domingo, 15 de marzo de 2009

Merecido homenaje a Jesús Guisa y Azevedo

La lectura es una actividad muy valorada por todos los que editamos blogs en internet. Tener lectores es una manifestación del sentido humano en todas sus posiblidades. Una biblioteca es la institución cultural con mayor trascendencia en el mundo civilizado. Todas las personas gustamos del arte literario, pues no existe nadie en el mundo que ante un enunciado escrito, hablado o cantado por otro, no haya sentido que lo expresado también representa algún contenido que tiene en guardado en lo más recóndito de  su pensamiento.  La lectura es un ejercicio de la libertad y la escritura es una expresión ética del ejercicio social de la liberta de pensar, creer, opinar e inventar que tiene el ser humano.
La biblioteca inaugurada en la colonia Lomas Verdes de Salvatierra, el 10 de marzo, lleva el nombre de Jesús Guisa y Azevedo, un salvaterrense de pura cepa. Devoto de la Virgen de la Luz, con estudios en el seminario de Morelia, visitante frecuente de las comidas campestres en el río Lerma, aficionado a las guayabas y los cacahuates, admirador de la cultura mexicana en su maravillosa síntesis de lo hispano y lo indígena, carmelitano en su formación catequética, ex-alumno de la escuela parroquial y con una gran vena de poeta. Un salvaterrense igualito a muchas generaciones a lo largo de la historia. Pero sobre todo, poseyó el espíritu indomable, altivo y aferrado del salvaterrense que jamás a sido esclavo o lacayo de nadie, pues se sabe descendiente de las ideas humanistas igualitarias más nobles de España: de Vasco de Quiroga, y de las utopías humanistas americanas: de Rafael Landívar y  Tirso Rafael Córdoba. 
Guisa es un paradigma de salvaterreidad, trabajo como empresario de los libros en México, maestro de escuelas privadas en la secundaria, de la UNAM, orador exaltado, ensayista cultural, político y filosófico. Columnista en periódicos nacionales, animador de círulos culturales en México y en Salvatierra. Candidato en contiendas electorales, integrante de organizaciones ciudadanas y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. 
En la inauguración estuvo presente uno de sus hijos llamado Francisco de Sales y Melchor de la Paz Guisa Hohenstein, a invitación expresa de Pascual Zárate Avila con el apoyo solidario de Enrique Villagómez Cortés, Henry, a quienes Guisa Hohenstein agradeció la invitación a la ceremonia, en una pausa durante la entrega que hizo de una donación de libros y fotografías del doctor Guisa y Azevedo a la bliblioteca homónima.
La pieza orataria de Francisco Guisa fue el relato del destierra aplicado a Jesús Guisa por escribir en 1927, en el periódico Excélsior, que la reelección de Obregón bien valía 50,000 pesos oro a Pluatárco Elías Calles. Regreso a méxico hasta 1931. Lo mismo narró la expulsión de Jesús Guisa de la cátedra de Filosofía Tomista en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, por oponerse a la introducción generalizada del materialismo dialéctico por Cárdenas. Los estudiantes de la secundaria Alfonso Reyes le dedicarón al orador ademanes de aprecio y simpatía con el pulgar levantado y le dieron un atronador aplauso. Indudablemente sintieron la comunión que provoca la identidad cultural salvaterrense, de la que ya son concientes, con la biografía de Jesús Guisa al recordar su manera de exhaltar al cerro del Culiacán, a Escobedo, al río Lerma, al puente de Batanes, a las guayabas olorosas y a los cacahuates arrugados del portal de la Columna. 
Me conmovío la oratoria de Francisco Guisa, la expresión viva, detallada, de los episodios leídos en los documentos biográficos de jesús Guisa y por ello sé que también, en los sentimientos de Raúl Cardiel y Gloria Camargo hub identificación como salvaterrenses y satisfacción por decidir proponer el nombre de nuestro Académico de la Lengua para la nueva biblioteca pública.

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