viernes, 3 de mayo de 2013

Las rutas de la fe como desarrollo turístico, ponencia de la feria de La Candelaria 2006


Las rutas de la fe. Una alternativa para el desarrollo local.

Patricia Campos Rodríguez[1]

Es pertinente iniciar formulando una pregunta: ¿qué es el turismo cultural?. Por largo tiempo hablar de turismo cultural resultaba un pleonasmo: hasta el arribo del siglo XX, el turismo era cultural por naturaleza; pero después, los temas de un viaje de esparcimiento se multiplicaron –estancias en los balnearios por recreación o por salud, incluso los congresos-; así el fenómeno turístico se difundió en algunos estratos de la sociedad[2].

Si se trataba de una motivación y de un esparcimiento, del cual la calificación de cultura se volvió evolutiva. Se puede definir el término de turismo cultural como un desplazamiento cuyo objetivo principal es el de ampliar sus horizontes en la búsqueda de conocimiento y emociones a través del descubrimiento de un patrimonio y su territorio[3]. En este sentido el Estado de Guanajuato es rico en patrimonio cultural hasta la actualidad poco explotado.

El término de turismo cultural remite, también, al patrimonio, con frecuencia definido como “todo aquello que amerita ser conservado” o, más exactamente,  como los componentes materiales e inmateriales de identidad de toda sociedad humana, elaborados primero, después transmitidos y reactualizados sobre un territorio. Esos bienes y saberes organizados, portadores de identidad, apoyados en esa misma  identidad y las diferencias entre los grupos humanos[4].

El patrimonio, objeto del turismo cultural, se puede clasificar en dos tipos:

·       Patrimonio material de los lugares dedicados a la cultura, realización de la mano del hombre: museos, monumentos, sitios arqueológicos o prehistóricos, jardines, edificios religiosos, militares, haciendas, entre otros edificios.

·        Patrimonio inmaterial: las fiestas y  manifestaciones, tradiciones y el arte culinario o artesanal, cuyo pasado y presente son profusos[5]. Sobre todo en un país como el México pluricultural.

Surge una segunda pregunta: ¿Cuáles son los campos del turismo cultural? En un inicio estaba la peregrinación. Por ejemplo, en Europa, la Iglesia medieval y después la de los tiempos modernos ha sido, en efecto, una gran viajera, organizando los desplazamientos de millones de peregrinos hacia los santuarios, sobre las rutas, de las cuales, algunas en la actualidad son legendarias como el Camino a Santiago de Compostela[6]. En el caso de nuestro país, desde el México Antiguo se realizaban peregrinaciones para agradecer a las divinidades los favores recibidos. Hoy día, los mexicanos continúan con está práctica: La Virgen de Guadalupe (La Villa, ciudad de México), El Niño Atocha (Fresnillo, Zacatecas), La Virgen de Lagos (San Juan de los Lagos), El Señor de Chalma (Estado de México) o El Santo Niño de las Maravillas (La Quemada, Salvatierra) por citar sólo algunas de las más renombradas.


En el devenir histórico el turismo que se desarrolló tenía las mismas motivaciones, además se realizaba dentro de grandes circuitos, ya que las etapas eran largas y había que descansar; además se aprovechaba la convivencia con la población local[7].

En México las grandes peregrinaciones a la Villa o San Juan de los Lagos tienen por tradición un número de paradas donde los peregrinos son esperados para hospedarse, alimentarse o asearse. Se presenta toda una red perfectamente organizada.

De igual forma a lo largo de estas rutas de la fe se encuentran alimentos disponibles, artesanías domésticas, decorativas y religiosas de los productos elaborados por los vecinos del lugar. Algunos alimentos se ofrecen por promesa; las llamadas reliquias y demás objetos se adquieren  para llevarse al hogar como recuerdo y uso cotidiano. La venta de estos productos, por los oriundos, permite el desarrollo socioeconómico de la localidad.

En los dos ejemplos de peregrinos antes citados el viaje es una prolongación de la práctica cultural religiosa permanente. Se tienen estrategias de viaje rigurosas, responden a un saber de referencia y de gestiones planificadas. Para ellos, la peregrinación es una promesa, es un culto, es una ofrenda el cansancio del cuerpo, ya que al hacerlo sufrir espiritualmente logran la paz y el rencuentro con los seres celestes.

Por otra parte, la cultura practicada por los turistas se articula alrededor de los patrimonios materiales y los no materiales, pero los patrimonios que ilustran y personifican la identidad y la especificidad del lugar: la ciudad como lugar de destino o de etapa; la localidad, la región o el país visitado enriquece el conocimiento. Las secuencias culturales abordadas en un contexto turístico se clasifican en dos categorías: aquellas relevantes del patrimonio material y las relevantes del patrimonio no material; esta distinción se traduce en el primer caso por una fecha de viaje cualquiera, escogida por el turista de acuerdo a su tiempo de esparcimiento; en el caso del patrimonio no material, las fechas del viaje son impuestas por la fecha del evento de que se trata[8]. Es decir, el aniversario del santo patrono del lugar.

En cuanto a los patrimonios no materiales se encuentra por ejemplo, los mexicanos de estratos medios y altos que realizan peregrinaciones a los lugares santos, al mismo tiempo aprovechan para visitar sitios turísticos por su fama internacional. O bien, las mayorías que recorren el territorio nacional se sujetan a fechas determinadas y aprovechan para conocer una playa, por ejemplo.

De tal forma  que las visitas del turista, ya sea religioso o de esparcimiento, debe aprovecharse por el profesionista del desarrollo, por la sociedad y autoridades para elaborar un proyecto integral desde la perspectiva de los oriundos para que mejoren su calidad de vida.


Todo sitio que tenga un lugar de tradición incluso de leyenda está presto a ser visitado: un puente, un hotel, un café, una plaza, una casa, una hacienda etc. En Europa se ha sabido, muy bien, explotar desde el punto de vista turístico  dicho patrimonio. México tiene, en este sentido,  un enorme potencial que los gobiernos estatales y municipales no han  aprovechado. Esta veta es una oportunidad que debe promover el licenciado en Desarrollo Regional.

En cuanto al patrimonio no material, México, estamos seguros, ocupa uno de los primeros lugares: ferias y fiestas locales (tradiciones y especialidades culinarias); mercados, (repostería, lácteos, vinos); fiestas conmemorativas (de la independencia o de la revolución y la relevancia que la localidad tuvo como actor de cambio). Mención aparte merece las fiestas religiosas y sus peregrinaciones.

Es necesario señalar que la mayor parte de las manifestaciones con dimensión turística giran alrededor del patrimonio local (la fiesta cívica de Santa Rosa, Guanajuato en torno a la toma de la Alhóndiga de Granaditas) lugar de desarrollo, sujeto tratado, y sobre todo la promoción: la comunicación –con frecuencia gratuita- hecha en torno del acontecimiento sirve de publicidad a sus recursos patrimoniales[9]

Así, coexisten dos vías de desarrollo: Una consiste en crear o reforzar la oferta cultural sobre los territorios con potencial turístico, la otra, que es la que nos interesa, es la de crear o revalorar una oferta cultural para hacer un producto de atracción turístico que se espera atraerá recursos económicos significativos para la región[10]. Tal es el cometido de la propuesta que presentamos.

En cuanto a lo que ahora se ha empezado a llamar turismo religioso ya existía desde tiempos ancestrales. Subir en busca del jade blanco y bajar por las hermosas plumas del Quetzal para cumplir las ceremonias rituales; las conchas de costa a costa (pacífico y Atlántico) en el México Antiguo; así como las caminatas a los puntos religiosos en los diversos centros ceremoniales o de peregrinaje como la que realizaban los huicholes hasta el Golfo, hemos de suponer, al igual que hoy día, constituía la oportunidad para intercambiar saberes (cerámica de Chupicuaro o el conocimiento matemático astronómico) y productos; detenerse en ciertos puntos, en fin separarse del terruño con propósitos religiosos.


Ahora bien, cómo se involucra el proyecto Elementos Iconográficos en los Recintos Religiosos en el Estado de Guanajuato, que realiza el Centro de Investigaciones Humanística de la Universidad de Guanajuato, en la propuesta: Turismo religioso como una alternativa más para el desarrollo de una localidad. El proyecto arranca hace diez años. La intención inicial era registrar los santuarios que albergaran a una imagen considerada milagrosa y que tuviera las promesas que los fieles llevan como testimonio del milagro del que fueron objeto.

De esta forma se inició la localización y registro de los exvotos conocidos popularmente como “retablitos”. Era sorprendente, y es, la poca o nula valorización que se tiene de este patrimonio cultural. Lo mismo si se trata de santuarios pequeños o grandes el estado de deterioro o descuido   es el mismo.

El exvoto o “retablito”, es el deseo a ser y permanecer dentro de sus creencias aun y cuando las políticas clericales indican lo contrario. La memoria colectiva persiste en el exvoto, prueba de ello son los Santuario dedicados al Niño de la Cruzada, venerado en Parritas, en un lugar de la sierra; al Niño de las Maravillas en la Quemada o al Niño de las Flores en San Agustín de las Flores en Silao ofrecen, a través de la devoción y de la creencia, una rica fuente para el estudio de las alegrías, de las tristezas, de la esperanza y, sobre todo, de la fe ante los peligros de la migración que se encuentra presente en los tres recintos.


La geografía del exvoto en el Estado de Guanajuato es amplia y por tanto amplia la potencialidad como alternativa de desarrollo por una parte, por la otra, para el estudio de la Historia de las Mentalidades es una rica fuente de información.

Comenzamos en Guanajuato con el Señor de Villaseca, quien tiene un nutrido número de promesas del siglo XIX, pintadas en lámina. Ante el deterioro de éstas por la humedad, el polvo y humo de veladoras se pensó, apoyados por el padre Esteban Ramírez, formar un patronato que gestionara la remodelación de tres espacios y crear así el primer recinto del exvoto. No fue posible inaugurar el recinto a causa del fallecimiento del padre Esteban.

Imágenes como el Señor de los Hospitales (Salamanca); San Martín Caballero (El Terrero, Guanajuato); El Señor de la Piedad (Apaseo El Alto); El Señor de las Tres Caídas (Apaseo El Grande, existe un estudio); El Señor de la Conquista (San Felipe); La Señora de los Remedios (Cerro Grande, Victoria); El Nazareno, Santo Tomás Peregrino y el Señor de las Maravillas  (Tierra Blanca); El Señor de la Humildad (León); El Niño de los Atribulados (Medranos, Silao); La Virgen de Guadalupe (en el Santuario y en la Montañita, San Diego de la Unión) han corrido con la misma suerte: había muchos milagros pero ya no hay, o acaso queden unos cuantos.

Otros santuarios fueron registrados y esperan la voluntad de los párrocos para formar el recinto del exvoto como alternativa de desarrollo y como protección del patrimonio cultural de los guanajuatenses. Es el caso de: San Miguel Arcángel en San Felipe y El Señor de los trabajos en Pozos, San Luis de la Paz.

La ciudad de León representa un caso especial. Algunos prelados se han interesado por proteger estos documentos que representan el fervor de los creyentes y la memoria colectiva. Tenemos una lista de los templos en lo que hay exvotos ya sea en lámina, fotografía, listón o milagritos. Las parroquias: del Señor de los Milagros, de San Juan del Coecillo, de San Francisco de Asis. En los templos del Inmaculado Corazón de María y de la Tercera Orden. En la primera parroquia, los estudiantes Ma. Elena, José Luis y Josefina de la carrera en Desarrollo Regional han empezado a registrar los  exvotos.

Cuando nos enteramos de la existencia del Niño de las Maravillas contactamos al padre Domingo López Luna y así comienza la historia del primer recinto del exvoto en La Quemada, Salvatierra.

A raíz de la inauguración en el 2002 se han alcanzado metas importantes: La cajita de ahorro en la que participan 25  mujeres y cuyo ahorro en los dos últimos años asciende a más de 60 mil pesos, ante este éxito los niños pidieron tener su propia cajita, las estudiantes Ma. De la Luz Ortiz y Carla Ma. Peréz Hurtado, de la carrera en Desarrollo Regional, son responsables del funcionamiento de ésta; el asfalto del camino al recinto realizado por la presidencia municipal y gobierno del estado; un taller de corte y confección para 20 mujeres; se organizó a las mujeres para vender repostería en la fiesta del Niño hace dos años. Turismo del Estado apoyó con 2 mil  trípticos.

En estos días de la feria de la Candelaria se exhibe la maqueta que estudiantes de la Facultad de Arquitectura realizaron  a través del Servicio Social Profesional como propuesta para la readaptación (solicitada por el padre Domingo) de los dos kioscos para que los habitantes del lugar puedan vender artesanías elaboradas por las mujeres, así como la facilidad  culinaria que tienen para poner a disposición de los visitantes y peregrinos que cotidianamente visitan  al Niño de las Maravillas. Al mismo tiempo la propuesta plantea la delimitación de los terrenos del santuario de una manera ecológica: árboles que hagan las funciones de barda.

También se contempla la ampliación del Recinto que se integrará por  los exvotos realizados en triplay, madera, papel, incluso tela, los exvotos-fotografías y la memoria comunitaria: cerámica, documentos, la memoria fotográfica de la  familia.

El segundo Recinto del Exvoto del  Niño de la Cruzada se encuentra en el municipio de San Diego de la Unión ubicado al norte del Estado de Guanajuato, región que busca su propio desarrollo debido al olvido en que se ha visto sumergido por las políticas estatales. Es, además, uno de los principales exportadores de mano de obra barata a los Estados Unidos.


La comunidad de Parritas, donde se encuentra el Niño de la Cruzada, arrojó en el censo de 1995, 799 habitantes. La población está formada por 413 mujeres contra 386 hombres como resultado de la migración a Estados Unidos, principalmente. El municipio, en el censo del 2000, manifiesta la ausencia mayoritaria de hombres aunque en los últimos tiempos la mujer también emprende el camino de la migración al país vecino[11].

Una imagen considerada milagrosa siempre está en actividad. Por principio, el santuario cotidianamente es visitado, comprensible en estos tiempos de inseguridad económica en que una de las escasas esperanzas del desamparado es su fe. El carácter festivo del pueblo mexicano se traduce en su religiosidad. El Niño de la Cruzada celebra su fiesta en el mes de agosto, en que acuden peregrinos, principalmente de San Luis Potosí.

Las fiestas religiosas interrumpen la rutina del pueblo, quien durante el año espera para cumplir con sus creencias, al mismo tiempo, relajarse de los problemas cotidianos. Los creyentes siguen las rutas de la fe, de ahí que, cada año, en el caso del Niño de la Cruzada, el 25 de agosto la comunidad se transforma. Danzantes y peregrinos irrumpen en el silencio de Parritas.

La fiesta religiosa contribuye a las actividades productivas de cada lugar. Por principio, el novenario antecede la celebración de agosto y convoca a la población de las comunidades aladañas, quien acude con flores, veladoras y cohetes; además de compartir el refrigerio una vez concluidos los rezos. Este es un acto de cohesión, reafirmación  y unificación de los grupos sociales.

La presidencia municipal también ha jugado un papel importante para los logros del recinto: el material para la construcción del muro y pintura en la carretera para la imagen corporativa; alimentos para el equipo de trabajo en donde han participando los alumnos de la licenciatura en desarrollo regional; láminas para la propuesta del domo que cubrirá el patio del recinto.

En la actualidad se encuentra en proyecto la construcción de por lo menos dos baños secos con el propósito de sanear el entorno para que los peregrinos y visitantes tengan las condiciones óptimas cuando se encuentran ahí.

Continuando con las rutas de la fe, el tercer recinto se encuentra en San Agustín de las Flores del municipio de Silao. El Niño Manuelito de Puerta tiene sus fieles seguidores que llegan de diferentes puntos de la república y de Estados Unidos. Así son convocados miles de peregrinos.

El Niño de San Agustín tiene, como muchos santos, varios festejos al año acordes con el carácter del pueblo mexicano. Pero que también responde al ciclo agrícola. Por principio en su calidad de niño el imaginario colectivo lo adopta como tal divino y al mismo tiempo humano. De tal suerte que recibe juguetes el día del niño, el día de los reyes y en año nuevo.

La nieve y  paletas, para el 30 de abril, las hace un muchacho de la comunidad que se dedica a venderlas ahí y en otros lugares. También llegan los mariachis a tocar las mañanitas, incluso la gente promete llevar payasos o pastel. Este día acude una gran cantidad de niños de otras comunidades.

Las actividades en torno a estos seres celestes considerados milagroso sorprenden: a lo largo de todo el año “trabajan”. Un ejemplo son las milicias de San Miguel Arcángel, en Guanajuato no hay celebración religiosa en un barrio, en una iglesia en que no participen. Así, en torno a Manuelito la comunidad convive y socializa ya que día a día los fieles acuden al rosario a las ocho de la noche.

Por decisión de la comunidad se escogió el Jueves de Corpus para realizar la fiesta del Niño milagroso. El  10 de junio, del 2004 se registró la fiesta, la comunidad vibra no sólo por la estridencia de la música sino por el bullicio de la gente. Esta vez hubo tres bandas de música, el torito y dos danzas una contratada y otra de la comunidad.

El logro más importante en este recinto  es la propuesta de la maqueta en que se contempla la construcción de la plaza comunitaria y los locales para la venta de artesanía y comida. Otras acciones han sido la construcción, por parte de la comunidad, del espacio destinado a proteger la memoria colectiva de los mexicanos. Se encuentra en proceso de consolidarse la imagen corporativa del recinto. Los trabajos en esta comunidad han resultado un poco más lentos y complicados.

El cuarto recinto del exvoto se espera inaugurar a mediados de este año y es en El Llanito, Dolores Hidalgo con su Cristo conocido como El Señor de los Afligidos. La particularidad que se imprimirá a este recinto es el rescate de la identidad a través de la lengua materna ya que las cedulas introductorias se realizarán en otomí y en español.

En el proyecto existe una cooperación entre el mundo académico y la comunidad ya que el proyecto también se vincula con otras áreas de la investigación. Desde 1999 el grupo del Taller de Metales de la Escuela Nacional de Restauración del INAH en la Ciudad de México  participa interviniendo los exvotos. Los estudiantes del noveno semestre, bajo la supervisión de tres profesores trabajan, dos semanas de noviembre, en la limpieza y aplicación de líquidos como protección de las láminas. Para costear su  estancia se conjugan voluntades: párroco, comunidad, Dirección de Servicios Escolares de la Universidad (bajo la dirección del Contador Benito Silva Lule dos años y uno de la Maestra María Luisa Vera Ramírez) y en la actualidad de Secretaría General de la Universidad bajo la dirección de la Doctora Ma. Guadalupe Martínez Cadena, además de los recursos propios del proyecto.

Otro de los cometidos de todo proyecto es contribuir a la formación de los futuros profesionales. El trabajo de campo siempre ha estado apoyado por estudiantes de diferentes licenciaturas: Historia, Filosofía, Letras, Diseño, Arquitectura, Civil, Desarrollo Regional del Centro de Investigaciones Humanísticas) Participaciones llevadas a cabo dentro del marco del Servicio Social Universitario y Servicio Social Profesional. Algunas fueron apoyadas con becas otorgadas por COSSIES o por pequeñísimos estímulos económicos generados por el propio proyecto.

El proyecto siempre ha trabajado con pocos recursos sin embargo cuando se unen esfuerzos entre sociedad civil, Iglesia y Universidad de Guanajuato, en este caso, los logros grandes o pequeños quedan plasmados en la inauguración y seguimiento de los tres recintos arriba citados.

Así memoria, práctica religiosa, texto, identidad, sociedad en transición y movimiento: los textos e imágenes de los exvotos transcriben historias personales incrustadas en una sociedad mexicana compleja y viva que transcurre dejando huella de su historia personal y, al mismo tiempo, colectiva.

Finalmente podemos concluir diciendo que la recuperación de la memoria colectiva a través de las prácticas sociales contribuye a rehacer y perpetuar la identidad de un pueblo. Además, estas rutas de la fe constituyen una alternativa más para el desarrollo de las localidades.

 Aquí se encuentra una oportunidad para el licenciado en desarrollo regional y promotores sociales para que se avoquen a colaborar con los grupos sociales en propuestas de desarrollo en donde lo fundamental será partir de su propia realidad: recursos humanos y materiales del entorno.
Investigador del Centro de Investigaciones Humanísticas y catedrática de la Licenciatura en Desarrollo Regional de la Universidad de Guanajuato.
[2] Origet du Cluzeau, Clode. Le tourisme culturel. Paris, Presses Universitaires de France. 2005.  p. 3.
[3] Ibidem p. 3.
[4] Ibidem p. 4.
[5] Ibidem p. 4.
[6] Ibidem p. 7.
[7] Ibidem p. 7.
[8] Ibidem p. 42.
[9] Ibidem p. 47.
[10] Ibidem p. 49.
[11] SEGURA López, Feliciano. Los movimientos migratorios: factores de cambio espacial en el municipio de San Diego de la Unión, Guanajuato 1980-2000. México, 2004. Tesis (Licenciatura en Geografía) UNAM. P. 58.

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