martes, 25 de marzo de 2008

Por si fuera esta vez

Por si fuera esta vez el largo viaje,
quiero vagar a orillas de mi río,
para burlar mi espera bajo el blando
rumor de sus sabinos,
y aprender el adiós de su corriente,
para decirlo, cuando diga el mío.
Quiero errar por los mágicos hortales
de mi valle nativo,
y llevarme en los ojos el incendio
de un ocaso magnífico.
Quiero sentir, en el hogar, y en torno
de los viejos amigos,
la voz --llena y callada--
de todo lo que es mío.
Quiero entrar al santuario de la Madre,
con la ternura de cuando era niño;
correr a la mañana de sus ojos
y al cielo azul de su regazo tibio,
y asirme de su mano, por sentirla
después, entre los vuelcos del camino.
Y, en una amanecida,
--alas temblando en oro derretido--
dejar aquella puerta a donde siempre
llamará, con sus dedos, mi cariño;
lavarme el rostro en la frescura nueva
del primer manantío;
y después, por la ruta
quemada por el sol definitivo,
salir como de fiesta...
¡Porque te juro, Amor, que iré contigo!
25 de mayo de 1939
José Luz Ojeda

Poema a Pío XI, tras la coronación de la Virgen de la Luz



A su Santidad el Papa Pío XI, que concedió la coronación pontifícia a la Virgen de la Luz de Salvatierra

A Vos, Sumo Pastor, que habéis de pío
la merecida fama acrecentado
por haber en mi patria derramado
de divinos consuelos el rocío;

De gratitud en alas os envío
éste de flores místicas puñado,
que, en horas de dolor, helo regado
más que con agua, con el llanto mío.

Pues, sin demora, que el espacio hienda,
y en las alas del céfiro liviano
llegue hasta Vos mi cariñosa ofrenda.

Y cuando la tengáis ya en vuestra mano;
que Vuestra augusta Santidad la atienda
por ser de un sacerdote mexicano.
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Del Vaticano llegue hasta las salas
donde moráis y pose en lustra mano
éste libro de un Preste mexicano,
lleno de fe, si huérfano de galas.

No fue inspirado por la docta Palas,
ni por soplo del augur pagana;
debe la vida al Numen Soberano
que, a impulso del amor, bate las alas.

Llegue, pues, hasta vos; con el deseo
de que Vuestra Santidad le abrigue,
y ampare con su brazo giganteo:

Que si, por buena suerte, esto consigue,
lograréis que Tamiro Miceneo
interminables gracias os prodigue.

Federico Escobedo

lunes, 24 de marzo de 2008

Poema de Escobedo a san Rafael Guizar y Valencia


Epitafio
(Para la tumba de monseñor Rafael Guizar y Valencia, dignísimo obispo de Veracruz, santo de la Iglesia mexicana)

Yace, aquí Rafael, digno del nombre
de Pastor; pues, amante,
supo, de Veracruz, a las ovejas
apacentar hasta el postrer instante.
Custodio vigilante,
ejemplo dando a las cristianas greyes
de fe y valor; en la contienda armada
no acató injustas leyes;
y del bando rebelde la osadía
venció, no con la espada,
¡con el divino amor que en su alma ardía!
Despreciador del oro,
tuvo a Jesús por único tesoro,
sumo placer y gloria sin medida;
amándole de suerte,
que dulce, por Jesús, le fue la vida,
como dulce también le fue la muerte!..



Federico Escobedo

Poemas a Nuestra Madre Santísima de la Luz


A continuación, tres poetas salvaterrenses.
Serie: poesía y arte sacro


Poema "Oda de Luces" de Alfonso García y Álvarez

Oda de Luces

selección de Pascual Zárate Avila

De lo Alto a la llanura
de Guatzindeo, llegaste un tibio día,
a traernos ventura
de una azul lejanía,
el valle se inundó de lozanía.
Se vistieron los prados,
sus frutos nos sirvieron de alimento
y prestos y agrupados,
al suave y quedo aliento,
sus flores te ofrecieron con acento;
En feliz abandono
Tú quisiste quedar solitaria,
en escondido trono,
en callada plegaria,
como atenuada y frágil luminaria.
Y los tiempos pasaron
en aquellas tinieblas apartadas,
las sombras caminaron,
las luces atrapadas
formaron de las sombras, las cascadas.
Y los haces radiantes
que eran por mucho tiempo prisioneros,
se escaparon triunfantes,
dieron luz los aleros
y llenaron de dicha los graneros.
Luces siempre serenas
que inundaron también nuestros destinos,
con candor de azucenas,
alumbrando caminos,
los ímpetus se hicieron cantarinos.
En las fieras batallas
Generala te hicieron de las huestes,
te donaron medallas
con azules celestes,
PATRONA te nombraron los agrestes.
¡Virgen Luz Adorada!
decidiste quedarte en esta tierra
como blanca alborada,
cual raíz que se aferra,
¡Como Madre Guardián de Salvatierra!

Alfonso García y Álvarez

Poema "Nunca Jamás" de Hugo Ramón García Guzmán


A Nuestra Señora de la Luz
"Reina de Salvatierra"
Selección de Pascual Zárate Avila

Nunca supo de soles la mañana
que con tal brillo ornaran su hermosura,
ni nunca hubo claridad más pura
con esplendor de cósmica fontana.
Nunca pureza ínclita y humana
conoció en sus entornos la natura,
ni nieve alguna tuvo más blancura,
ni más pulcra belleza soberana.
nunca nítida luz, ni la alborada,
a la espesura de la noche fría
la dejó de tal forma iluminada.
¡Virgen más pura que la luz del día!
¡Madre Impecable en oros coronada!
¡Dueña, Señora, Soberana mía!

Hugo Ramón García Guzmán

domingo, 23 de marzo de 2008

Poema "Nuestra Madre Santísima de la Luz" de Federico Escobedo Tinoco de Salvatierra, Gto.

Nuestra Madre Santísima de la Luz

selección de Pascual Zárate Avila
Eres la Madre de la Luz: la aurora
se baña en el fulgor de tu mirada,
por ti luce la luna plateada
y el infecundo páramo se enflora.
De tu rostro la Luz encantadora
se tamiza al pasar por la enramada,
ensortija de perlas la cascada,
cuaja las nieves y las cumbres dora.
La alberca por tu Luz queda bruñida,
y cual diamante inmenso centellea,
el orbe tiene movimiento y vida,
relámpagos de luz lanza la idea,
queda al amor la voluntad rendida,
y amor es Luz que todo lo hermosea!

Federico Escobedo

Imposible, poema de Escobedo








Imposible 








selección de Pascual Zárate Avila
Fray Angélico una vez con ufanía,
de restirado lienzo en la blancura
quiso copiar ¡oh Virgen! tu hermosura
cuando en nuves de gloría te veía.
Mas al ver que tu LUZ a la del día
avergonzaba, y a la nieve pura:
es, dijo, un imposible... una locura
pretender retratarte ¡Madre mía!
Y al contemplar tu faz, santa Señora,
caer dejó el pincel y la paleta,
y arrobado quedó. También yo ahora
al querete pintar, como zaeta
hame herido tu faz encantadora,
¡Y se rompe mi lira de poeta!
Federico Escobedo

Poema a los ojos de Nuestra Madre Santísima de la Luz









A los Ojos de Nuestra Madre Santísima de la Luz

Selección de Pascual Zárate Avila


Nuevas industrias de inventar no acaba
tu apasionado corazón, Señora:
hoy disfrazada ya de Cazadora.
Mil dardos llevas en dorada aljaba.

Blanco, pues, sin demora
has en el ciervo que a tu encuentro sale.
Acesta en él tu flecha encantadora,
apunta al corazón, la muerte dale.
Mas si a piedad movida,
con las flechas matarle te da enojos,
entonces, Madre, ¡quítale la vida
al menos con las flechas de tus ojos!

Federico Escobedo