miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Para qué el remozamiento de fachadas y pórfido en las calles?

Un decorado digno para vivir nuestras tradiciones está surgiendo en Salvatierra Pueblo Mágico                                     
                                                         por Pascual Zárate Avila


Repasar la historia de la ciudad de Salvatierra a través de su proceso de edificación es un interesante ejercicio. La urbanización
de Salvatierra es producto de las ordenanzas coloniales españolas, un proceso de diseño que lo determinó el poder político y la ideología dominante durante el siglo XVII, que es aceptado como el periodo en el que aparecen las primeras expresiones de nacionalismo con el pensamiento filosófico de sor Juana Inés de la Cruz.
Muy bien podemos sostener que existió un acendrado sentimiento de autonomía política entre los vecinos fundadores de la ciudad, quienes se enorgullecieron de tener la institución del Ayuntamiento para dar mercedes y revocar privilegios. Planearon la traza de la ciudad con los elementos más avanzados del urbanismo vigente: cuadrículas para los solares con espacio para huerta y habitaciones; centro urbano para los poderes actuantes en la vida cotidiana: casa consistorial, templo parroquial, plaza mayor, casonas de los hombres notables y entorno natural fértil, tanto en la vida vegetal, como en aves, peces, venados todo ello con clima y temperatura saludable.
Salvatierra se asentó en un sitio especialmente seleccionado.
Y la edificación monumental, ya como ciudad, comenzó con el Convento de la Orden de los Carmelitas Descalzos denominado San Ángelo Mártir, se continuó con el levantamiento de los arcos con forma de quilla de barco en el puente de tezontle que hoy llamamos Batanes.
Antes ya habían levantado lo que fue la principal fuente de trabajo para los pobladores occidentalizados: los castellanos y criollos; los molinos hidráulicos para producir l harina de trigo, y que fueron cinco: La Esperanza, El Mayorazgo, De la Ciudad, San Isidro de los agustinos y San Buenaventura de los franciscanos.
La plaza principal ahora llamada “el jardín grande”, fue el principal sitio para el ornato de la urbe colonial, como hoy se resalta con la imagen remozada por las obras del programa Pueblos Mágicos.
Las edificaciones y las tradiciones cuidadosamente conservadas son ahora un atractivo cultural para los viajeros de los países desarrollados, quienes influidos por las nuevas tecnologías de la información han generado el deseo de conocer la vida
tradicional de las ciudades del estado de Guanajuato.
La obra realizada hasta hoy en la calle principal de Salvatierra me despierta recordar el entusiasmo del industrial Eusebio González al firmar, a fines del siglo XIX, la donación de los terrenos del ferrocarril, imaginó un gran futuro de prosperidad para Salvatierra, a la que soñó entre las principales ciudades del estado, y de eso hace 130 años.
Recordemos que se está remozando fachadas y embelleciendo el piso para que sea escenario digno de vivir nuestras tradiciones con visitantes que aprecien nuestra identidad, manifestada en las procesiones de la Virgen del Carmen, San Nicolás de Bari, Santo Niño de Praga, Virgen de la Luz, Vía Crucis, Manolas, Marquesada, Fundación de la Ciudad, 20 de Noviembre, 16 de Septiembre, la Cabalgata de la Independencia, paseos dominicales, fiestas de Mayo y desfiles de la Primavera, por la Salud, el Cuidado del Agua, la Seguridad, el Carnaval, los Beikers y para la rutina de caminar por sus banquetas.
La tradición de un paseo elegante en el jardín principal un 9 de febrero aniversario de la Fundación de San Andrés de Salvatierra, Gto. en 1644.

       

1 comentario:

Felix Carrillo dijo...

Muy bonita su resena. A mi me gusta estudiar la historia de esta cuidad, donde me crie y donde tambien se crio mi padre. en su resena de las casonas de Salvatierra menciona varias muy interesantes pero desgraciadamente desconozco el domicilio de algunas de ellas. Me gustaria me los proporcionara. pienso visitor mi ciudad muy pronto y quisiera mostrar estas casonas a mi familia, Gracias