viernes, 13 de diciembre de 2013

Ruperto Mendoza de Barraga, que seminarista y presbítero joven vivió la persecución religiosa

En la foto el cura don Ruperto Mendoza camina sosteniendo con la mano izquierda  a un niño como bastón, estampa con la que es recordado por las personas mayores a los 50 años en Salvatierra, Gto. (Fotos del Dr. Miguel Zárate Sánchez)

     Por Vicente Ruiz Arias
"Historia Civil y eclesiástica de Salvatierra" 1976
     El presbítero Ruperto Mendoza de Barraga recibió a su cargo el curato el 13 de septiembre de 1953 y por designación pontificia del Papa Pío XII el 17 de diciembre del mismo año.
     Nació en Patzcuaro el 25 de mayo de 1911 y fueron sus padres don Vicente Mendoza Reyes y Josefa de Barraga. Curso sus estudios en el Seminario de Morelia y se ordenó en el templo de Nuestra Señora de Lourdes. Fue párroco en el claustro del Inmaculado Corazón de María y en Tlalpan, además de 7 años como director espiritual del Seminario Conciliar de México.
     Durante su periodo en Salvatierra hizo varias obras materiales de reconstrucción de la parroquia, como el camarin de mármol, se reparo la cúpula, el arreglo de la casa cural que estaba en ruinas a un lado de la sacristía y cubrió toda la bóveda de baldosa y arregló parte de la decoración, pintándose dos grandes murales al lado del presbiterio hechos por el conocido pintor Pedro Cruz, originario de Santa Ana Maya, Mich., siendo sus trabajos muy conocidos en la capital de la República.
     Mucho se preocupó por la orientación de los fieles, así como por la devoción y culto a la Virgen de la Luz. Organizó en 1956 la Unión Femenina Católica Mexicana por obradores donde reunieron señoras y señoritas en diversos lugares de la ciudad para darles instrucción religiosa, música, costura y fomentar la piedad. Su labor en este tiempo fue difícil por la amplia difusión que hicieron misiones protestantes en todo el municipio. Fundó el Movimiento Familiar Cristiano, el Cursillismo y la Juventud Obrera Católica. Este último organismo celebró el 10 de febrero de 1963 en el exconvento de Capuchinas el II Consejo Nacional donde se reunieron militantes de diversas poblaciones de la República. Las ponencias que se presentaron fueron con el tema "El Noviazgo".
     Inició la construcción de la torre faltante de la parroquia en el mes de julio de 1962 y se terminó en 1965. El licenciado Mario Moya Palencia, entonces sub-director de Monumentos Coloniales autorizó el 2 de junio de 1962 los trabajos iniciados, los cuales debían ajustarse a los lineamientos de la torre anterior.
     Los trabajos estuvieron bajo la dirección del maestro de obra Pedro Méndez Ángel, quien había realizado trabajos importantes que le daban renombre en San Francisco del Rincón, San Miguel Octopan, templo de San Juan Bosco en Guadalajara y otros lugares. Era originario de La Piedad Cabadas, Mich. y sus estudios de preparatoria los cursó en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo en Morelia en los años de 1922-1925. Según corte de caja del 31 de marzo de 1963 se habían gastado 168 mil pesos en la construcción, pero aún faltaban muchos detalles para la terminación.
     Con motivo de la celebración del 25 aniversario de la coronación de la imagen de la Virgen de la Luz se tuvo la visita del excelentísimo señor cardenal José Garibi Rivera, quien celebró misa pontifical el 13 de mayo de 1964, ocupando la cátedra sagrada don Luis María Altamirano y Bulnes.

Nota del Editor del blog: don Ruperto Mendoza representa el principal icono de la posición política de los sacerdotes en Salvatierra. Estudioso de la encíclica "Rerum Novarum", que era la filosofía social cristiana de la Iglesia. Fue presidente de la Confederación Mexicana para el Catecismo y polemista principal del obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, seguidor de la Teología de la LIberación, quien había sido su compañero en el seminario y lo visitaba regularmente. En el Seminario Conciliar de México lo recordaban muy bien los doctores don Alfonso Castro Pallares y monseñor Gustavo Coutolec Cortés, especialista en la poesía de Federico Escobedo. Sobre su parálisis en las piernas tenía varias historias que contaba, pero todo le sucedía durante los años aciagos de la persecución religiosa.

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