miércoles, 23 de junio de 2010

HISTORIA SALVATERRENSE: AÑADIDURAS Y RECONSIDERACIONES por Jesús García y García

Nuestro mercado Hidalgo y el primer centenario del grito de independencia

Por J. Jesús García y García

Cuando se aproximaba la celebración del primer centenario de la proclamación de la independencia de México, el régimen porfirista, inspirado en su tácito eslogan Conmemorar construyendo, preparó un ambicioso programa de inauguración de obras que incluía, en la capital del país, entre otras, el manicomio de la Castañeda en Mixcoac, sendas escuelas normales para maestras y maestros, la columna de la Independencia en el paseo de la Reforma (“El Ángel”), y el hemiciclo a Benito Juárez en el lado sur de la alameda central. Pero el programa se hizo extensivo a muchas localidades provincianas, de acuerdo con su importancia, sus recursos y el grado de compromiso de sus respectivas autoridades.
En ese contexto, a principios de 1909, el mayor de caballería don Enrique Montenegro, jefe político del distrito de Salvatierra, se puso la meta de construir un mercado en lo que era la plazuela Hidalgo, sacrificando la popular “fuente de los perros”, y al efecto encargó el proyecto arquitectónico respectivo al arquitecto Guillermo de Alba (tapatío, 1874-1935), autor en Guadalajara y Chapala de edificios ahora conservados por su valor artístico e histórico.
En la sesión que el Ayuntamiento celebró el 8 de febrero se presentó el proyecto, el cual fue turnado a las comisiones de Salubridad y Mercados unidas, integradas por el doctor Ramón Ruiz y don Rafael Nieto, respectivamente, las cuales dos semanas después solicitaron la aprobación incondicional.
A mediados de 1909 el arquitecto mencionado (aquí se le denominaba ingeniero) ya estaba dirigiendo la construcción. El Ayuntamiento obtuvo de la Secretaría de Gobierno de la entidad, con fecha 16 de ese julio, la autorización para invertir en la obra del mercado todos los sobrantes presupuestales que se obtuvieran hasta el día del centenario patrio.
Durísimo compromiso se echó a cuestas Montenegro en tiempos en que las fuentes de ingresos municipales eran tan exiguas. Y se quería que la inauguración del mercado fuera precisamente el l6 de septiembre de 1910.
Mucho del material necesario (especialmente piedra y arena) fue allegado a la obra mediante el sistema de “faenas” organizado por el Jefe Político, y hasta se cuenta que, por férrea disposición de éste, toda persona que entraba a la ciudad —montada o a pie— debía hacerlo llevando en la mano una piedra de un tamaño cercano a cierta medida previamente señalada.
Señalo aquí algunas de las incidencias ocurridas en la financiación, construcción, estreno y denominación del edificio de marras. La principal fuente de información de primera mano es el libro de actas de las sesiones del H. Ayuntamiento, correspondiente al año de 1910.
En la sesión ordinaria verificada a las 12 doce del día el 14 catorce de mayo de 1910, bajo la presidencia del ciudadano Enrique Montenegro, jefe político del distrito, con asistencia de los ciudadanos munícipes Lic. Antonio R. Villagómez, Dr. Ignacio Manríquez, Rafael Nieto, Dr. Joaquín Castillo, Rosalío Lira y Eliseo Zamudio, “el Ciudadano Presidente manifestó que están ya muy próximas las fiestas que deben celebrarse con motivo del Centenario de la Yndependencia Nacional, y que convendría se inaugurara entonces el Mercado en construcción, lo cual sólo podrá verificarse obteniendo un empréstito de $ 15,000.00 ¢ de alguna Ynstitución de Crédito, con cuya suma quedará terminada dicha obra, pues sólo falta la techumbre, el pavimento y una parte de la fachada principal. Puesto al debate lo anterior, desde luego fue aprobado por unanimidad, y después de prolongada discusión recayó el acuerdo siguiente: ‘El Ciudadano Lic. Don Joaquín Obregón González, Gobernador Constitucional del Estado, siempre ha trabajado con empeño por el progreso y engrandecimiento del mismo; a su decidida protección y poderoso influjo débense las magníficas mejoras materiales llevadas a cabo bajo su recta y sabia administración: algunas de ellas son verdaderamente colosales y otras de menor categoría, pero todas importantísimas. En el orden material esas obras, cuya magnificencia admiran propios y extraños, son los testimonios más elocuentes y tangibles del genial espíritu de progreso de tan ilustre Gobernante.- En Salvatierra también se ha dejado sentir su benéfica y valiosa ayuda: a él se debe el Mercado que actualmente se construye en esta ciudad y que estará terminado muy pronto; pero, como está exhausto el Erario Municipal, no es posible concluir dicha obra para que se inaugure en las próximas fiestas del Centenario de la Yndependencia Nacional, y deseando esta Corporación que se inaugure en esas fiestas, respetuosamente suplica al Primer Magistrado del Estado se digne otorgarle la autorización necesaria para solicitar del Banco de Guanajuato un empréstito en cuenta corriente hasta la suma de $ 15,000.00 ¢, quince mil pesos, con cuya cantidad podrá terminarse la obra de que se trata; bajo el concepto de que dicho crédito será pagado dentro de un plazo de dos años, quedando autorizado el C. Enrique Montenegro, Jefe Político del Distrito y Presidente del H. Ayuntamiento para representar a éste y aceptar en su nombre el empréstito mencionado; en la inteligencia de que si fuere necesaria otra firma para el documento respectivo, quedan autorizados todos y cada uno de los señores Munícipes para firmar, indistintamente a elección del Banco, en representación del H. Ayuntamiento.- Transcríbase este acuerdo al C. Gobernador del Estado’”.
Durante la sesión ordinaria del 16 de julio del mismo año se dio a conocer al Ayuntamiento el siguiente asunto: el tesorero municipal, “en oficio fecha 30 de junio último acusa recibo de dos mil pesos que se le remitieron por cuenta del Banco de Londres y México, Sucursal en Guanajuato, cuya Ynstitución abrió una cuenta corriente al H. Ayuntamiento de esta ciudad hasta por quince mil pesos, bajo la responsabilidad del C. Gobernador del Estado, con cuya cantidad se terminará el Mercado que está construyéndose en esta población”.
El 13 de septiembre, durante la sesión ordinaria, se leyó un oficio del tesorero municipal, por el que manifestaba “haber recibido por cuenta del Banco de Londres y México, Sucursal en Guanajuato, la cantidad de $ 2,000.00 ¢ dos mil pesos, para los gastos del Mercado en construcción”. Y luego se dio a conocer otro comunicado, también del tesorero municipal, “en el que acusa recibo de las suma de $ 11,000.00 ¢, once mil pesos, por saldo de los $ 15,000.00 ¢, quince mil pesos, que el Banco de Londres y México, Sucursal en Guanajuato, facilitó a esta H. Corporación para los gastos del Mercado en construcción”. Y en los asuntos de trámite de este mismo día, “el C. Presidente manifestó que, estando para terminarse el Mercado en construcción, propone se acuerde el nombre que deberá llevar.- Oída y aprobada sin debate alguno la proposición anterior, por unanimidad se acordó lo siguiente: ‘En virtud de los grandes servicios que ha prestado al Estado el integérrimo Gobernante C. Lic. Joaquín Obregón González, y de la valiosa ayuda que en particular ha impartido a esta ciudad impulsando de una manera decidida las mejoras materiales, como un homenaje de gratitud al ilustre Señor Gobernador, se acuerda por unanimidad que el Mercado lleve el nombre siguiente: «Mercado Joaquín Obregón González». Mándese fijar una placa conmemorativa, para su debido cumplimiento. Comuníquese al Primer Magistrado del Estado’”.
En la sesión ordinaria del 18 de noviembre de ese 1910 se dio lectura al siguiente documento: “Del C. Secretario de Gobierno: Su oficio fecha 24 de septiembre próximo pasado, girado por la Sección de Gobernación, en el que comunica que, enterado el C. Gobernador del acuerdo de esta H. Corporación, relativo a que el Mercado de esta ciudad lleve el nombre de tan ilustre Gobernante, da las más expresivas gracias por esta muestra de adhesión y simpatía”.
Sesión ordinaria del 3 de diciembre siguiente: “A continuación el C. Presidente manifestó que, siendo necesaria la mayor vigilancia a las carnicerías y tocinerías, propone que éstas sean trasladadas al Mercado Joaquín Obregón González, de esta ciudad, próximo a inaugurarse, y se modifique la Tarifa no. 4 del Presupuesto, en lo relativo a los ramos mencionados, para que empiece a regir desde el mes de enero de 1911.- Aprobada por unanimidad dicha proposición, se acordó pedir al Congreso del Estado la reforma de la precitada tarifa […] Siguiendo el C. Presidente con el uso de la palabra, manifestó que a fin de cubrir algunos documentos importe de lámina y otros útiles para el Mercado, y estando, como es sabido, sin fondos la Tesorería Municipal, propone también se solicite del C. Gobernador del Estado su aprobación para ampliar hasta $ 2,000.00 ¢ el adeudo de $ 15,000.00 ¢ que se tiene en cuenta corriente con el Banco de Londres y México, sucursal en Guanajuato, y pedir al Supremo Gobierno la autorización para remitir como abonos al expresado Banco los sobrantes de la Tesorería, toda vez que el Mercado en breve se pondrá al servicio público y aumentarán las rentas del Erario Municipal.- Aprobado por unanimidad, se acordó hacer al Gobierno del Estado la solicitud correspondiente para su sanción”.
Doy la última transcripción del libro de referencia: “Sesión ordinaria verificada el 30 de diciembre de 1910 [...] la Secretaría dio cuenta con los asuntos siguientes: [Oficios mandados pasar al archivo] De la Sucursal del Banco de Londres y México, en Guanajuato. Su carta fecha 13 del actual en la que acompaña el pagaré por $ 20,850.00 ¢ a cargo de esta H. Corporación, para que sea requisitado debidamente y se le devuelva.- Su carta fecha 27 del propio mes, en la que remite cancelado el pagaré por $ 15,000.00 ¢ y una carta-aviso de la nueva cuenta por $ 20,000.00 ¢ .- Asuntos de trámite.- Del C. Secretario de Gobierno. Su comunicación fecha 23 del mes en curso, girada por la Sección de Gobernación, en la que manifiesta que el Gobierno tuvo a bien ampliar hasta $ 20,000.00 ¢ el adeudo de quince mil que tiene esta H. Corporación con la Sucursal del Banco de Londres y México en Guanajuato, así como autorizar a esta misma Corporación, para que haga los abonos correspondientes con cargo a los sobrantes de la Tesorería de esta ciudad.- Enterado y transcríbase a la Tesorería”.
Pero la revolución había estallado y para el 13 de junio de 1911 aún no se inauguraba el mercado. En esa fecha un conjunto de ciudadanos dirigió al C. Presidente del H. Ayuntamiento el siguiente escrito: “Los que suscribimos, todos vecinos de los cuarteles 1º., 2, 4 y 5 de esta Ciudad, ante esa Honorable Asamblea respetuosamente exponemos: que en virtud de no estar terminadas las obras del Mercado ‘JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ’ y de estar las vendimias en calles harto estrechas, nos permitimos llamar la atención de esa Respetable Corporación a fin de que cambie los puestos que contienen dichas vendimias a donde anteriormente estaban, es decir, a la ‘Plaza de la Constitución’ todos o parte de ellos cuando menos, para contrarrestar el inmenso perjuicio que en ese cambio ha sufrido todo este vecindario, así como las negociaciones en él establecidas.- Como lo que solicitamos es de estricta justicia, a la Docta Asociación suplicamos se sirva proveer de conformidad.- Protestamos lo necesario.- Sufragio efectivo, no reelección. Salvatierra, 13 de junio de 1911.- Jesús Soto, E. Mosqueda, B. Ledesma, A. Mercado, P. Ramírez, Francisco de la Mora, Remigio Villafuerte, Ramón Soriano M., Rafael Nieto, Ciro F. Niño, F. Gómez, E. Galván, M. Alcántar, B. Soriano F., F. Almanza, Francisco Moreno, J. Jesús Gracián”. La autoridad anotó a mano al margen de este escrito el acuerdo relativo: “Contéstese que habiendo cambiado las vendimias a la plazuela del Carmen y estando próxima la inauguración del mercado, no es conveniente el cambio que solicitan”.
Para entonces había ya otro problema: surgió el repudio a los hombres del régimen porfirista, y, aunque la ayuda de Joaquín Obregón González ciertamente fue determinante en el caso que nos ocupa, muchos no querían que el mercado llevara su nombre, máxime que había sido una obra concebida para conmemorar el centenario de la proclamación de la independencia nacional. Así, ocho días después del escrito copiado en el párrafo anterior, fue dirigida al C. Presidente Municipal doctor Francisco Díaz Barriga (el primero de la época revolucionaria) este otro: “Todos los que suscribimos, ante Ud. con el debido respeto, suplicamos se sirva mandar, en lo que sus atribuciones le concedan, dado el carácter a que lo ha elevado la voluntad del pueblo ansioso de libertad, cambiar el rótulo de Mercado Joaquín Obregón González que por fraude exclusivo del representante de la extinta dictadura tan mala nota da, por el legítimo de Mercado de la Independencia, Centenario o Hidalgo, esto a juicio del Municipio.- Esperamos de sus relevantes cualidades: honradez y patriotismo, no desoirá nuestra justa demanda.- Sufragio Efectivo. No reelección.- Salvatierra, junio 21 de 1911.- Elpidio Ruiz, Rafael Reséndiz, Socorro Pérez, José Díaz, J. C. Martínez, Jesús Martínez, Antonio Granados, Elías Rocha, Juan Benet

, Donaciano Guevara, Jesús Ledesma, F. Zavala, J. Refugio Gómez, Agustín Rodríguez, Diego Ruiz Nieto, Trinidad Ortega, Pedro Pérez, Antonio Arredondo González, Juan Ocampo, J. J. Castillo, R. Malagón, José G. Lagunas, Abundio Macías, Zacarías Martínez, Pantaleón Ruiz, M. Romero, R. M. Albarrán, J. J. Ramírez Sosa, F. Martínez, Ciro F. Niño, M. Alcántar, D. Coyt, J. F. Galván, P. Ramírez, P. O. Mejía, Octaviano Páramo, J. G. Ruiz P., Elías G. Rodríguez, J. Nieto, J. Martínez Soto, J. R. Mendizábal, P. Ramírez, Cayetano Ramírez, J. Jesús Ortiz, Ramón Soriano M., Rafael Ortiz, F. Almanza, Jesús A. Ruiz, J. N. Anguiano, José Serrano, I. Zamudio, A. Zamudio, R. Villafuerte, Juvencio Guzmán, Manuel A. Aguilar, Aurelio Zavala, J. J. de la Mora, José Thomas, R. Calderón, Rafael García, B. Aguilar, Ramón Murillo, E. Lira, G. Carrillo, Eulalio Jurado, Manuel Figueroa, J. Refugio Álvarez, Francisco de la Mora, Rafael Villagómez, Emerenciano Guzmán, J. Trinidad Ruiz, J. Rosillo R., Francisco Calderón, Isidoro Rentería, Guadalupe Medina, Narciso Pérez, José D. Vega, J. Z. Martínez, J. Nicanor Carrillo, Juan N. del Río, Jesús Vera, Mariano Vélez, J. Carmen Yáñez, Francisco de la Torre, Antonio Rojas, Isidro Rojas, Esteban Guevara, Basiliso Vázquez, Carlos Quintana, Marcos Rosillo, Miguel Quintana, Román Canchola, Genaro Pérez, A. de P. Pérez, José Castillo, Miguel Rodríguez”.
Por fin, el mercado fue inaugurado en 1912 en forma discreta. Entre los primeros locatarios estuvieron: Ángel García con una peluquería; Federico Aguilera con un tendejón; Jesús Nava con un tendejón; Leopoldo Villagómez con un tendejón; Trinidad Pérez, Severiano Velarde y Vicente Arenas con sendas zapaterías; J. Carmen Martínez con una talabartería; Roberto Pérez Vargas con un tendejón; Miguel Chimés con una tienda, y Luciano Valle y Reyes Corona con relojerías. Entre los más antiguos carniceros establecidos en el interior encontramos a Antonio Pérez, Gregorio Aguilar, Marcos Rosillo, Bruno Pérez, Rafael Lanuza, Martín Pérez, Romualdo Hernández, Miguel Quintana, Emilio Morales, Mucio Flores y Nemorio Loé.
La suerte no me ayudó para hallar el proyecto original de la obra multicitada. No se sabe cuándo el arquitecto de Alba dejó de intervenir en la construcción ni si ésta se ajustó finalmente a la concepción original. No se ha hallado, tampoco, presupuesto alguno y mucho menos un cálculo del valor total de la obra incluyendo aquellos materiales por los que el municipio no emitió pago en efectivo. El mercado costó más de veinte mil pesos, pero nunca se sabrá qué tanto más.

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