viernes, 1 de octubre de 2010

La Carolina y Reforma una crónica de Miguel Alejo

La fábrica “La Reforma” en el devenir del tiempo

Miguel Alejo López

Después de la promulgación de la constitución liberal de 1824, el país entero se debatía y convulsionaba tratando de construir un proyecto de nación. A partir de 1830, dos ilustres guanajuatenses proponían, cada uno por su lado, sus propias ideas para diseñarlo: Lucas Alamán optaba por una república centralista y conservadora; mientras que el Dr. José María Luis Mora consideraba una república federal y liberal. Ambas ideologías no descartaban el hecho de sacar a la patria de la profunda crisis económica, política y social en que se encontraba. Fue en este contexto cuando el gobierno creó la Dirección de Industria Nacional por decreto del 2 de diciembre de 1842 para impulsar la agricultura y las manufacturas en el país. Sus efectos impactaron en Salvatierra el 28 de febrero del año siguiente, al solicitarles a todos los párrocos su intervención para la formación de las juntas locales de industrias para promover la producción de todas aquellas mercancías que se pudieran generar en sus curatos.

Como resultado de las gestiones de esta junta, don Patricio Valencia, hijo de padres españoles y oriundo y vecino de Salamanca, decidió instalar una fábrica a la que nombró “La Perla” para producir mantas, camballas y cotones de algodón, en el antiguo molino de la Esperanza, aprovechando la adecuada extensión del terreno y la abundancia de agua que los canales traían desde el río. Tiempo después vinieron las intestinas luchas fraticidas entre liberales y conservadores, el Plan de Ayutla, la Guerra de los Tres Años, las Leyes de Reforma, la intervención francesa y el imperio de Maximiliano, sucesos que convulsionaron al país. Para 1861 ya se encontraba al frente de la administración su yerno don Eusebio González (padre), quién decidió cambiar el antiguo nombre por el de “La Reforma”, para apoyar el progreso de la nación que propugnaba la política económica-liberal del presidente Juárez.

En plena época porfirista, en 1890, en la ciudad de México la firma C. Noriega y Cia. S. en C. integrada por don Constantino Noriega, don José Sánchez Ramos, yerno de don Benito Juárez y quién fungió como socio comanditario, y los industriales, don José María Quintana (Padre), y don José y don Juan Ramón Vega, fundaron la fábrica de hilados, tejidos y estampados “La Carolina”. Al tiempo que en Salvatierra tomaba la administración de la fábrica “La Reforma” don Eusebio González, quién iniciaba una ardua labor de modernización de la planta para ponerla entre las mejores de la industria textil del ramo del algodón, aprovechando la comunicación que facilitaba el ferrocarril, cuya vía se tendió desde 1883, con los centros proveedores de materia prima y los destinos de consumo de las mercancías, y al construir en 1895, su primera planta generadora de energía eléctrica para mover maquinaria pesada.

De la fábrica “La reforma” existen dos referencias bibliográficas importantes que la describen, de alguna manera, al principiar el siglo XX. Pedro González en el año de 1904, en su obra: Geografía Local del Estado de Guanajuato, menciona: “La Estación del Ferrocarril Nacional queda en el Kilómetro 315 por el costado E. de la Fábrica La Reforma, penetrándose a la ciudad en tranvías sistema Decauville que, pasando por el frente de dicha Fábrica, bajan a la Plaza de Armas por la Calle Nacional, siguiendo para la hacienda de Sánchez, hasta la de San José del Carmen.”.

Y Alberto Dollero en sus Impresiones de Viaje, en 1910, dice: “Hay varias industrias, entre ellas ante todas la fábrica de la Casa Eusebio Gonzáles S. en C. La Reforma, que dispone de unos 760 caballos de fuerza hidráulica, eléctrica y de vapor y cuenta con 15 000 husos y 100 telares. La fábrica está bien montada y produce buena manta, moviendo con esa misma fuerza otras dos de tejidos de lana y algodón, que pertenecen a la misma Casa González.”

Fue el 13 de abril de 1913 cuando el pavoroso incendio provocado por un corto circuito acabó totalmente con la factoría. El 21 de abril de 1917, en la ciudad de México ante el Notario No. 8, Lic. Ignacio Alfaro, se constituyó la sociedad “Negociación Fabril de la Reforma, Sociedad Anónima” por los señores Eusebio González, Guillermo Gallego, Antonio Blanco González, José Balmes, Joaquín Juárez Duarte y Carlos Piñuela, para volver a operar la planta. Fue hasta 1929 cuando por gestiones del gobierno del estado, del diputado Adolfo Vallejo Gómez y del Dr. Francisco Díaz Barriga, la firma C. Noriega y Cia. S. en C. compró la finca a la Negociación Fabril de la Reforma, S. A. En mayo 1932 se terminaron de instalar de nuevo los procesos de producción, y reinició sus actividades a partir del 15 de diciembre de ese año, bajo la dirección de los hermanos José María, Jaime, Antonio, Manuel y Luciano Arechederra, junto con los señores don Ambrosio Izu y don José Manuel Quintana Zavala (hijo), siendo también socia comanditaria doña María Zavala Vda. de Quintana.

El 1 de febrero de 1933, se constituyó el Sindicato Textil Revolución de los Obreros de la Fábrica la Reforma. Su primer secretario general fue el Sr. Carmen Rodríguez, y su primer domicilio social fue en la casa ubicada en la esquina que forman las calles de Hidalgo e Ignacio Ramírez. Fue hasta 1944 en que se compró la propiedad para construir su propio edificio en la calle Hidalgo.

A partir de 1950 se comenzaron a manifestar discrepancias entre los miembros de la sociedad por lo que las empresas “La Reforma” en Salvatierra y “La Carolina” en la ciudad de México, fueron vendidas a la sociedad Textiles Carolina y Reforma, S.A. que designó al señor don Jacobo Pérez Barroso, director general, quién por cierto viajaba en avioneta de la ciudad de México a Salvatierra, la que aterrizaba en la pista que el gobierno acondicionó en las faldas del cerro de Tetillas, en las inmediaciones de Janicho, para que aterrizaran las avionetas destinadas a combatir la fiebre aftosa, y a don Félix Estívaliz se le nombró gerente general. En 1960, se trasladó en su parte de acabado la planta de “La Carolina” de la ciudad de México a Salvatierra para formar una sola unidad industrial.

En el año de 1974, siendo gerente general de la planta don Humberto Dominguez, en todo el país, la industria textil entró en una severa crisis financiera provocada por la contracción del mercado, no siendo la excepción la planta de Salvatierra, que además, había acumulado enormes pasivos laborales, por lo que el 14 de octubre de ese año estalló una huelga que se resolvió el 9 de diciembre siguiente, cuando los accionistas pasaron los activos de la empresa a los trabajadores como pago de sus prestaciones laborales, pasado de esta forma la empresa a ser una administración obrera.

Esta administración pasó por verdaderas penurias para mantener la planta, donde los trabajadores, ahora propietarios, realizaron un esfuerzo sin precedentes, sacrificando parte sustancial de sus propios salarios, horas de trabajo, y reducción de turnos.

En 1992 el grupo ALSA (Alta Lana, S. A.), fundado por don Ambrosio Izu, don José Manuel Quintana y don Manuel Aparicio, tras la venta de Carolina y Reforma en 1952, adquirió la mayoría de las acciones para formar el Grupo Carolina, que además agrupó a otras empresas como al grupo textil La Marina, líder nacional en la producción de lonas y telas industriales, y Estambres Millor, para producir las prestigiadas marcas de ropa Vitos y Escorpión.

Hoy el consorcio ha experimentado una nueva estructura en su administración corporativa creando las divisiones de tela, hilos y estambres, ropa, y lona y tela industrial, para lograr su visión de “Crecer unidos con calidad”.

Sin duda, una buena parte de la historia de Salvatierra, ha transcurrido de la mano con la de la fábrica, a la que se le desea el mejor de los porvenires, por qué ni ésta, ni la ciudad, serían las mismas la una sin la otra.

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