aquí no había los resentimientos sociales que sí generó la explotación minera. Aquí era una ciudad agrícola encalmada con una fuerte vocación hacia el humanismo hispanista. La noción de filosofía hispanista refiere a una visión del mundo que se abre a recibir nuevas culturas. Es decir, es una composición resultante del entramado de las culturas grecolatina, judeocristiana, morisca y mesoamericana. Un humanismo original que ya se gestaba desde entonces en Salvatierra, contrariamente, Guanajuato era visto como la ciudad de la explotación inhumana en las minas.
Una segunda pregunta es ¿por qué en Yuriria el ejercito insurgente quemó los preciosos retablos de madera del templo agustino y, en cambio, en Salvatierra, el insurgente Ramón López Rayón nombró a la Virgen de la Luz alcaldesa de la ciudad?
Hay que recordar que Francisco Agustín Esquivel y Vargas, criollo nacido en Salvatierra, ya había expuesto la nota salvaterrense de ser una ciudad donde convivían de manera armoniosa todos las razas y autoridades de la sociedad novohispana, halagando sobre todo la festividad del Barrio de San Juan con las fiestas del Señor del Socorro, como un ejemplo de convivencia pacífica los miércoles de la semana santa.
La identidad de la nación mexicana está en nuestra historia pero la identidad no es algo que esté en el pasado, sino una visión del futuro que debemos alcanzar. Los poetas definen la esencia del alma de un pueblo, por lo que debemos oírlos. Y el ideal de Jesús Guisa y Azevedo es que la política aprenda de la poesía, su autenticidad, su sentido de lo bello para el alma de un pueblo. Ahora, nuestra pregunta es ¿Podrá el candidato Enrique Villagómez, Henry, encarnar la misión señalada por Guisa y Azevedo para los políticos humanistas? La política debe llegar a las alturas de la poesía. Por lo pronto la esperanza está depositada en Henry.  

lunes, 23 de marzo de 2009

El discurso de Jesús Guisa y Azevedo en su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua en 1956

El Club “Zorros” y el doctor Guisa y Azevedo


Jesús Guisa y Azevedo

Por J. Jesús García y García


El periodiquito “El Zorro”, que iba a ser quincenal, en su primera época pudo sacar 37 números en total: 21 del año I (del 17 de agosto de 1952 al 9 de agosto de 1953), y 16 del año II (del 23 de agosto de 1953 al 23 de mayo de 1954). Los directores responsables fueron:  Arturo Mendoza Morales, los 10 primeros números; Juan Montoya H., un número; J. Jesús García y García, 8 números; Onésimo Pérez Pérez, 18 números.
En seguida y durante casi dos años estuvimos sin hacer periodismo, hasta que yo presenté el proyecto de una revistita mensual: “Cauce”, de la cual fui nombrado director. Su duración fue de un año (15 de abril de 1956 a 15 de marzo de 1957), 12 números, de los cuales yo saqué los primeros once. Todos fueron impresos en los talleres gráficos de la revista franciscana “Paz y Bien”.
         Tuve que movilizarme para conseguir colaboradores y por ello entré en contacto con el doctor Jesús Guisa y Azevedo, personaje en el cual los zorros teníamos puesta mucha atención a pesar de que nuestra información acerca de él aún era precaria: sabíamos que había logrado su título en la universidad europea de Lovaina; que era autor de algunos libros y además escribía en periódicos; que era un crítico ácido del gobierno; que a partir de 1950 tenía un pleito casado con don René Capistrán Garza, director del periódico “Atisbos”; que había tenido muy importante participación en los festejos del tercer centenario de la fundación de Salvatierra (ocasión que sirvió para que algunos lo oyéramos mencionar por primera vez)... Apenas esto y, tal vez, sólo un poquito más.  Pero empezamos a allegarnos información complementaria y nuestro aprecio por él fue aumentando.
Lo invitamos a que viniera para hacerle un sencillo homenaje. Aceptó y aquí tuvimos un grato coloquio. Generosamente colaboró don Jesús en “Cauce” enviándonos, para que los insertáramos en nuestras páginas, varios temas del libro que entonces tenía en preparación: Estado y ciudadanía, acaso el más bello y motivante de los suyos.
Apenas iniciaba su colaboración cuando (en el número 2 de la revista) nos dimos el gusto de informar que el filósofo Guisa había sido nombrado individuo de número de la Academia Mexicana, correspondiente de la Española, para ocupar la silla número uno, que estaba vacante por la muerte de don Carlos González Peña. Decíamos en la parte final de la nota:
“...Don Jesús es y será un escritor discutido y combatido. Es natural, pues hace gala en sus polémicas de un carácter rasposo, bronco, muy característico de él y de muchos guanajuatenses, y usa de una apabullante franqueza en sus comentarios sobre los asuntos nacionales. Reaccionario de ‘hueso colorado’, ha tomado parte en política, afiliado a un partido de oposición; y esto sí que no se lo han perdonado los individuos que forman el mundo oficial. Aquí mismo, los viejos políticos no le guardan mucha estimación y sí, en cambio, le atribuyen renegaciones de su tierra natal, olvidos de su origen.- Pero, en lo intrínseco, su literatura está a salvo de toda impugnación. El número de sus libros es mucho mayor de lo que algunos creen y su obra periodística se manifiesta dignísima en ‘LECTURA’, la revista sostenida por don Jesús durante varios lustros.- Uno de los más grandes deseos de este paisano ilustre es, según lo manifestó a nuestro Director, contar con la asistencia de muchos salvaterrenses a la sesión de la Academia en que dirá su discurso de ingreso [...] Aproximadamente un mes después, [...] don Jesús recibirá la presea que lo acredita como académico, y es su intención venir a ponerla a las plantas benditas de la Virgen Santísima de la Luz, mediante ceremonia especial”.
El 31 de octubre de 1956, respondiendo a la invitación que nos hizo el doctor, representantes de los tres organismos sociales que había entonces en Salvatierra (por el Club de Leones, don Manuel Aguilar Rosendo;  por el Consejo de Caballeros de Colón, don Luis Martínez Ortiz,  y por el club “Zorros”, don Antonio España Rentería y yo) asistimos a la solemne ceremonia de recepción de nuestro egregio paisano en la Academia Mexicana.
Estuvimos felices y orgullosos en la bien llena sala Manuel M. Ponce del palacio de las Bellas Artes. Gozamos y aplaudimos el discurso de ingreso del nuevo académico (tema: “La palabra, instrumento universal”) y también el de contestación que corrió a cargo del canónigo don Angel María Garibay y K.  El presidente de la docta corporación lo era don Alejandro Quijano, quien en sesiones previas había podido conjurar la controversia provocada por don Martín Luis Guzmán, intransigente “liberal” que se oponía al ingreso del “mocho” Guisa.
Entre los diecinueve académicos asistentes a la ceremonia yo pude reconocer, además de don Alejandro Quijano y don Ángel María Garibay y K., a don José Vasconcelos, a don Alfonso Junco, a don Jesús Silva Herzog, a don Luis Garrido, a don Manuel Romero de Terreros y a don Carlos Pellicer.
         A un salvaterrense ilustrado e idealista no puede perdonársele que ignore los discursos pronunciados esa noche por el doctor Guisa y el canónigo Garibay. El de quien llegaba a la Academia alcanzó alturas excelsas. El de Garibay fue un modelo de frescura, de amenidad y donaire. Dijo así acerca de Guisa: “Trae sobre las espaldas la toga del filósofo, y en las manos el escalpelo del periodista, sangrante de bronquedades, aunado al látigo que muchas veces ha levantado ámpulas. Ámpulas que se mudan en rojos capullos que le forman guirnalda”. Y en otro momento: “De esa juventud entre las sementeras y del bufido de los corceles o del canto interminable de los gallos, saca Guisa su estilo bronco y másculo [...] la voz de su nativa Salvatierra sigue siendo la pauta en que habla y escribe, aunque haya pasado por las universidades europeas. La tierra del bajío se ha hecho carne y sangre en don Jesús Guisa y Azevedo”.


domingo, 22 de marzo de 2009

Los gobernantes que nos merecemos

Tengo la noticia que del proceso interno de selección del PAN, ganó la elección Enrique Villagómez Cortés, Henry. Quiero hacer patente mi reconocimiento al PAN como instituto político que forma ciudadanos en la cultura democrática. Dice Miguel Ángel Bovero, un teoríco de la política, que una señal de los procesos democráticos consiste en que se desenvuelve el proceso sin un ganador dado de antemano, sino que hasta que la votación se efectúa, se conoce el resultado real, no antes. Y esa característica se cumplió en el proceso interno del PAN en Salvatierra.
Ahora lo mejor que le puede pasar a la vida política de Salvatierra será esperar un triunfo contundente del candidato del PAN, pues un cabildo en paridad con la oposición, sólo ocasiona la desviación de la atención de los temas prioritarios, al inquirir por el regidor que se vende para sacar acuerdos difíciles.
Todos sabemos que el triunfador será Henry, así que si nuestro análisis nos conduce a concluir que el mejor candidato que se está presentando a la contienda electoral es Henry, pues es lo que nos merecemos, y no por la aparente debilidad de los otros partidos: PRI, PRD, PVEM; sino porque sus candidatos tienen una estatura intelectual y moral menor a la de Henry. Así que aquello que pueda hacer Henry es lo que esencialmente podemos hacer los salvaterrenses, es nuestra realidad.
El cambio en las miras y alcances es mayor a los tres candidatos panistas anteriores, hasta en lo profesional los supera, y conste que dos eran dentistas. Así que no habrá excusa, Henry es un salvaterrense de la misma cantera de Federico Escobedo, Jesús Guisa y Azevedo, José Luz Ojeda, Fulgencio Medina y Jesús García y García. La 365 años de historia de la ciudad lo contemplan, es el representante político formado en el humanismo salvaterrense, está en la línea de la mejor educación que se puede recibir en Salvatierra, así que él representa el resto de la reserva cultural de la ciudad para superar lo que heredamos del esplendor de antaño.
Felicidades a Henry, y ahora él es la medida de lo que somos capaces los salvaterrenses que empleamos nuestros recursos municipales, lo que la naturaleza nos prodigó, para hacer mejor la vida, más igualitaria, entre hombres y mujeres.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El humanismo salvaterrense como valor para guiar al gobierno municipal

El humanismo es la democracia

por Pascual Zàrate Avila


La edificación de Salvatierra siguiendo una traza humanista novohispano

    En la historia política mundial la influencia de la religión es una referencia imprescindible para explicar la conformación de grupos dominantes. Desde la época de la Grecia clásica la palabra de los dioses en el oráculo de Delfos era importante. Pero eran dioses muy caprichosos y a unos griegos privilegiaban sobre los demás. El cristianismo introdujo importantes avances al pensamiento cultural: el sufrimiento no es castigo de los dioses, es prueba de la fe en Dios; todos hombres y mujeres son iguales ante Dios; servir a los demás es el papel de la autoridad. A estos principios se les introdujo la concepción griega de los conceptos como esencias universales. El cristianismo dejó de ser una secta de catecúmenos y salió con un puñado de filósofos cristianos a despertar el diálogo socrático cristianizado por todas las naciones del mundo conocido.

    En la historia mexicana la religión católica representa su origen más profundo. Desde el surgimiento del protestantismo de Lutero, la entonces por ello mismo llamada Iglesia Católica deseó crear la idea filosófica y teológica de san Agustín: planearon hacer de América "La Ciudad de Dios". Vasco de Quiroga es el paradigma de ese recorrido con sus ciudades-hospital, que rememoran las prácticas de las comunidades cristianas primitivas. En Salvatierra hubo un trabajo de "Hospitalillo" por espacio de treinta años llevado a cabo por un lego franciscano, Juan Lozano.

    El trabajo de la explotación de las minas a todo novohispano bien nacido le parecía la representación de todo lo opuesto al ideal de una comunidad critiana primitiva. La mina explotaba de manera inhumana a todos los que intervenían en la explotación. Los indígenas trabajaban con la intensión secreta de sacar, sin que lo notaran, piezas de mineral. En las calles había por esa razón la codicia del oro, crimenes, pasiones interesadas, juegos de baraja trágicos.

    A la idea Vasco de Quiroga de las ciudades-hospitales, la segunda generación de pobladores españoles concibió el proyecto de ciudades agrícolas humanistas, diseñadas para la convivencia de todas las razas, con  transparencia y luminosidad en sus calles y explanadas para promover la virtud cristiana. Salvatierra continúa en la línea humanista al fundar la ciudad con la intensión de encargar la evangelización a la orden religiosa más prestigiada de los españoles, los Carmelitas Descalzos de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. La mística carmelitana la tenemos muy arraigada en nuestra forma de pensar y de  sentir el mundo los salvaterrenses.

    Con la desamortización de los bienes del clero efectuada por el régimen de Juárez los carmelitas se fueron de Salvatierra. Pero quedaron sus libros, "Las Moradas" de santa Teresa y "La Subida del Monte Carmelo" de san Juan de la Cruz, lectura obligada por las catequistas de templo del Carmen.

    En 1934 las leyes de la educación socialista de Lázaro Cárdenas iniciaron un camino educativo de lucha antirreligiosa en las escuelas. la población de Salvatierra fue testigo de la convicción humanista de grnades maestros, como Cuquita Vera, quién consideró imposible formar buenas personas con sólo la enseñanza laica sin valores trascendentes, y fundó una escuelita con enseñanza de valores religiosos.

    Varios salvaterrenses asistieron a la fundación del Partido Acción Nacional, dos de ellos fueron Jesús Villafuerte y Jesús Guisa, el PAN de ese tiempo postulaba el derecho de los padres de familia a decidir la educación religiosa de sus hijos, en la escuela pública. 

    Pero también la Unión Nacional Sinarquista se fundó con salvaterrenses, Jesús Guisa estuvo en la concepción ideológica de la organización, pero de manera reservada. El sinarquismo sigue en la misma lucha, sin cambios en su declaración de principios.

    Sin embargo, mucho ha cambiado desde aquel año de 1934, cuando para ingresar a trabajar de maestro federal, el aspirante a ser aceptado debía negar la biblia y la amistad con el clero. Ya ese tiempo pasó y ahora la pluralidad y la tolerancia nos dicen que el ciudadano tiene el derecho de ser educado por la ciudad, religiones de por medio.

    La ciudad de Salvatierra para llegar a ser la ciudad humanista por autonomasia, se nutrió a los largo de 381 años con la educación carmelitana, franciscana y agustina. Sobre todos los agustinos dirigieron sus enseñanzas a formar gobernantes entre los jóvenes criollos e indígenas. Juan Miguel, el fundador del Barrio de San Juan era alumno agustino y fue el primer líder que dirigió la vida del barrio de naturales, su impronta está en la identidad cultural de los vecinos. 

    Por su parte Jesús Guisa escribió una obra de educación cívica, la cual representa su visión sobre el gobernante que deseaba existiera para México en sus estados y municipios. El libro se llama "Estado y Ciudadanía", el cual circuló profusamente entre la población del centro de la ciudad. 
(El texto anterior lo escribí en 2009, ahora en 2025 actualizo la importancia del humanismo mexicano en el actual gobierno municipal 2024-2027)

    Salvatierra es una ciudad fundada como una urbe humanista, en los tiempos actuales de 2025, el gobierno municipal llegó a la historia de la ciudad para retomar como premisa guiarse por el humanismo mexicano, única filosofía política para abatir las desigualdades sociales en el municipio.

lunes, 16 de marzo de 2009

El nacionalismo revolucionario de Vicente y Federico Escobedo Tinoco

La cultura de Salvatierra como educación social regional

por Pascual Zárate Avila

Portada manuscrita de la traducción de Federico Escobedo Tinoco, cuaderno que se encuentra en la biblioteca de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Les comparto el entusiasmo de difundir de manera creativa la obra literaria y la crónica de Salvatierra.

En lo relativo al humanismo de la revolución mexicana, Salvatierra está orgullosa de la fraternidad de Vicente y Federico Escobedo Tinoco, dos salvaterrenses en la revolución. Vicente era comandante de las fuerzas zapatistas que tomaron la ciudad de Puebla en 1913, las cuales llegaron con un precedente de comportamiento destructivo en tomas de ciudades anteriores. Federico, entonces encargado de la Arquidiócesis de Puebla, por el exilio del Arzobispo Toriz, parlamentó con las fuerzas rebeldes avalado por su hermano Vicente y logró el acuerdo de los jefes zapatistas de respetar el patrimonio artístico y la vida de las personas religiosas. Gestión de paz muy encomiada en Puebla por la desamparada población inerme ante la lucha fratricida. Ese episodio de dos hermanos salvaterrense salvando el arte poblano para bien de las generaciones futuras, muy bien vale representarlo en una obra teatral, en un documental cinematográfico y en su trasmisión televisiva.

Pero no sólo en esa acción revolucionaria participa Federico Escobedo. Cuando José Vasconcelos lanza su campaña educativa creando la Secretaría de Educación Pública, continúa publicando los clásicos universales, y en 1924 le solicita a Escobedo la traducción de la obra de Rafael Landívar para incluirla en la serie de las publicaciones de divulgación de la literatura universal. De la confluencia del humanismo universal con su apropiación en lo mexicano, nació el Nacionalismo Revolucionario. 

Escobedo siempre dió pruebas de su nacionalismo cultural, dado que la Universidad de Chicago le ofreció comprar los derechos de autor de su traducción y, a pesar del ofrecimiento de una buena suma en dólares, nuestro paisano prefirió donarle los derechos autor a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla,  quién conserva los originales con una gran devoción.  

Del texto titulado "Geórgicas Mexicanas", por Federico Escobedo, bien podemos realizar un trabajo de difusión cultural mediante la realización de programas televisivos donde la lectura del texto vaya acompañada de imágenes de los temas tratados: manantiales, ríos, ganado, fiestas, añil, grana, beneficio de la plata, el Jorullo, la ciudad de Guatemala y la Cruz de Tepic, por citar sólo algunos de los 14 capítulos. Pero además, podemos hacer una alianza con la capital angelopolitana de Puebla y con la antigua ciudad de Santiago de los Caballeros en Guatemala para realizar seminarios sobre la influencia de Rafael Landívar y de los jesuitas expulsados en el siglo XVIII como precursores del movimiento de independencia en toda América.

Tenemos también, en la batalla del puente de Batanes, material para conmemorar la gesta independiente. 
Esta riqueza patrimonial de cultura y civilización será posible aprovechar para caracterizar a Salvatierra como una ciudad cultural.

Dijo el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty, el mundo de cada individuo tiene la dimensión de sus vocablos. 

Por tanto, en Salvatierra tenemos un patrimonio de grandes creadores nacidos en la ciudad, quienes crearon nuevas formas de expresión con el lenguaje.

La riqueza verbal de sus obras ensanchará la percepción del mundo a niños, jóvenes y adultos al difundir la lectura de las obras literarias y la crónica de la ciudad.

domingo, 15 de marzo de 2009

Homenajes a Jesús Guisa y Azevedo

Biblioteca Jesús Guisa y Azevedo 
por Pascual Zárate Ávila


Homenajes a Jesús Guisa y Azevedo
de Horacio Larrea Tinoco, Roberto Moreno Moreno y en la Cámara de Diputados Federal
por Pascual Zárate Avila


La lectura es una actividad muy valorada por todos los que editamos blogs en internet. Tener lectores es una manifestación del sentido humano en todas sus posibilidades. Una biblioteca es la institución cultural con mayor trascendencia en el mundo civilizado. Todas las personas gustamos del arte literario, pues no existe nadie en el mundo que ante un enunciado escrito, hablado o cantado por otro, no haya sentido que lo expresado también representa algún contenido que tiene guardado en lo más recóndito de  su pensamiento.  La lectura es un ejercicio de la libertad y la escritura es una expresión ética del ejercicio social de la liberta de pensar, creer, opinar e inventar que tiene el ser humano.

La biblioteca inaugurada en la colonia Lomas Verdes de Salvatierra, el 10 de marzo, lleva el nombre de Jesús Guisa y Azevedo, un salvaterrense de pura cepa. Devoto de la Virgen de la Luz, con estudios en el seminario de Morelia, visitante frecuente de las comidas campestres en el río Lerma, aficionado a las guayabas y los cacahuates, admirador de la cultura mexicana en su maravillosa síntesis de lo hispano y lo indígena, carmelitano en su formación catequética, exalumno de la escuela parroquial y con una gran vena de poeta. Un salvaterrense igualito a muchas generaciones a lo largo de la historia. Pero sobre todo, poseyó el espíritu indomable, altivo y aferrado del salvaterrense que jamás a sido esclavo o lacayo de nadie, pues se sabe descendiente de las ideas humanistas igualitarias más nobles de España: de Vasco de Quiroga, y de las utopías humanistas americanas: de Rafael Landívar y Tirso Rafael Córdoba. 
Guisa es un paradigma de salvaterreidad, trabajo como empresario de los libros en México, maestro de escuelas privadas en la secundaria, de la UNAM, orador exaltado, ensayista cultural, político y filosófico. Columnista en periódicos nacionales, animador de círculos culturales en México y en Salvatierra. Candidato en contiendas electorales, integrante de organizaciones ciudadanas y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. 
En la inauguración estuvo presente uno de sus hijos llamado Francisco de Sales y Melchor de la Paz Guisa Hohenstein, a invitación expresa de Pascual Zárate Avila con el apoyo solidario de Enrique Villagómez Cortés, Henry, a quienes Guisa Hohenstein agradeció la invitación a la ceremonia, en una pausa durante la entrega que hizo de una donación de libros y fotografías del doctor Guisa y Azevedo a la biblioteca homónima.
La pieza orataria de Francisco Guisa fue el relato del destierra aplicado a Jesús Guisa por escribir en 1927, en el periódico Excélsior, que la reelección de Obregón bien valía 50,000 pesos oro a Plutarco Elías Calles. Regreso a México hasta 1931. Lo mismo narró la expulsión de Jesús Guisa de la cátedra de Filosofía Tomista en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, por oponerse a la introducción generalizada del materialismo dialéctico por Cárdenas. Los estudiantes de la secundaria Alfonso Reyes le dedicaron al orador ademanes de aprecio y simpatía con el pulgar levantado y le dieron un atronador aplauso. Indudablemente sintieron la comunión que provoca la identidad cultural salvaterrense, de la que ya son cocientes, con la biografía de Jesús Guisa al recordar su manera de exhalar al cerro del Culiacán, a Escobedo, al río Lerma, al puente de Batanes, a las guayabas olorosas y a los cacahuates arrugados del portal de la Columna. 
Me conmovió la oratoria de Francisco Guisa, la expresión viva, detallada, de los episodios leídos en los documentos biográficos de Jesús Guisa y por ello sé que también, en los sentimientos de Raúl Cardiel y Gloria Camargo hubo identificación como salvaterrenses y satisfacción por decidir proponer el nombre de nuestro Académico de la Lengua para la nueva biblioteca pública.

viernes, 13 de marzo de 2009

Federico Escobedo murió rodeado de sus amigos de la Academia de la Lengua

Los últimos días de don Federico Escobedo

Por Jesús García y García 

A propósito de la muerte de don Federico Escobedo, hoy transcribo lo que publiqué en el número 694 de “El Observador” correspondiente al domingo 26 de octubre de 2008:

“DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA. Literatos muertos de hambre.- Todavía a mediados del siglo XX lo común en México era que quien se dedicara a escribir no se hiciera, con ello, rico, y hasta podría suceder que —literalmente— muriera de hambre. Ahora las cosas algo han cambiado. Hay —¡magnífico!— un crecido número de gente que vive de las letras. En la corta lista que damos destacan algunos que no solamente “viven” sino que perciben cuantiosos ingresos por sus escritos: Rius, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Francisco Martín Moreno, Fernando del Paso, Guadalupe Loaeza, los Taibo, y, en una posición menos sectaria, Enrique Krauze y Carlos Fuentes. Pero he aquí algo en relación con un deceso registrado el 13 de noviembre de 1949: ‘Al ocurrir en Puebla la muerte del presbítero don Federico Escobedo, se repitió el caso de los escritores mexicanos que llegan a sus días finales sin patrimonio alguno, en la estricta condición de parias.- Ya se sabe que el Padre Escobedo fue miembro de la academia de los árcades de Roma (se le rebautizó como Tamiro Miceneo), latinista insigne a quien se debe una versión castellana de la Rusticación mexicana del guatemalteco Landívar, y poeta de vasta producción. (Por cierto que la academia romana aludida, formada para propagar el conocimiento del latín, contó entre sus correspondientes mexicanos a alguno que ignoró de todo a todo la lengua del Lacio).- El escritor desaparecido pudo hacer frente a las necesidades económicas de su póstuma enfermedad, gracias al caballeroso auxilio suministrado por los integrantes de un grupo literario. Y lo adverso se abatió a tal punto sobre el lecho de su postración, que aun días antes de entregar el alma ya andaba por las casas de la Ciudad de los Ángeles un corredor sobrado de facundia y ayuno de vergüenza, proponiendo a tal y tal precio los libros raros y objetos pertenecientes al moribundo. Es triste advertir cómo los hombres de letras retraídos de la feria de la adulación o el entrometimiento hayan de morir en circunstancias tan deplorables’ [ACEVEDO ESCOBEDO Antonio, ‘Miserias e infortunios’, en En la ola del tiempo, México, Jus, 1975, pp. 132-133]”.

Restaurar el alma comunitaria antes que el cableado subterráneo de Salvatierra


En verdad que el centro histórico de Salvatierra es un espacio con grandes recursos para estimular la sensibilidad estética de las personas, de quienes pueden sentir, ver y vivenciar el arte. Ciertamente el arte es un valor universal generador de los sentimientos más perfectos de las personas. Como tal, es buscado por amantes del arte de diferentes regiones y localidades. La belleza es un valor promotor del desarrollo, y no todas las ciudades y paisajes lo poseen. Y hay localidades que poseyéndola no se dan cuenta del crecimiento posible alcanzable si se cuida, se perfecciona y se amplía.
Así tenemos como ejemplo que el templo y casa parroquial de Salvatierra son museos de arte pictórico, escultórico, arquitectónico, literario, musical y biográfico. Una riqueza que debemos medir, decir en cuánto esta valuado el decorado, en cuánto los retablos neoclásicos de Tresguerras y cuánto cuesta la estatuilla de la Virgen de la Luz, es decir, cuánto valen en el mercado internacional del arte esas imagen sacras. 
Lo mismo con la casa parroquial, hay que saber su valor. Hay que sacar el valor del cuadro de corredores del jardín principal, de la presidencia municipal y de las casonas y  del portal de la Luz. Ya teniendo cuantificado el valor económico de la llamada plaza mayor, entonces veamos cuánto es lo que nosotros, esta generación de salvaterrense que nos correspondió vivir el lema municipal de "Salvatierra Mágico" podemos dejar como legado. Hay que ponerle precio, pero la evaluación que hagamos no debe estar dirigida específicamente a lo invertido en materiales de infraestructura, sino en la contribución hecha para lograr generar que quienes pasean por el jardín logren sentir una experiencia estética única, inalcanzable en otro lugar que no sea Salvatierra.
Hay historias de proyectos de remodelación: por ejemplo, un presidente cambió el piso del portal de la Luz por uno de cantera, pero los techos hoy están cayendo en pedazos, de manera amenazantes. Cambió el material del piso donde se colocan los puestos de antojitos mexicanos, de los buñuelos, del pozole, de las gorditas y de las largas de guisado. Y uno observa a esos servidores de alimentos y, simplemente, es evidente que contribuyen a generar una impresión agradable. Y no la generan porque no tienen unidad en los colores de sus ropas, ni en el material de los bancos, mesas, manteles y sillas. Ni en las vajillas y platos desechables. 
La enorme inversión efectuada en la colocación del piso de cantera en el portal no se reflejo en una mejor calidad del servicio de alimentos, es más, no incremento la cantidad de consumidores en las cenas del portal. 
Lo mismo ocurrió con el piso de cantera de los corredores del jardín, los prestadores de los servicios de alimentos  ahí aparecen ante la percepción del visitante, como un elemento que no contribuye a generar una impresión armónica agradable durante el paseo por el paisaje del jardín.
Es verdad que las fachadas de las casonas son un objetivo para el gasto del erario municipal, para pintarlas con colores a tono con la edad de las fachadas y dar una sensación de paisaje urbano agradable. Lo mismo la inversión anunciada para los techos de los portales. Sin embargo, los vecinos se disgustan y simplemente no contribuyen con una parte del costo de la remodelación, además de abrir puertas para nuevos comercios de manera que rompen que lo poco que queda de unidad de la fachada.
De manera responsable, todos debemos hacernos la pregunta sobre nuestra contribución al lucimiento de la plaza mayor: qué ponen los lava coches, qué los vendedores de nieves, de churritos, de pasteles, de tortas, las sexoservidoras, las cafeterias, cenas, agencias de viajes, tiendas naturistas, estudios fotográficos.
Qué ponen los grupos pastorales, los trabajadores de presidencia.
La belleza es una aspiración superior del hombre, es un factor para tomar decisiones importantes en la vida. 
Por ello, un gobierno y una sociedad en camino del desarrollo como Pueblo Mágico, se deben de unir para contribuir siempre en el servicio a los demás, queriendo alcanzar mayores ingresos económicos con trabajo de calidad. Para lograr este acuerdo social, comunitario, de red social, también se ocupa un proyecto y un presupuesto, igual como cuando se gasta en realizar el cableado subterráneo y embellecimiento de fachadas, también,  el alma comunitaria cuesta dinero para restaurarla en su espíritu de creación de arte fugás.

lunes, 9 de marzo de 2009

La Igualdad como punto de reflexión en los recorridos culturales

Por Pascual Zárate Avila
Cronista de Salvatierra 

La belleza es una aspiración permanente del hombre en todas las sociedades. Sobre la apreciación artística hay dos vertientes, por un lado la obra bella en sí misma y, por el otro, la capacidad de la persona de disfrutar de la contemplación del objeto visto por él como cosa bella. No siempre van unidas. Así se da el caso con el patrimonio artístico de Salvatierra, es más frecuente que no se aprecie con gozo por quienes viven en la ciudad.

En los recorridos culturales efectuados en este año he recabado una gran cantidad de actitudes generadas por los niños y jóvenes cuando están frente al paisaje cotidiano, y las emociones que trasmiten al recibir explicaciones sobre el sentido de las obras. Con los niños, la sola contemplación de pinturas y recorrido con sus compañeritos por el centro de la ciudad es ya una novedad en sus vidas.
Con los jóvenes de bachillerato y profesional, más críticos, el planteamiento de la justificación a realizar el recorrido cultural lo fundamento en dos principios:
1.- Realizamos una reflexión basados en la filosofía de la cultura, la cual trata de responder a la pregunta: ¿Cómo se genera la igualdad en una sociedad histórica específica?, ¿Cuándo surgió la voluntad de construir una sociedad igualitaria?, ¿Quiénes son los agentes, cuáles las instituciones y  qué leyes  generan la igualdad?. Para ello visitamos los documentos digitales de "Los Sentimientos de la Nación" de Morelos, el "Decreto Aboliendo la Esclavitud" de Hidalgo, el "Acta de Independencia" de Iturbide y "El Plan de San Luis" de Madero, los cuales fueron obsequiados por el Congreso de Guanajuato al municipio y están expuestos en el archivo municipal "Luis Castillo".
2.- Les explico que el hilo conductor del recorrido culturla por el centro histórico de Salvatierra es la poesía, fundados en la afirmación del filósofo salvaterrense Jesús Guisa y Azevedo, quien afirma en su libro "Estado y Ciudadanía" que el hombre, cada uno como persona, empleamos el lenguaje para decir quienes somos, para darnos  a conocer recíprocamente. Pero, nosotros, que somos personas comunes, empleamos el lenguaje coloquial para decir qué queremos en la vida, cómo lo estamos logrando y cuáles son nuestras formas de ser personales. En cambio, el poeta emplea el lenguaje en toda su riqueza y posibilidad de contenido, metáforas, imágenes, ritmo, síntesis, libertad para decir no sólo quién es él, cómo son sus sentimientos sino para definir la esencia de un pueblo. Su palabra contiene una riqueza de significados con las cuales las personas no poetas, nos identificamos, sentimos la belleza de sentir como él y nos apropiamos de sus frases para definir a México y a nosotros mismos. Por ello, hacemos una lectura de las Geórgicas Mexicanas de Federico Escobedo en la biblioteca que lleva su nombre y leemos el tema de Los Castores, donde se describe la utopía novohispana de construir un México basado en las sociedades agrícolas humanistas. La obra la escribió Rafael Landívar en el exilio en 1782, estando en Bolonia, Italia. Es una obra científica precursora del empoderamiento de los criollos para asumir la lucha por la independencia de México de manera pacífica, basados en la investigación de la naturaleza, el estudio de nuestro pasado, el trababjo duro y la solidaridad. Formando gobernantes con pensamiento de Estado, leyes justas, un sistema de educación y condiciones de trabajo para todos.
Ya con estos puntos metodológicos del recorrido cultural, visitamos el templo parroquial y describimos la ideas de igualdad de la filosofía social novohispana aplicada en el proceso de mestizaje, en la evangelización y en la traza urbanistica colonial de la ciudad.
Indudablemente que la actividad está pensada para conocernos a nosotros mismos como mexicanos y saber de la valía de los hombres de esta ciudad, particularmente del Club Zorros, quienes fundaron instituciones perdurables y generadoras de igualdad como la biblioteca pública. 
Este programa lo estoy sufragando con mis propios recursos, sin embargo, en la presidencia municipal ya me hicieron el favor de recibir una copia de la propuesta para empezar a institucionalizar esta manera de contribuir al aprendizaje de los estudiantes de Salvatierra. 
La propuesta la produje en cumplimiento de mi cargo de Comisionado de Actividades Culturales del Consejo Municipal para la Participación Social en la Educación, y al responsable institucional operativa es la Coordinación Municipal de Educación. Ahora sólo resta esperar que el Presidente Muncipal en lo personal valore la propuesta y acepte incluirla en su gestión pública municipal para el año de 2009.   

viernes, 6 de marzo de 2009

Cuquita Verá homenajeada por el Club Zorros

En la ruta de los homenajes

Por J. Jesús García y García

En 1953 el Club “Zorros”otorgó por segunda vez el nombramiento de Salvaterrense Distinguido, y obtuvo, como en la primera, la participación del Club de Leones. En esta ocasión la persona homenajeada fue la señorita profesora María Refugio Vera Rivera. He aquí una relación sucinta de los méritos de la muy conocida Cuquita:
Casi setenta años duró su fructífero servicio a la comunidad.
Nació en Salvatierra, el 6 de noviembre de 1890, quinta y última de los hijos de don Antonio Vera y de doña Nazaria Rivera, originarios, respectivamente, de los poblados de La Quemada y San Nicolás de los Agustinos de esta demarcación municipal.
Quedó huérfana de padre a la corta edad de once años, y así tuvo que poner en juego un gran esfuerzo personal para su formación y desarrollo. Con sobresaliente aprovechamiento cursó en esta misma ciudad la instrucción primaria, en la escuela oficial para niñas número uno (más tarde escuela “Benito Juárez”). Estimulada por la maestra María García de León y por la inspectora escolar María Paz Pérez, fue a la ciudad de León, Gto., a recibir un curso de capacitación para maestros. Su primer empleo como docente lo desempeñó en Dolores Hidalgo, en 1916. Convertida ya en profesora de grupo regresó a su ciudad natal y pasó a formar parte de la planta de maestros de la escuela Modelo Urbana número uno “Benito Juárez”, misma de la que había egresado, quedando bajo la dirección del profesor Pedro Rico.
Por méritos propios fue designada directora de la Escuela Urbana número 2, ubicada en el ex convento de Capuchinas, donde tuvo por colaboradoras a las maestras Catalina Juárez, Aurora García y Ma. Trinidad Espino.
El 20 de julio de 1934 Plutarco Elías Calles dio el “alarido de Guadalajara”, proclamando que los niños eran propiedad del Estado y que debían tener una enseñanza socialista. Como secuela de ello, para 1936 el régimen del general Cárdenas había logrado extender a toda la república la educación sectaria. Entonces se exigió que todos los servidores públicos se adhirieran en cuerpo y espíritu al programa gubernamental, y la maestra Vera Rivera, considerando que dicho programa estaba en contra de sus particulares principios morales y religiosos, renunció a su puesto. Por consejo del eclesiástico don Rafael Lemus, fundó una escuela católica clandestina que, más tarde, gracias a los cambios de la política nacional, se convirtió en el colegio particular “Miguel Hidalgo”, el cual, si bien nunca llegó a estar oficialmente incorporado a la Secretaría de Educación, operó en consonancia con los programas oficiales cuando éstos dejaron de ser rabiosamente sectarios.
Da testimonio de la encomiable labor de la maestra Cuquita durante siete décadas la formación, entre sus alumnos, de un buen número de profesionales: sacerdotes, maestros, médicos, ingenieros, abogados, etc., de los cuales ella se sentía verdaderamente orgullosa. Y la sociedad salvaterrense sintió por lo menos en dos ocasiones la necesidad de expresarle su reconocimiento: el 14 de junio de 1953 los clubes “Zorros” y de Leones la homenajearon, y posteriormente el H. Ayuntamiento de la ciudad hizo otro tanto cuando la maestra andaba ya alrededor de los dos tercios de siglo en servicio activo.
Murió nuestra dilecta paisana, cumplidos los 95 años de edad, el 24 de noviembre de 1985.

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Otros dos homenajes, a cual más merecido, rindió el Club “Zorros” a continuación: en vida, al licenciado don Melchor Vera Vallejo, y en forma póstuma, al señor canónigo don Federico Escobedo y Tinoco. Con sendos artículos en “El Zorro” se hizo difusión de los méritos de ambos coterráneos.
Del primero se dijo (“El Zorro”, domingo 6 de septiembre de 1953, Año II, Núm. 2):
“QUIÉN ES EL LIC. MELCHOR VERA V.- Nota de J. Jesús G. y G.
“Diez años hubo menester para acopiar los datos con los que estructuró su libro ‘Guatzindeo-.Salvatierra’, impreso a las volandas ante la proximidad de las fiestas de coronación de Ntra. Sra. de la Luz y al calce de cuyo título puso la siguiente modesta leyenda: ‘Apuntes para una Historia Local Civil y Religiosa, reunidos y publicados por Melchor Vera’.
Hasta entonces, nada o muy poco se sabía del pasado de Salvatierra. Privaban falsedades históricas como la lesiva que resultaba de considerar como gestor principal de la fundación de la ciudad al fantasmagórico Andrés de Alderete. Se ignoraba a Agustín de Carranza Salcedo y a Gabriel López de Peralta y nuestra gorda vista hacía poco aprecio de la personalidad de Fray Andrés de San Miguel, director de los trabajos de construcción del puente sobre el Lerma, y el mayor hidrógrafo de su tiempo.
“La única edición de la obra citada, aparecida en 1939, fue costeada íntegramente por su autor, sin que jamás haya podido recuperar más de una ínfima parte del dinero invertido, pues el precio de venta de cada volumen fue bastante reducido, aparte de que nunca se agotó la edición.
“Las fatigosas pérdidas de tiempo y de dinero que suponen las búsquedas por los archivos y las consultas de obras costosas, hablan mucho muy diáfanamente de su cariño hacia el suelo que lo vio nacer, cariño que se resume en la primera frase del preámbulo de su obra citada: ‘A mi amada tierra natal, norte de mis afectos y término de mis peregrinaciones...’
“Vino luego 1944 y la celebración del tercer centenario de nuestra ciudad. Su opúsculo ‘Salvatierra’ mereció imprimirse, por acuerdo del C. Gobernador, en la Imprenta del Estado.
“Abogado y Notario Público, ha ejercido su profesión durante varias décadas en San Luis Potosí, S.L.P., habiendo fungido como Rector de la Universidad de aquel Estado, tras de haber servido a la misma como maestro de los más queridos y respetados. Actualmente es Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de la mencionada entidad [...]”.
En esta visita al terruño el licenciado Vera abanderó al Club “Zorros”, en ceremonia pública, el 15 de septiembre de aquel ya lejano 1953.
El otro homenaje tuvo efecto el domingo 7 de febrero de 1954. Ese día se colocó en la casa entonces marcada con el número 161 de la calle de Hidalgo una placa por la que se recordaba que ochenta años atrás había nacido allí el eximio literato canónigo don Federico Escobedo y Tinoco, académico de la lengua, llamado Tamiro Miceneo entre los árcades romanos. Los méritos del homenajeado habían sido relatados en el periódico “El Zorro” del domingo 6 de diciembre de 1953, Año II, Núm. 8, en el artículo “Un coloso de la literatura”, escrito por J. Jesús G. y G. con motivo del cuarto aniversario de la muerte de don Federico.


lunes, 2 de marzo de 2009

La identidad cultural salvaterrense como valor electoral

Los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución son una clara señal de la necesidad detectada por el gobierno mexicano de reforzar y promover la identidad del mexicano. No es difícil percatarnos de la pérdida del arraigo cultural entre la juventud debida por la alta migración y lo atractivo de las nuevas tecnologías de la información que les muestra el mundo de una manera amigable y cercana.
Desdeñar los valores culturales propios les provoca la sensación de desesperanza mientras viven en Salvatierra anhelano emigrar ilusionados por una vida más rica en experiencias y fortuna. La pérdida del conocimiento de sí mismos los lleva directamente a una serie de confusiones para responder a sus preguntas vitales sobre su futuro, sobre ¿cómo se ven viviendo dentro de 10 años?. El Yo como noción de conocimiento de sí mismo se define no por lo que se haya vivido en el pasado, o por lo que se esté viviendo sino por lo que se quiere ser. El Yo es lo que quiero llegar a ser. Es una elección entre modelos de vida presentes en una sociedad. La identidad cultural ofrece esos modelos de vida: formar una familia, un tipo de trabajo profesional, una carrera universitaria, un negocio comercial, participar en una grupo musical, atender a una comunidad de oración son situaciones existenciales deseables por las personas dentro de una sociedad con identidad cultural. Sin embargo, ahora el deseo es emigrar a los Estados Unidos, ganar un patrimonio económico y olvidarse de Salvatierra. Pero no sólo lo genera imaginativamente el jóven sino su familia cuando tiene graves problemas económicos, algunas madres de familia están con la ilusión de recibir ayuda económica cuando su hijo cumpla quince años y pueda emigrar. El niño sabe que su modelo de personalidad y trabajo futuro es como lo cuentan sus familiares emigrados y se desinteresa o desdeña lo local por no ofrecerle una perspectiva de bienestar futuro.
El punto generativo de una sociedad con pleno desarrollo humano es la identidad cultural, dada la fuerza social del trabajo colectivo y la unión de ilusiones compartidas. Por ello la importancia de pensar en un gobierno municipal comprometido y empapado de la identidad cultural salvaterrense se vuelve vital en esttos días de definiciones internas en los partidos políticos.
De los precandidatos de todos los partidos podemos definir a dos con escasa conciencia de identidad cultural: Rito Vargas Varela y Moises Ramirez Patiño; a uno que ni siquiera vive en Salvatierra: Enrique López de los Santos; a una con identidad en el seno familiar pero asumiendo muy poco ese legado cultural: Guadalupe Nava López; y a un candidato que transpira la identidad cultural de la manera como se ha definido a Salvatierra en las ediciones de este blog: Enrique Villagómez Cortés.
El signo cultural de Salvatierra, tomada del sueño social de los pensadores novo hispanos es la de formar una sociedad agrícola humanista. El signo cultural trazado por los tres grandes humanistas salvaterrenses es la de crear una ciudad regida por valores trascendentes generados por todos los ciudadanos y trasmitidos del citadino al labriego cuando éste visita la ciudad. El signo cultural trazado por el Club Zorros es el de una sociedad en movimiento realizando labores voluntarias en la gestión de instituciones para el desarrollo y promoviendo el aprecio del patrimonio artísitico y educativo de la ciudad. El signo cultural trazado por las madres de familia es conservar la ciudad pacífica y hospitalaria para la mejor formación de sus hijos e hijas.
La definición de la personalidad cultural de Enrique Villagómez Cortés es en el sentido de estar modelada siguiendo esos cuatro signos culturales, dado que responde a un proceso social y cultural vivido en la ciudad bajo esas aspiraciones, y eso a pesar de la emigración de su famila a los Estados Unidos, pues resistió a la tentación de la actual juventud salvaterrense de ilusionarse por lo extranjero.
A Rito Vargas y Mosises Ramírez los definimos asumiendo el primer signo, pero sólo en sus comunidades rurales, a la ciudad no le han imprimido ninguna participación cultural de manera personal y voluntaria, y a Guadalupe Nava sólo el último signo lo realiza de manera voluntaria, pues el signo agrícola lo realiza más por apoyo e impulso de quien es integrante de la CNC y atrae los proyectos rurales por su posición privilegiada en el sistema de apoyos a fundaciones para el desarrollo del campo.
La identidad cultural es un referente para saber qué podemos esperar del liderazgo de quien asuma la Presidencia Municipal de Salvatierra.