lunes, 16 de marzo de 2009

El nacionalismo revolucionario de Vicente y Federico Escobedo Tinoco

La celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución es una esplendida oportunidad para percatarnos de la enorme riqueza cultural, artística, cívica, humanista y política de la historia civil y eclesiástica de Salvatierra. Los lineamientos para elaborar proyectos culturales  dentro de los festejos del Bicentenario de interés municipal me fueron entregados amablemente por el Coordinador Municipal de Educación. Los temas sujetos a recibir apoyo son de una gran diversidad y riqueza, de los cuales, por derecho propio, Salvatierra contiene los de más elevada cultura. Sólo para citar algunos anotaré la presencia histórica de la Utopía social de Vasco de Quiroga realizada en el Hospitalillo de la ex- hacienda de San Buenaventura. 
En lo relativo al humanismo de la revolución mexicana, Salvatierra está orgullosa de la fraternidad de Vicente y Federico Escobedo Tinoco, dos salvaterrenses en la revolución. Vicente era comandante de las fuerzas zapatistas que tomaron la ciudad de Puebla en 1913, las cuales llegaron con un precedente de comportamiento destructivo en tomas de ciudades anteriores. Federico, entonces encargado de la Arquidiócesis de Puebla, por el exilio del Arzobispo Toriz, parlamentó con las fuerzas rebeldes avalado por su hermano Vicente y logró el acuerdo de los jefes zapatistas de respetar el patrimonio artístico y la vida de las personas religiosas. Gestión de paz muy encomiada en Puebla por la desamparada población inerme ante la lucha fratricida. Ese episodio de dos hermanos salvaterrense salvando el arte poblano para bien de las generaciones futuras, muy bien vale representarlo en una obra teatral, en un documental cinematográfico y en su trasmisión televisiva.
Pero no sólo en esa acción revolucionaria participa Federico Escobedo. Cuando José Vasconcelo lanza su campaña educativa creando la Secretaría de Educación Pública, continúa publicando los clásicos universales, y en 1924 le solicita a Escobedo la traducción de la obra de Rafael Landívar para incluirla en la serie de las publicaciones de divulgación de la literatura universal. De la confluencia del humanismo universal con su apropiación en lo mexicano, nació el Nacionalismo Revolucionario. Escobedo siempre dió pruebas de su nacionalismo cultural, dado que la Universidad de Chicago le ofreció comprar los derechos de autor de su traducción y, a pesar del ofrecimiento de una buena suma en dólares, nuestro paisano prefirió donarle los derechos autor a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla,  quién conserva los originales con una gran devoción.  
Del texto titulado "Geórgicas Mexicanas", por Federico Escobedo, bien podemos realizar un trabajo de difusión cultural mediante la realización de programas televisivos donde la lectura del texto vaya acompañada de imágenes de los temas tratados: manantiales, ríos, ganado, fiestas, añil, grana, beneficio de la plata, el Jorullo, la ciudad de Guatemala y la Cruz de Tepic, por citar sólo algunos de los 14 capítulos. Pero además, podemos hacer una alianza con la capital angelopolitana, la antigua ciudad de Santiago de los Caballeros en Guatemala para realizar seminarios sobre la influencia de Rafael Landívar y de los jesuítas expulsados en el siglo XVIII como precursores del movimiento de independencia en toda América.
Tenemos también, en la batalla del puente de Batanes, material para conmemorar la gesta independiente. 
Esta riqueza patrimonial de cultura y civilización será posible aprovechar si también contamos con representantes políticos con cultura y amor a su nacionalidad mexicana. Dijo el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty, el mundo de cada individuo tiene la dimensión de sus vocablos. A la menor cantidad de lenguajes artísticos, científicos, cívicos, políticos, religiosos, jurídicos, administrativos, ecológicos, sustentables, de género que son comprendidos por un individuo corresponde un mundo menos percibido por él, y por tanto es menor su capacidad de transformación. De los precandidatos a la presidencia municipal el de mayor diversidad de lenguajes es Henry, él trasciende lo rural y sus programas de apoyo, pues conecta a lo rural con el pensamiento universal, por ello sí despierta la esperanza. La política es palabra y visión de futuro unificado. Sin un líder de la estatura de la cultura salvaterrense seguiremos apocados en el concierto de los municipios del estado. Tenemos con qué para generar obras culturales que sean de interés a los demás municipio, y no debemos contentarnos sólo con las pequeñas obras que nos trae, el Instituto de la Cultura del Estado de Guanajuato.

1 comentario:

genaescobedo@yahoo.com dijo...

Mi abuelo al que no conocí, fué el comandante Vicente Escobedo Tinoco y, su hermano el padre Federico Escobedo fué mí tío abuelo, que tampoco conocí, pues yo nací en 1950. Gracias por éste artículo tan bello e interesante.