martes, 30 de marzo de 2010

La diversidad cultural en la educación social de la ciudad de Salvatierra, Gto. por Pascual Zárate

Antecedentes históricos

La diversidad cultural de Salvatiera

La muy noble y leal ciudad de San Andrés de Salvatierra posee una característica de diversidad cultural desde su fundación como ciudad novohispana en 1644.


En la crónica local se consigna el establecimiento de la Orden de San Agustín en Tiristarán hacia 1557; la llegada del hospitalillo de la Orden de los Hermanos Menores de san Francisco de Asis hacia 1546, el arrivo de la Orden de los Carmelitas Descalzos en 1645, la llegada de la Orden de los Predicadores de santo Domingo de Guzmán en 1765, la expansión del Clero Diocesano en 1720, la instalación de la Orden de las Madres Clarisas en 1766, el colegio de enseñanza católica de las madres de Guadalupe hacia 1909, la Congregación de las Hijas de la Caridad de la Virgen de Fátima a mediados del siglo XX, igual que el seminario Diocesano de los Operarios de Cristo Rey, la Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón y la Congregación de la Orden de las Predicadoras de la Palabra.


Este tema es de suma importancia porque cada orden representa una visión especial de vivir la religión, con doctrina particular, normas conventuales distintas e ideas particulares de cómo realizar la evangelización de las poblaciones naturales del valle de Huatzindeo.


Los agustinos son una orden que legisla las reglas para la vida en comunidad religiosa y enseñan la doctrina a partir del corazón, de la vida interna de Dios en el corazón, con las implicaciones doctrinarias de penitencia y amor a la Cruz. La tarea de fundar escuelas y enseñar a los indígenas el arte de gobernar, además de su probada capacidad productiva en lo agrícola y construcción conventual, influyeron para la formación de tradiciones festivas en el municipio.


Los franciscanos con su visión de pobreza y su doctrina de acercarse a la fe católica a través de la Cruz, además de fomentar las ideas alegóricas de ver milagros sobrenaturales en objetos simbólicos de la religión, le dieron una concepción austera de vida a los barrios y comunidades rurales que evangelizaron en el valle.


Los carmelitas descalzos promovieron a la Virgen María como camino a la doctrina de la Cruz, enfatizando la naturaleza poética de la ciencia de la Cruz de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, imprimiéndole hasta nuestros días, una especial visión a los devotos del Carmelo que viven en la ciudad, fundado su doctrina en la noción del agua como símbolo del alimento espiritual para la virtud y a la poesía como forma expresión de la oración sacra.


Los dominicos con su prédica de protección a los más desvalidos y de su derecho a recriminar a las autoridades seculares cuando se alejan de los valores cristianos, le forja un carácter social a los salvaterrenses que convivieron con ellos en el barrio de Santo Domingo por espacio de dos décadas.


El clero secular con la función de intensificar los servicios sociales de la administración de los sacramentos y dirigiendo políticamente la vida parroquial, conformó un tejido social de fiestas patronales de arraigada tradición popular.


La madres capuchinas con su presencia de vida enclaustrada, de múltiples signos de existencia mediante sus productos artesanales y la incontenible curiosidad infantil por su voluntario apartamiento de la vida del mundo, dibujó la imaginación de la población.


Cada orden religiosa conformó grupos de laicos para cuidar los servicios religiosos, los cuales intervienen de manera permanente en la vida social y festiva de la ciudad y de las comunidades rurales. Las reglas, valores, finalidades y miembros de la comunidad tienen particularidades que las hacen ser formas de vidas diversas, conformando, por tanto, una pluralidad cultural en la sociedad que a lo largo de la historia, con la diversidad de intereses y formas de vida de los grupos, ha provocado encuentros y desencuentros.


También, como grupos culturales se conformaron desde 1840, las logias masónicas en la ciudad, las cuales impulsaron importantes actividades económicas y posiciones políticas alejadas de las visiones de los grupos del clero y de la forma de vida de los laicos comprometidos con su doctrina religiosa.


En comunidades indígenas como Urireo, se reconoció la autoridad del calzóntzin en la república de las leyes de Indias en 1580, lo cual le dió una fisonomía propia a las relaciones entre la ciudad y las comunidades rurales.


Con estos señalamientos queremos afirmar la existencia de una diversidad cultural existente en el municipio de Salvatierra, que no siempre ha favorecido la unión de fuerzas para lograr los objetivos del desarrollo para satisfacer las necesidades de supervivencia y crecimiento de oportunidades al mayor número de personas posible.


Inclusive, las diferencias existentes entre la familia de los marqueses de Salvatierra con los carmelitas descalzos, retardaron la consolidación de la ciudad, luego de su fundación, que origino un largo litigio judicial en los tribunales de la Corona, por la marginación motivada por los carmeltas para no otorgar las prevendas acordadas para la familia López de Peralta, quienes ofrecieron las tierras para la edificación de la ciudad.


Sostenemos de manera provisional, que la diversidad cultural del municipio no se encuentra en términos de comunicación y diálogo armonioso, que requiere de un proyecto que fomente los valores de la tolerancia, la convivencia respetuosa, el diálogo intergeneracional y una visión amistosa de los grupos, incluyendo a las religiones Metodista y del Mormón, que están establecidas desde finales del siglo XIX, la primera, y desde mediados del siglo XX, la segunda.

La Fundamento para la promoción de la diversidad cultural municipal

Tomando como fundamento las siguientes cláusulas de la Declaración Universal para la Diversidad Cultural de la ONU, y al primer Artículo de la misma declaración, consideramos pertinente presentar un proyecto de educación hacia la diversidad cultural:




"Reafirmando que la cultura debe ser considerada el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias (2),


Comprobando que la cultura se encuentra en el centro de los debates contemporáneos sobre la identidad, la cohesión social y el desarrollo de una economía fundada en el saber, (...)




IDENTIDAD, DIVERSIDAD Y PLURALISMO




Artículo 1 – La diversidad cultural, patrimonio común de la humanidad


La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan a los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras."




Contexto actual de la promoción de la diversidad cultural




En el momento actual el municipio de Salvatierra tiene los siguientes rasgos en la convivencia y preservación de la pluralidad cultural:


a.- Los grupos de laicos comprometidos de las diferentes asociaciones parroquiales del municipio tienen una vida social y catequética activa, influyendo de manera sobresaliente en sus tareas las incertidumbres existenciales y de distanciamiento familiar que provocados por una numerosa emigración que separa a las familias. Siendo la emigración una situación conflictiva para el núcleo familiar, para los grupos de la pastoral cristiana representa una oportunidad de acción espiritual y promoción de los valores de la convivencia familiares para auxiliar en la comprehensión del fenómeno social y las dificultades derivadas en la vida cotidiana. Sin embargo, las acciones requieren de una sistematización y apoyo mediante políticas públicas municipales de integración social y familiar, en el contexto de las familias con separadas por la emigración de uno o varios integrantes.


b.- La producción local sobre la crónica municipal están dispersos, además de que no están al alcance de quienes desean conocerlos y estudiarlos, debido a que las bibliotecas y archivos públicos carecen de ejemplares. Para fortalecer la identidad de la sociedad local, se requiere de un programa de acción que preserve la memoria documental de los grupos culturales del municipio.


c.- Los programas de educación de las escuelas de todos los niveles de estudio se encuentran desvinculados del medio social y cultural; la participación social en la educación está limitada a los formalismos de las sociedades de padres de familia, restándole potencialidad al crecimiento cohesionado de los grupos y redes ciudadanas para fortalecer la economía social.


En virtud de la riqueza multicultural y por la variada diversidad de los grupos de la sociedad municipal, es importante formular una política pública de la cultura municipal que esté apegada a los principio de la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la Organización de Naciones Unidas, y de los planes de desarrollo nacional, estatal y municipal.



Del programa de acción de la ONU podemos pensar algunas acciones de política cultural a apartir de los siguientes lineamientos:


3. Favorecer el intercambio de conocimientos y de las prácticas recomendables en materia de pluralismo cultural con miras a facilitar, en sociedades diversificadas, la integración y la participación de personas y grupos que procedan de horizontes culturales variados.


7. Alentar, a través de la educación, una toma de conciencia del valor positivo de la diversidad cultural y mejorar, a esos efectos, la formulación de los programas escolares y la formación de los docentes.


8. Incorporar al proceso educativo, tanto como sea necesario, métodos pedagógicos tradicionales, con el fin de preservar y optimizar métodos culturalmente adecuados para la comunicación y la transmisión del saber.


13. Elaborar políticas y estrategias de preservación y realce del patrimonio natural y cultural, en particular del patrimonio oral e inmaterial, y combatir el tráfico ilícito de bienes y servicios culturales.


18. Fomentar políticas culturales que promuevan los principios consagrados en la presente Declaración, entre otras cosas mediante modalidades prácticas de apoyo y/o marcos reglamentarios apropiados, respetando las obligaciones internacionales de cada Estado.


19. Lograr que los diferentes sectores de la sociedad civil colaboren estrechamente en la definición de políticas públicas de salvaguardia y promoción de la diversidad cultural.


20. Reconocer y fomentar la contribución que el sector privado puede aportar al realce de la diversidad cultural y facilitar, con este propósito, la creación de espacios de diálogo entre el sector público y el privado.
Conclusión: hacia un proyecto político de Ciudad Educadora
La propuesta de conformar una ciudad educadora es el proyecto político más cercano a la realización concertada con creadores, promotores e investigadores locales de la preservación y creación de una rica diversidad cultural, vinculados con fiestas patronales, testimonios orales priorizando lá oferta de educación a los estudiantes fuera del aula para motivarlos en el estudio de todas las áreas del conocimiento, a través de y para el municipio de Salvatierra.

lunes, 29 de marzo de 2010

Una breve recapitulación en la comprehensión de la ciudad educadora.

En la construcción de la ciudad educadora, el primer punto reside en la investigación de las identidades que coexisten en el municipio. Entendiendo que la identidad surge con la conformación de la personalidad individual. La identidad personal se integra a las identidades comunitarias de familia, escuela, barrio urbano o rural, grupos asociativos voluntarios, equipos deportivos, religión, tradiciones, posición política, autoridades municipales, producción artística, sector económico, empresas, trabajo.
El proceso social de educación, entonces, se coordina para efectuarse bajo el principio de intercambio recíproco. La tarea es definir las identidades a partir de la visión de futuro de las personas morales y físicas, misión, valores, normas e integrantes. Se realiza un inventario y una estrategia de difusión de los registros. Un ejercicio de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas del conjunto de organizaciones en relación al objetivo de construir una ciudad educadora, determinando la finalidad trascendente y el procedimiento para lograr realizarla.
El resultado es coordinar, promover, preservar e innovar acciones en el tejido social para aprovechar la energía de las potencialidades educadoras de la ciudad y abatir las situaciones deseducadoras existentes.
El espacio rector de la planeación y acciones de la ciudad educadora recaría sobre el Consejo Municipal para la Participación Social en la Educación, ampliando la definición de educación.
Existe ya una rica bibliografía producida por los cronistas de la ciudad: Melchor Vera, José Espinosa, Eliseo Rangel, Remigio Villafuerte, Rodolfo Mújica, José Castro Barragán, Vicente Ruiz Arias, Francisco Vera, J.Jesús García y García, Rosario Mosqueda, Armando Escobar, Alfonso García, Miguel Alejo, J. Luz Ojeda, Jesús Guisa, Federico Escobedo, Ana María de López Tena, Mario Carreño y Luis Castillo, por citar a los más relevantes.
El principio epistemológico se plantea sobre el historicismo, que sostiene que la verdad como conocimiento de la historia radica en la explicación que los protagonistas revelan sobre sus motivaciones, objetivos y los recursos a su alcance para emprender sus acciones que influyen en el derrotero de la historia municipal.
La finalidad es, entonces, disminuir las situaciones deseducadoras y aumentar la vivencia de los valores positivos entre toda la población de manera equitativa, abierta, plural y universalizanda.
Los valores son la solidaridad, la verdad, el diálogo, la identidad y la comunidad.
La misión es promover el intercambio plural de asociaciones, intergeneracional enfatizando la transmisión de manera amorosa de valores y conocimientos de forma transversal, enfatizando la participación de niños y jóvenes, pero incluyendo a toda las edades de la población.

domingo, 28 de marzo de 2010

El paisaje de Salvatierra en Semana Santa

La entrada a Jerusalem, representada por un grupo parroquial


El grupo de apóstoles con Jesús

Exposición de rostros de la Dolorosa en la fachada del ex-convento del Carmen

Artesanos tejedores de palma llegados de Pueblo Nuevo
para vender hoy, Domingo de Ramos

Explanada del Carmen, con fotografías del rostro de la Dolorosa

Grupo de ballet universitario Magia Chilena

Fotografías de Ismael Zamora










Una semana con grupos de ballet folklorico internacional de excelente calidad artística. Un mensaje de solidaridad a la ciudad por la unidad de objetivos entre escuela, clubes, empresas industriales y comerciales, también, con apoyo de institutos culturales del estado de Michoacán y visita de la autoridad municipal. Un ejemplo de la energía educadora de la ciudad, con sus plazas y espectadores agrupados en familias.


jueves, 25 de marzo de 2010

Audio de la conferencia de Joan Manual del Pozo sobre ciudad educadora


Pascual Zárate y Silvia Acle en el Congreso Nacional de Ciudades Educadoras





Versión de la transcripción estenográfica de la conferencia
Se entiende por la entonación y pausas del conferencista.
Transcripción por Pascual Zárate

Me da mucho gusto estar en este el congreso nacional de ciudades educadoras, y cuando se me invita a un espacio como este, ese es el motivo, esa es la razón de la convocatoria, se me invita a estar en un lugar de él. Muchas gracias por tanto a la organización, e intentaré con esta exposición ofrecer un marco conceptual en el cual puedan encontrar mejor acomodo las experiencias que ustedes van a intercambiar especialmente hablando el día de mañana, les deseo por supuesto desde este momento que este marco conceptual les pueda ser útil para mejorar posteriormente el trabajo sobre esas, o partir de esas experiencias, Bien intentaré que no sea larga para no cansar, va tener cuatro puntos que defino de la siguiente forma, un primer punto lo podemos llamar el espacio marco donde todo lo demás adquiere sentido, que es la idea de ciudad educadora, un segundo punto, objetivo de fondo, el concepto integral e integrador de educación que creo que importa a educadores y a políticos democráticos, es decir a las personas que aquí nos sentamos con toda seguridad , un tercer punto que sería el planteamiento de una cuestión que es el valor de la educación física deportiva y un último punto que sería la respuesta a esa cuestión que yo titularía como hipótesis de sentido, entendido como educación integral. Vamos pues a una primera parte que hace referencia a la idea de ciudad educadora, ustedes por la información que acabo de oír disponen de la carta que pueden leer tranquilamente pues es una carta que pretende ser entendida sin especial dificultad que recoge 20 principios ordenados en tres capítulos con una introducción previa de lo que es la carta. Si me permiten les voy a simplificar, qué es lo que se pretende con esta carta y con la idea de fondo que la inspira. podemos decir que hay una idea general que se plasma muy bien en un doble entorno, un doble lema, por una parte un lema obtenido de uno de los espacios más pobres del mundo pero tal vez de los más humanos del mundo, que es el continente africano, y por otra parte de uno de los espacios supuestamente, más desarrollados del mundo que es una universidad de Estados Unidos, curiosamente desde esos dos puntos distantes entre sí por un gran desequilibro económico, social y cultural, desde esos dos puntos se dice lo mismo con distintas palabras y sirve, aunque no lo haya propuesto ciudades educadoras, para que ciudades educadoras se reconozca en esas dos ideas.
La primera es la idea de una tribu africana, que dice para curar a un niño basta con un, llamémosle médico, un hechicero, llamémosle un chamán, llamémosle el nombre que puntualmente corresponda con la persona que cura, para curar a un niño basta con ello, para educarlo se necesita a toda la tribu, es decir el acto educativo no es un acto solo del profesional de la educación sino que el acto educativo es un acto complejo, que deriva de múltiples fuentes de las cuales el maestro es un protagonista principal pero no exclusivo, toda la vida debe girar en la misma onda para que el niño o la niña reciban el estímulo de su crecimiento de una forma coherente y no contradictoria, pensemos en un momento en lo que algunos llaman síndrome de belén, pensemos un momento que educando a nuestros niños en valores positivos por la mañana en la escuela a través de su maestro o su profesor, por la tarde ese valor es contradicho en la familia en la calle en los espectáculos televisivos, y en el tráfico o en lo que sea pongamos un ejemplo, la paz, todas las escuelas creen el valor de la paz. la paz se considera un valor humano y social y mundial fundamental y debiera, salvo algún maestro que este ligeramente loco, todos los maestros, dan por supuesto que el valor de la paz es vital en sus esfuerzos, qué pasa con el valor de la paz en la mente de los niños, cuando sale de la escuela, que esta abierta al descuido por la dinámica que se encuentran en su entorno, Sin entrar a detalles creo que todos podemos encontrar contradicciones de ese valor fuera de la escuela, qué pasa que en toda la tribu no está educando, o que, dicho de otra forma el maestro se esfuerza, educa y en la sociedad se esfuerzan en deseducar, la otra idea repetida del slogan de una universidad en Estados Unidos dice lo siguiente: la educación no es la preparación para la vida, la educación es la vida misma, con eso quiere decir lo siguiente, otra vez, educar no es un acto aislado que se produce de manera formal solo dentro de las áreas de la escuela, sino que la educación esta en toda la vida, todos los momentos vitales son educativos o deseducativos, ningún momento vital es neutro o indiferente siempre se produce una influencia sobre el niño, la niña y, más aún, no solo sobre el niño y la niña, sino sobre el ciudadano o la ciudadana tenga la edad que tenga, porque todos somos permanentemente educados hasta el momento mismo de morir y esa realidad de la educación constante nos permite decir con ese lema , la educación no es la preparación para la vida, como quien hace un ensayo en un espacio artificial distinto del que será después la vida real, sino que todo es vida lo que pasa dentro de la escuela es vida y lo que pasa fuera de la escuela es educación, es decir se funden en una unidad junta educación y vida. Partiendo de estos dos eslogan o lemas tiene sentido explicar lo que pretende ciudades educadoras, lo que pretende es convertir en 20 propuestas de convivencia democrática de positiva construcción de ciudadanía, lo que en otras épocas se ha tendido exclusivamente a producirse dentro de las paredes formales de las escuelas, sacar la educación de las paredes de la escuela para colocarla y difundirla por las calles o por todos los espacios con carácter deportivo, o cultural o asociativo o laboral o empresarial, o científico o tecnológico etcétera, etcétera, en todas partes está presente siempre la educación por que en todas partes se produce influencia de personas sobre personas.
Muy brevemente la carta, como ustedes pueden leerla, yo la resumo ahora, tiene una introducción, en la que se tocan los siguientes temas principales, la ciudad entendida como las posibilidades educadoras y las inercias deseducadoras que contiene aunque no lo sepa y aunque no lo quiera, la ciudad por el hecho de ser ciudad es fuente de educación o fuente de deseducación, o lo más probable, fuente de educación y de deseducación a la vez, la misión del buen educador y del buen político demócrata es disminuir las fuerzas deseducadoras e incrementar las fuerzas educadoras, los retos del siglo XXI son vertidos también, en esta introducidos de la carta, es la necesidad de invertir en educación para todos a lo largo de la vida, la plena igualdad de las personas, a la que se invita a todos a ser respetados y respetuosos, respetuosos o respetados en nuestra vida personal, el fomento de una sociedad del conocimiento sin exclusiones, la convivencia integeneracional entre jóvenes, niños, adultos y mayores, el valor de la democracia, la diversidad, la certeza en la que se desarrolla siempre la democracia, el diálogo, la potencia de la energía formativa de la ciudad, y el compromiso de los gobiernos locales, A grandes rasgos es lo que se contiene en la introducción de la carta y después vendrán los 20 artículos de la carta, artículos que no tienen en absoluto, el nombre de artículos no es casual, no tienen en absoluto pretensión jurídica normativa, sino propuestas educativas y sociopolíticas por así decirlo, se tienen tres grandes capítulos, el primero el derecho a la ciudad educadora, que se entiende como la extensión del derecho fundamental a la educación, podríamos decir que sería deseable que en los temas de los siglos siguientes a los nuestros, la carta de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas pudiera recoger no sólo lo que ya recoge, que es que todo niño y toda niña tienen derecho a ser educado en un espacio formal, digno y positivo, sino que además pudiera recoger que todo ser humano, de la edad que sea, adulto, niño, o mayor, joven, tenga derecho a vivir en un contexto donde haya reconocimiento de los valores educativos permanentes, esa es una idea evidentemente, si me permiten la redundancia, y la vista, o si quieren llamarlo así, utópica, pero que nadie olvide que sobre la utopía alguien construye una sociedad mejor, como nos lo recuerda el nombre Tomás Moro; sobre la utopía alguien dijo acertadamente: la utopía no es una falsedad, la utopía es una verdad sólo que lejana, llegará el día que será realidad, por tanto, dejemos el derecho a la ciudad educadora como extensión del derecho a la educación, se contiene también en esta primera parte que los gobiernos y que las políticas educativas de los gobiernos deben ser siempre entendidas en un contexto amplio, de carácter transversal no solo formal sino también, no formal e informal, es decir los gobiernos deben pensar en un actuar extraescolar además del actuar obviamente necesaria y fundamental, intra-escolar. Por tanto, educación dentro y educación fuera de las escuelas. Las políticas principales finalmente pensarán siempre en el impacto educativo y formativo de toda la acción política de todo gobierno, cuando se cobran impuestos se esta emitiendo mensaje educativo, cuando se regula el tráfico se está emitiendo un mensaje educativo, cuando se organizan deportes se está emitiendo un mensaje educativo, se pueden cobrar impuestos, con mensaje deseducativo o educativo, se puede organizar el tráfico educativamente o deseducativamente, se puede, así podríamos decir todas las políticas fundamentales, limpieza, o cualquier otra política que se desarrolla en el gobierno local.
El siguiente bloque de artículos viene con el epígrafe o bajo el epígrafe: el compromiso de la ciudad y lo que se pretende decir es que la ciudad por el hecho de serla, debe ser comprometida, decir, obligada y vinculada a unas determinadas ideas de servicio, por ejemplo, descubrir y promover la complejidad de las identidades y las lenguas que conviven en la ciudad.
Hoy estamos, por ejemplo, en ciudad de México, en esta ciudad que es una gran ciudad y donde conviven formas muy distintas, personas de procedencia muy distintas, eso sucede en todas las ciudades grandes del mundo, ya esta sucediendo incluso en ciudades pequeñas y medianas, donde vivo yo pequeña ciudad de diez mil habitantes de quince mil habitantes, hoy se habla ya, cosa sorprendente porque antes solo se hablaban dos idiomas, el catalán y el castellano , hoy se hablan ya 20, 40 o 60 lenguas, repito ciudades pequeñas. En Barcelona hoy se hablan 137 lenguas, cuando hace treinta años se hablaban solo dos. Pero fundamentalmente hay que tomar conciencia de que la lengua hablada por dos personas, si hay dos personas de una misma lengua y hablan entre ellas esa lengua, esa lengua es importante para la ciudad, esa lengua es un valor fundamental, y así que todas, por tanto es útil descubrir y promover la complejidad de las identidades y de las lenguas de la ciudad, planificar la ciudad contra la segregación, o dicho en positivo, a favor de la integración social de las personas procedentes de diferentes puntos del mundo y diferentes culturas, y el currículo educativo debe ser planificado con un sentido de los valores de la integración y de la calidad de vida de las personas, . y justo con esa idea se pasa al tercer bloque último de la carta que dice hay que poner ese compromiso de la ciudad al servicio integral de las personas y ahí se recogen una serie de ideas, no todas, porque estoy haciendo un resumen muy esquemático, ustedes después pueden completar con la lectura, pero las ideas principales han sido estás, dar, ofrecer formación para las familias de los trabajadores públicos de la ciudad para que sean conscientes de cómo ellas, familias, padres y madres, abuelos son agentes educadores, aunque no tengan título de maestro, incluso aunque sean analfabetos si se da el caso, y hay que decir por suerte para todos en la historia muchas personas analfabetas han ofrecido educación de primerísima calidad a sus hijos y a sus nietos, porque eran analfabetas en lo cultural formal, pero eran profundamente alfabetos en lo ético, en los valores humanos más profundos, ofrecer formación para que se pueda obtener riqueza de todas las familias y trabajadores públicos, hacer una buena planificación educativa articulada con las necesidades de trabajo en la ciudad, que lógicamente hacen sentir, sobre todo, el derecho de los inmigrantes, a sentir con toda intensidad, con toda libertad y con toda sinceridad como propia la ciudad que han elegido para seguir desarrollando su vida, el derecho a la asociación democrática, a la participación y a la información, la formación para todas las personas, sobretodo para las mayores que lo tienen más difícil que las jóvenes para las tecnologías de la información y para las comunicaciones, que hoy se ha convertido en una necesidad para todos, y finalmente la formación para todos en valores y prácticas de ciudadanía democrática, por que se da que la democracia no es fácil y la democracia requiere también del conocimiento de los principios y reglas del juego para que todas las personas conociéndolos, puedan ser más sujetos y más autónomos en la valoración de su destino, individual y también colectivo, por tanto el fomento de los valores democráticos, encierra, por tanto, el primer punto, lo que pretende hacer el marco, en que lo que sigue, que adquiera un poco más de sentido, que era la idea de la carta o las ideas de la carta de ciudades educadoras, el segundo apartado hace referencia a un objetivo que era un concepto integral e integrador de educación, ya hemos escuchado antes que ciudades educadoras ama tanto, quiere tanto estatal y moral a la educación que se da en las escuelas, que pretende que salga de las escuelas y pueda vivir sin despegarse de ellas, la idea es volver, si se me permite la imagen, volver porosas las paredes de la escuela, quiere decir que en vez de ser la escuela un espacio autista, cerrado sobre sí mismo que piensa sólo en sus propios procesos internos, la escuela abra las ventanas, vuelven porosas las paredes y permite que la ciudad con toda su complejidad, su riqueza, su dificultad y sus oportunidades entren en la escuela y al mismo tiempo que los valores de la escuela, por ejemplo que el valor de la paz, pase, a formar parte del paisaje ciudadano y pueda impregnar el entorno urbano, por tanto paredes porosas, ventanas abiertas, puertas abiertas, para que ciudad y educación respiren conjuntamente los mismos valores, pero vamos se necesita probablemente reflexionar un momento sobre un concepto de educación que no sea el que habitualmente tenemos, actualmente pensamos en la educación como un mecanismo de trasmisión de conocimientos de las distintas materias de las asignaturas que un profesional o unos profesionales dan a los niños, y eso es lo que la mayoría de la gente suscribiría como un concepto ordinario de educación, creo que es un concepto en exceso reducido y que un buen concepto de educación lo ofrece un filósofo y psicólogo poco conocido, que yo creo excelente, respetablemente excelente en la definición que les voy a leer a continuación, armad von Splanger que pertenece a una corriente filosófico que es ampliamente conocido por algunos de ustedes, la corriente filosófica llamada historicista vitalista de William Dilthey, y vamos a sacar ofrece la siguiente definición de educación que es excelente para lo que podríamos llamar profesionales tradicionales de la educación que no se sienten incómodos con ella pero es también excelente para quienes piense ent clave de ciudades educadoras porque puede ofrecerse más allá del espacio puramente formal digo, el lugar y aviso es un autor alemán aunque les voy a leer la definición en castellano, les va a parecer alemán de entrada por dice así, educar es transferir a otro con abnegado amor la resolución de desarrollar de dentro afuera toda su capacidad que recibir y forjar valores, lo traducí al castellano pero parecía alemán. vamos a detenernos un momento a comentar esta definición para que nos ayude a tener un concepto amplio de educación. La primera idea muy importante: la educación es una transferencia a otra persona, se entiende de una persona, por tanto dejemos de bobadas, nunca, jamás una máquina va a sustituir a un maestro, jamás. Si lo sustituye será para otra cosa, no para educar. Educar es un acto de persona sobre otra persona. Ayudado por máquinas ayudado por power point, ayudado por lo que ustedes quieran, pero jamás una máquina podrá sustituir el hecho fundamental de trasmitir de persona a persona algo, idea de transferencia de persona a persona, segunda idea con abnegado amor, vean ustedes como la máquina no puede tener amor, ya no abnegado que es una palabra heroica, sino simplemente amor, que quiere decir que se transfiere con amor, pues quiere decir ni más ni menos, que si alguien pretende educar sin amor tampoco educa, en el mejor de los caso para educar se necesita un vehículo de contacto, de proximidad entre educador y educando que es un vehículo emocional, es un vehículo amoroso, no se pretende que los maestros quieran a los niños, como un padre quiere a sus hijos, no, porque hay distintas clases de amor, todos entendemos que una cosa es el amor de pareja, el amor al padre o a la madre, el amor a los hijos, o el amor a los amigos, todas son forma de amor, bien si hay una forma de amor, ese se llama amor pedagógico pero que es amor, es la actitud positiva es respeto a lo que amo, vaciación que tiene lugar, es que siempre tiene algo, que no siempre es mucho pero que algo casi siempre es mucho, estímulo de todas esas posibilidades, o bien cuando se produce ese amor se produce algo, que es un milagro, que es que los sentidos del alma del niño, y de la niña se abren porque se siente bien, a porque si se siente bien es que me quiere y si me quiere siempre me hará bien, y por tanto la confianza fundamental es esa disposición amorosa, emocional positiva, y bien ¿qué transfiere con amor?, transfiere, no conocimientos, ya le hablará de conocimientos, no conocimientos, transfiere una resolución, es decir transfiere una disposición psicológica, permítanme que diga una palabra coloquial que señala muy claro, transfiere ganas, ganas, resoluciones por ese afecto, lo que transfiere el educador con su amor son ganas, y para transferir eso qué tiene que tener el educador, ganas, porque nadie da lo que no tiene, una primera condición era la tranferencia, una segunda condición era la disposición amorosa
Una segunda condición es que él tenga ganas de lo que pretende que el niño tenga ganas después, porque si no las tiene no las da, por tanto, primer punto tranferir, segundo punto con amor y tercero una resolución o una de que. ganas, el desarrollar de dentro afuera, es decir, de que el niño la niña hagan reflejo interior porque pertenecen a la especie humana, son unas capacidades genéticas, de entender el mundo de moverse en él, de adaptarse, de cambiarle, transformarle, esa capacidad genética que Splanger dice que después, es una capacidad de recibir y forjar valores, y aquí es donde el autor nos proporciona una idea que nos hace pensar en la escuela pero más allá de la escuela, porque nadie ha dicho, ni nadie osa decir por poco crecimiento que tenga de la pedagogía y lo que es el análisis del fenómeno humano, los valores sólo son internos a los humanos, los valores son propios de la humanidad, y están permanentemente volando para que cuando son contra valores también son valores y por tanto que no se cierre, en la inutilidad de las aguas del cielo, están, en el ambiente, y ahí es donde ciudades educadoras dice, eso es lo que digo, que la educación esta traspasando la esfera intima interna de la escuela, y esta palpitando viviendo en torno de la escuela, en la ciudad, en el país, en la mente del humano, bien, como dice un hombre que está hablando de educación cómo no habla de los conocimientos que es importante en la sociedad del conocimiento en la que estamos, bueno vamos hacer un alto, estamos en la sociedad del conocimiento repito, pero es que no es un valor el conocimiento, luego, está aquí, pero negamos, no está solo aquí donde estamos hay otros valores y por tanto la buena educación no es solo la que proporciona dentro de las paredes de la matemática, de la física, de la química, historia la buena educación produce conocimiento y cuanto mejor conocimiento mejor aún, pero lo que mejor proporciona es sentido de la identidad y el respeto, proporciona estímulo de la bondad para poder practicar una convivencia civilizada, valor social de la persona, estímulo de la belleza, es decir sensibilidad de la persona para captar los matices, las diferencias, las armonías, las diferencias, los contrastes que existen en la naturaleza y en las personas, y en el mundo, y todo es, ya lo decía, no sólo los conocimientos, por tanto la educación plena es la que este autor en su complicada definición, pero muy profunda nos ofrece y pasamos ya a la tercera parte de la intervención en la que aterrizamos finalmente de manera concreta en el tema

miércoles, 24 de marzo de 2010

Miércoles de la Virgen de los Dolores en Salvatierra

Ciudad centenaria, baluarte de tradiciones
Cartel promocional de las actividades culturales

Los ángeles anunciando la Pasión de la Virgen María
La Virgen de los Dolores

San Juan el evangelista y Jesucristo
La Virgen de los Dolores contemplando a su Hijo en la cruz
La comunidad cristiana entrando a su iglesia
El Santuario de Nuestra Madre Santísima de la Luz

martes, 23 de marzo de 2010

La muy noble y leal ciudad de San Andrés de Salvatierra en la lucha colonial por liberar a los esclavos

El humanismo mexicano en San Andrés de Salvatierra en el siglo XVII

por Pascual Zárate Avila



La Grecia clásica del siglo de oro, la de los siete sabios, la del teatro de las tragedias, la de los filósofos de Atenas y de la democracia de la ciudad-estado fincó sus relaciones sociales de producción en la relación esclavo-amo. Y en este contexto social los valores de la cultura occidental del bien, la belleza, la justicia, la ley y la ciencia, nacieron como ideales del hombre, donde la libertad era el valor más apreciado en la cívitas de los ciudadanos griegos.
Una de las conquistas civilizadoras del mundo cristiano fue la fundamentación de la igualdad para todas las criaturas humanas, seres perfectos por ser obra del Señor. La igualdad como principal valor del cristianismo. Y la cultura occidental cristiana tiene estos dos fundamentos como postulados civilizatorios: libertad e igualdad.
Salvatierra nació en el contexto del renacimiento europeo, en medio de las revoluciones Copernicana y Cartesiana, en la era industrial movida por la fuerza hidráulica, en el siglo de oro de la literatura Castellana y durante el mayor esplendor del Imperio Español.
La cultura greco-romana y judeo-cristiana se plasmó en la traza cuadricular de la ciudad colonial que en la actualidad se conserva intacta, como toda obra que no debe ser reformada por la excelente calidad de su concepción como centro urbano.
La noción de libertad e igualdad en San Andrés de Salvatierra, una ciudad avocada desde el siglo XVII a ser un emporio agrícola y cuna de humanistas, se encuentra en los actos morales y jurídicos de sus habitantes, tanto en las instituciones de gobierno como en las obras pedagógicas y artísticas que produce.
La esclavitud colonial permitió que los fundadores de la ciudad dejaran constancia de su propósito libertario con la creación de una nueva relación social en la jurisdicción política, como nos deja pensarlo el testamento de doña Agustina de Cervantes en 1687, a cuarenta años de la traza urbana de la ciudad, de acuerdo a un documento antiguo, amablemente proporcionado por Miguel Alejo López, cronista de Salvatierrra,: "sepan cuantos esta carta vieren como yo, el Cappn. D. García de Cisneros y Cervantes, vecino de la jurisdicción de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya, criador de caballo mayor, dueño de hacienda y labrdor en ella, albacea testamentario de doña Francisca de Cervantes vecina que fue de esta jurisdicción de Salvatierra, nombrado en el poder que otorgó para que testase por la susodicha, digo que por cuanto la dicha doña Agustina de Cervantes en una memoria que dejó para que por ella hiciese su testamento yo, Cappn. García de Cisneros Cervantes, la cual está firmada con su nombre y con la firma que acostumbró echar en todos sus escritos, ordena y manda que después de su fallecimiento le diese la libertad a una mulata prieta llamada Rosa de Cervantes de veintidós años más o menos, por haberle servido y asistido en todas sus enfermedades y por otras causas justas que a ello la movían, y para que tenga efecto la voluntad de la dicha señora dona Agustina de Cervantes, difunta, en forma que mejor haya lugar en derecho, por la presente doy libertad a la dicha Rosa d Cervantes, para que la tenga desde hoy en adelante y no esté más tiempo sujeta a servidumbre, y desisto y aparto de los bienes heredados de la dicha difunta a la dicha Rose de Cervantes y haga todo cuanto una persona libre y no sijeta pudiese hacer, usando en todo su libre voluntad, para que trate, contrate, venda y compre, parezca en juicio, y otorgue escrituras y testamento."
Este documento es una obra ejemplar del pensamiento humanista que estaba en gestación, ser movidos por valores apartados del interés desmedido por la riqueza que caracterizó a los españoles de la Conquista, otorgar la libertad y reconocer la misma facultad humana de razonar, elegir y reponsabilizarse al otro, al que es diferente por la piel: una castiza y la otra mulata; por lo social: una privilegiada y la otra oprimida. Un acto jurídico previsto la ley de Indias y, sorprendentemente, respetada la voluntad de la testamentaria, por el entorno social de la nueva ciudad novohispana de San Andrés de Salvatierra.
El esclavismo era duro aún en muchos lugares, pero una nueva aurora de esperanzas nacía junto con la ciudad, junto con los pobladores que veían una utopía social, veían en un futuro ha San Andrés de Salvatierra como una sociedad basada en la austeridad, la solidaridad, la libertad, la igualdad, el trabajo y la ciencia, tal como lo estaban ya pensando los humanistas de la Nueva España en el siglo XVII, Como Francisco de Salazar y sor Juana Inés de la Cruz.

Absurda protesta de regidores por la discapacidad visual de un funcionario municipal

La vida pública es fuente de conflictos sociales, laborales, políticos y culturales. Las herramientas básicas para resolver esta constante tensión humana son las instituciones y las leyes. Los actores que las ocupan deben ser los primeros por velar que todos los diferendos se resuelvan en un clima de paz y en apego a los principio básicos de Derechos Humanos.
Indudablemente que las expresiones públicas ayudan a solventar los desencuentros que surgen dentro del cuerpo laboral de servidores públicos, por ello es verdaderamente un error ominoso la expresión discriminatoria de la regidora Ana Estrada, al referirse al actual comunicador social Juan José Cruz, a quien descalifica de ideonidad para ocupar el puesto administrativo debido a su ceguera producto de la deabetes, la enfermedad crónico degenerativa al alza en las estadísticas de salud entre los guanajuatenses.http://www.oem.com.mx/elsoldelbajio/notas/n1565989.htm
Los regidores constituyen el cuerpo edilicio facultado para tomar decisiones, quienes recibieron en las elecciones la delegación ciudadana para que funjan como grandes electores en las cuestiones que se presenten dentro del periodo constitucional de gobierno y determinen el rumbo del municipio.
Por ello es de suma gravedad que la regidora Estrada emplee la discapacidad de un funcionario como argumento para descalificar la misma gobernanza a la que ella está llamada a conducir dentro del cabildo, empleando la palabra argumentada basandose en Derechos Humanos, no contra ellos.
Cuando una fracción del cuerpo edilicio sale a la calle a presionar en el sentido de sus propuestas, esta claro el poco respeto que les merece la institución que conforman, representar a toda la ciudadanía salvaterrense.
Como ejemplo de práctica ciudadana y cultura cívica están sentando un funesto precedente de tomar los caminos de la insurgencia social, la presión pública y la protesta airada y amenazante como forma de imponer la ley a favor de los derechos de sus partidarios.
E incluso ese es un derecho democrático, pero señalar la discapacidad de un funcionario como una razón para promover la descalificación del mismo gobierno del que forma parte, es una verdadera falta de respeto a la ciudadanía que le otorgó su voto para que tomara decisiones en su lugar.
Para los conflictos laborales las leyes mexicanas preveen que se diriman en los tribunales del trabajo y previsión social, para el tema de los funcionarios incompetentes están las sesiones del cabildo, y para reprender a un regidor que atenta a los principios de igualdad está la opinión pública. Que Ana Estrada pida disculpas públicas por la ofensa que le confirió a todas las personas discapacitadas, sobre todo a niños que esperan tener una oportunidad de desarrollo humano en una sociedad municipal cada día con más equidad e igualdad de oportunidades para ellos.

domingo, 21 de marzo de 2010

Propuesta: Diversidad y participación en la multiculturalidad

En la foto: Creadores, artistas y ciudadanos, integrantes de la comunidad cultural guanajuatense y personas interesadas en la política cultural que se desarrolla en nuestro estado, quienes sucribieron el
COMUNICADO DEL MOVIMIENTO EN DEFENSA DE LA CULTURA EN GUANAJUATO

Una propuesta al movimiento:
La propuesta que emana desde el trabajo de edición del blog cultural Arcadia salvaterrense es que, en primer término, se denomine al colectivo "movimiento en defensor del multiculturalismo en Guanajuato" y, en segundo término, se suscriba el compromiso de aceptar los principios de la Carta de Ciudades Educadoras. El compromiso del grupo al aceptar la también llamada Carta de Barcelona es, entonces, la responsabilidad de conducir las acciones y propuestas del colectivo guanajuatense viendo siempre el aprgo por cumplir con la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966); la Convención sobre los Derechos de la Infancia (1989); la Declaración Mundial sobre Educación para Todos (1990), y la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001).
Para la mesa de diálogo que están proponiendo instalar con el Instituto Estatal de la Cultura, propongo se agregue la mención de incluir un representativo de los municipios de León y Guanajuato, en virtud de que ambos gobiernos municipales ya aceptaron en sesión de cabildo, su adhesión a la Carta de Ciudades Educadoras, y su presencia en la mesa de diálogo esta fundamentada en la afirmación de que: "La diversidad es inherente a las ciudades actuales y se prevé un incremento aún mayor en el futuro. Por ello, uno de los retos de la ciudad educadora es promover el equilibrio y la armonía entre identidad y diversidad, teniendo en cuenta las aportaciones de las comunidades que la integran y el derecho de todos los que en ella conviven a sentirse reconocidos desde su propia identidad cultural."
Finalmente, es importante la transparencia, por lo que considero conveniente que publiquen los nombres de las propuestas que estarán recibiendo en estas fechas, así como un periodo para recabarlas.
Para los lectores de Arcadia salvaterrense que quieran más información, visitar el blog Observatorio cultural de Guanajuato, cuya dirección está en Mi lista de blogs.
Saludos
Pascual Zárate Avila

viernes, 19 de marzo de 2010

Los secretos heráldicos del escudo de Salvatierra por Miguel Alejo López

Escudo heráldico labrado por José Dolores Herrera en la puerta
con madera de árboles de sabinos del río Lerma


Los secretos heráldicos del escudo

Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra

Es común expresar el significado del escudo de la ciudad en los siguientes términos: “El escudo de nuestra ciudad fue adoptado por los vecinos en el mes de enero de 1828 por acuerdo del H. Congreso del Estado, conforme a lo dispuesto por el Congreso de la Unión según Circular del 21 de marzo de 1825. Tiene en el centro un campo acuartelado en cruz coronado regiamente y cuyo significado es el origen real de su fundación como Noble y Leal Ciudad de Salvatierra. Cada uno de los cuarteles en que está dividido el óvalo representan; el superior derecho y el inferior izquierdo ostentan la cruz de San Andrés con las iniciales SA; el superior derecho representa al pueblo de San Andrés Chochones que es nuestro antecedente como ciudad; y el cuadrante inferior izquierdo la fundación por Cédula Real como la Muy Noble y Leal Ciudad de San Andrés de Salvatierra. El cuadrante superior derecho ostenta tres atados o haces de trigo que representan los tres molinos de trigo (de pan moler) que existieron en la ciudad: el molino del Mayorazgo o de la Marquesa, el molino de la Esperanza y el molino de la Ciudad; y el cuadrante inferior izquierdo ostenta al puente de Batanes, nuestro principal monumento y joya colonial, significa la unión del valle de Guatzindeo con la ciudad de Salvatierra.”

Pero si al escudo se le diera la lectura heráldica de un blasón, se expresaría de la siguiente forma: “Escudo cuartelado: 1.° en campo púrpura, una cruz de San Andrés en marrón; 2.° en campo de plata, tres haces de trigo en oro con terrón en sinople; 3.° en campo de oro, un puente de piedra en plata sobre ondas también en oro; 4.° en campo azur, una cruz de San Andrés en marrón.
Al timbre, corona pontificia. Lamberquín, bordura sencilla en oro.
Divisa en plata con la leyenda: MDCXLIV San Andrés de Salvatierra MCMXLIV.”

Por su forma ovalada, es de estilo italiano muy común dentro del género de los blasones eclesiásticos, y por la corona pontificia en el timbre, cualquiera pudiera inferir que fue otorgado por Bula Papal. En sus campos contiene los dos metales: oro o amarillo y plata o blanco; y los esmaltes: púrpura, marrón o café, sinople o verde, y el azur o azul. No ostenta los esmaltes: gules o rojo y el sable o negro. De acuerdo a lo anterior: el campo en púrpura representan dignidad y grandeza, que tuvieron los antiguos vecinos del pueblo de San Andrés Chochones al decidirse a fundar una nueva ciudad; el campo en plata representa la pureza, identidad, firmeza y elocuencia de los campos de Guatzindeo y lo que en ellos se produce; el campo en oro representa el poder y la constancia que fueron imprescindibles en los salvaterrenses, para construir el majestuoso puente de Batanes como símbolo de unión; y el campo en azur representa la nobleza, verdad, lealtad y hermosura como sentimientos y valores de la naciente ciudad de San Andrés de Salvatierra.

No se han encontrado documentos que acrediten que el escudo haya sido otorgado por la corona Española o por el gobierno virreinal, pero si existen testimonios sobre su existencia y uso desde la época colonial hasta nuestros días. La primera referencia de su existencia está fechada en el año de 1722 en un documento del archivo Parroquial donde ya aparece dibujado a mano sin la ornamentación exterior, el referido documento pertenece a lo que fue el archivo del Juez Eclesiástico y Comisario del Santo Oficio, don Joseph Xavier de Rivera y no al archivo del curato propiamente dicho, ya que en esa época todavía estaba en manos de los religiosos franciscanos. Ya aparece al píe del mismo, el significado de sus cuarteles que hoy conocemos. En un antiguo libro de concertaciones comerciales correspondientes a fechas que van de 1740 a 1750, en algunas de sus páginas aparece también el óvalo acuartelado dibujado también a mano. El escudo también fue esculpido en cantera y en alto relieve en la parte superior y al centro del arco del portón del santuario de Guadalupe en el atrio parroquial, que fue el primer templo propio que tuvo la Virgen de la Luz, dicha iglesia fue construida entre los años de 1733 y 1743 por don Joseph Xavier de Rivera, por desgracia, al restaurar la fachada fue borrado, dejando solamente una tenue imagen de los cuarteles. Por lo anterior, es posible inferir que el propio señor Rivera tuvo una relación directa en su diseño y promoción como símbolo de la identidad salvaterrense.

De igual manera, quién o quienes hayan conformado en un principio el escudo, cuando decidieron adoptar su forma oval y cuartelada, lo hicieron con un profundo conocimiento histórico de todos los elementos que concurrieron en la fundación y trazo de la ciudad, con una visión de trascendencia que ha
perdurado a través de los siglos. El escudo representa en sí, a la ciudad misma y los hechos históricos representados en cada uno de sus cuarteles. Hipotéticamente si a la ciudad se le divide territorialmente en cuatro partes o cuarteles tomando como referencias la calle Hidalgo y la calle de Madero, a cada parte le corresponde un cuartel del blasón. Lo anterior queda muy evidente en las Ordenanzas de 1827, cuando la ciudad fue dividida con los siguientes nombres: cuartel primero, de Santo Domingo, le corresponde el que está representado con la cruz de San Andrés referente al pueblo de Chochones; cuartel segundo, del santuario de la Luz, le corresponde el que contiene los tres haces de trigo que representan los tres molinos que la ciudad tuvo; cuartel tercero, del diezmo, le corresponde el que contiene al puente sobre el río; y el cuartel cuarto, de la calle de Zavala, le corresponderá el que contiene la otra cruz de San Andrés que representa a la ciudad. Es como si el escudo cubriera a la ciudad entera. La interpretación de la traza urbana en cuarteles se manifiesta en el año de 1795 con las Ordenanzas para los Alcaldes de Barrio emitidas por el gobierno virreinal, donde se establece la división en cuarteles de las ciudades y villas para una mejor administración. En este sentido, el Ayuntamiento de Salvatierra manifestó que los tenía trazados desde la fundación de la ciudad. En el año de 1802, don Joaquín de Heredia, arquitecto responsable de la Corte de México, Celaya, Querétaro y Salvatierra, verificó que los cuarteles en que estaba dividida la ciudad, correspondían como están representados en el escudo. Para 1808 el párroco José Ignacio Basurto le agregó la divisa o leyenda: “Ylustre Vecindario de la Muy Noble y Leal Ciudad de Salvatierra”. En 1865, en las Noticias Estadísticas de la Ciudad de Salvatierra publicadas por el alcalde constitucional don Ramón Vera Quintana, se acompaña el plano topográfico con el escudo de armas. Y en los memoriales del convento del Carmen se consigna que durante el porfiriato el superior fray Jacinto Coria, lo mandó pintar en uno de los estandartes usados para las procesiones religiosas.

La adopción legal del escudo se fundamentó en el Decreto número 458 del Congreso de la Unión en los siguientes términos: “Las Villas y Ciudades de los territorios y Distrito Federal que carezcan de escudo de armas ó que lo tengan con jeroglíficos alusivos á la conquista ó dominación española, propondrán al Congreso General para su aprobación el que más les acomode, con tal que blasone laudable origen. México, 21 de marzo de 1825. = = = A.D. Manuel Gómez Pedraza.”. A principios de 1826 el Congreso del Estado emitió una resolución para que los alcaldes de la entidad remitieran una noticia de los escudos que tenían sus pueblos, y si no los hubiera, propusieran uno que les pareciese mejor. En Salvatierra la iniciativa no prosperó debido a la crisis política local causada por el enfrentamiento entre los nuevos políticos surgidos de la masonería encabezados por el alcalde Manuel de la Llata, y las viejas élites aristócratas de los criollos salvaterrenses representados por el párroco don Manuel Bermúdez y el clero local. Fue hasta el mes de enero de 1828 cuando el Ayuntamiento y vecindario lo adoptaron oficialmente.
La actual representación del escudo tuvo sus orígenes en el año de 1943 en el marco de los preparativos para las celebraciones del III Centenario de la fundación de la ciudad. En la asamblea celebrada en el desaparecido teatro Ideal en el mes de junio de ese año, acudieron todos los sectores sociales involucrados en la organización de tan magno evento, participando la H. Junta Central, que era la convocante, el H. Ayuntamiento, los CC. Diputados federal y local, el Comité de la Colonia Salvaterrense en México, y representantes de coterráneos de Celaya, Acámbaro, Querétaro y San Luis Potosí, además de numeroso público entre los que se encontraban los más distinguidos salvaterrenses. El primer punto que se trató fue el del emblema o escudo que se usaría en toda la correspondencia oficial, diplomas, publicaciones, publicidad, y demás documentos relacionados con el evento. Se acordó nombrar una comisión que habría de investigar sobre el escudo conocido y rendir su informe para la siguiente sesión que fue fijada para el mes de agosto siguiente.

Al rendir su informe la comisión, se aclaró la confusión existente en la que se atribuía la autoría del escudo a una creación reciente, la cuál fue desechada por los testimonios de viejos salvaterrenses conocedores de la historia local, los más significativos fueron los de don Bruno Escandón, don J. Jesús Gutiérrez, don J. Dolores Herrera, don Manuel Caballero Villagómez, don Jesús Ramírez Sosa, don Ignacio Ortiz y don Remigio Villafuerte, todos afirmaron haberlo conocido desde su infancia a través de sus mayores. El acuerdo referente a este punto en la asamblea fue tomar al escudo como el emblema oficial para la celebración del III Centenario de la fundación de la ciudad y convocar a un concurso para escoger el proyecto más adecuado de la ornamentación exterior. El primer lugar en el certamen lo obtuvo el Sr. Juventino Rosas Juárez, sobrino del ilustre músico Juventino Rosas, pero por alguna razón se adoptó el diseñado por don Bruno Escandón que es el que hasta hoy subsiste. Don J. Dolores Herrera también presentó su proyecto extemporáneamente, por lo que fue desechado, años después, lo talló en alto relieve en el portón y el cancel del templo parroquial.

Por gestiones de don Luis Castillo Pérez, se aprobó el Reglamento del Escudo Oficial de Salvatierra durante la gestión como presidente municipal del licenciado Gerardo Sánchez García en la sesión de Cabildo celebrada el 18 de marzo de 1997 y publicado el 23 de diciembre de ese año en el Periódico Oficial del Estado. En dicho reglamento se perciben algunos cambios en los metales y esmaltes, ya que los campos primero y cuarto con la cruz de San Andrés se le asigna el esmalte de gules, al tercer campo con el puente se le mantiene el metal oro, y al segundo campo con los tres haces de trigo no se le asignan metal o esmalte alguno, solamente menciona un campo de trigo. De los lamberquines menciona que son dorados y no en metal oro, establece la divisa conocida en plata, pero no menciona nada del timbre del blasón.

El primer cuartel del escudo en campo púrpura con la cruz de San Andrés que representa al pueblo de Chochones y correspondiente al cuartel de Santo Domingo donde se encontró asentada esta antigua congregación, contiene la simbología del origen en la figura del apóstol San Andrés y la grandeza y dignidad de los primeros estancieros y labradores en el valle de Guatzindeo que se reunieron en Chochones en torno a la primera doctrina franciscana cuando los frailes decidieron cruzar el río. Las familias españolas ahí congregadas de Martín Hernández, Alonso de Arenas y Raya, Pedro de Sandi, Francisco de Raya, María de Arenas, Juan López de Sandi, Rafael Hernández y muchos más, ostentaron los linajes de más prosapia y grandeza ganadas por sus ancestros desde los tiempos de la España medieval portándolas con orgullo en sus escudos de armas familiares.

La genealogía de estas familias encuentra sus orígenes en el apellido Arenas desde el medioevo en Ojeval, barrio de Cojorcar en Ampuero, Cantabria. Una rama de estos linajes emigró a la Nueva España para asentarse en Guatzindeo, cuando Martín Hernández, el viejo, originario de Galicia casó con Francisca de Raya y Arenas, hija de Juan de Yllanes, primer estanciero del valle, quién caso con María Arenas. Martín Hernández y Francisca de Raya procrearon a Alonso de Arenas y Raya, a Martín Hernández de Arenas y Raya, el mozo, Bernabé Hernández, Joan Martín Hernández, Rafael Hernández, y a Melchora y Antonia Hernández. Alonso de Arenas y Raya casó con una mujer de apellido Bonilla y fue el padre de doña Ynés de Arenas y Bonilla quién casó a su vez con Pedro de Sandi Sandoval, otro de los troncos familiares importantes asentados en Guatzindeo. Doña Francisca de Raya, esposa de Martín Hernández, tuvo un hermano de nombre Mateo Raya quién fue el patriarca de las familias que llevaron este apellido e hijo legítimo de Juan de Yllanes, y padre del Pbro. Francisco de Raya. Otros descendientes de la familia Raya, entroncarían después con la familia Luyando que administraba las tierras de la familia López de Peralta con las que conformarían el mayorazgo de Tarimoro, y con quiénes, a su vez, también entroncarían muchos años después para obtener y ostentar el título del marquesado de Salvatierra.

El linaje de Arenas fue el que predominó entre los vecinos de Chochones, ostentaron legalmente el escudo de armas otorgado en España desde la edad media por los servicios prestados por sus ancestros en la recuperación de la Casa Santa de Jesús en Jerusalén en tiempos de las Cruzadas, y un personaje de este mismo linaje fue el protagonista de la toma de Baeza en el día de San Andrés, que fue lo que les permitió portar el blasón: en campo de plata, un árbol de sinople, y dos lobos, pasantes, al píe del tronco, bordura de plata, con once calderas de sable. Y al linaje Raya se le otorgó el blasón: en campo de plata, un león rampante en gules, superado de una “R” gótica en azur, y la licencia para la pesca de salmones en los ríos de su comarca.

No fue por tanto circunstancial el hecho de encomendar al patronato del apóstol San Andrés al pueblo de Chochones, ni el de erigir la capilla destinada para la primera parroquia en su día, ya que recordaban con esto, sus pasadas gestas familiares aunado, a la fertilidad de las tierras y la abundancia de aguas que les rodeaban; las grandes cosechas de trigo y la harina producida en los tres molinos ya existentes y la exuberante pesca en el río, encajaban a la perfección en el pasaje evangélico cuando Jesús obra el milagro de la multiplicación de los panes y los peces en el que San Andrés desempeña un papel primordial. Queda claro que el apóstol, desde el inicio de la colonización del valle de Guatzindeo representó la identidad del origen y su fiesta del 30 de noviembre de cada año se venía celebrando desde los tiempos del hospitalillo. La identidad de su origen fue siempre una preocupación de primer orden, por lo que en 1657, trece años después de la fundación de la ciudad, el Cabildo celebró con el convento de los franciscanos, a través de su síndico don Agustín Gómez, un convenio para festejar cada año la fiesta del Apóstol San Andrés, como patrón principal y a cambio les dio la Calera junto al arroyo de Tarimoro para que obtuvieran los materiales necesarios para su construcción.

La grandeza y prosapia de estos linajes, así como su pasado ancestral, fueron conocidos y respetados por todos aquellos que se involucraron en convertir a Chochones en una ciudad que ostentara un título como tal. El virrey don García Sarmiento y Sotomayor, Conde de Salvatierra, conocía el origen de los vecinos y en especial el de su coterráneo Martín Hernández de Arenas, el viejo, y el de su mujer, fue este el motivo por el que facilitó el proceso y no opuso ninguna traba para otorgar el título de fundación; don Gabriel López de Peralta, no obstante su riqueza representada en el mayorazgo de Tarimoro, percibió de inmediato su grandeza para otorgar las tierras destinadas para la ciudad, expresándose de ellos en su memorable carta al virrey como sigue: “Y el suplicante, deseoso, como leal vasallo de su Majestad, del aumento de su real poder, continuando los servicios de sus padres y abuelos, quiero servirle con dicho sitio y tierras y dicha agua para que en aquel puesto, en el paraje que llaman San Andrés Chochones, donde están congregados hasta cuarenta vecinos españoles con sus mujeres, hijos, casas y familias, se funde una ciudad”; y don Agustín de Carranza y Salcedo, gestor de la fundación, fue parte de estos troncos familiares, fue sobrino de Martín Hernández, el mozo, y casó en primeras nupcias con María de Arenas, mujer de su mismo linaje.

El segundo cuartel del escudo en campo de plata, con los tres haces de trigo en oro, y terrón en sinople, que representa a los tres molinos existentes, correspondiente al cuartel de la Luz, contiene los símbolos de la pureza y belleza de la fe mariana depositada en la sagrada imagen de Ntra. Sra. de la Luz, desde que comenzó a ser traída cada año en procesión solemne desde la hacienda de San Buenaventura al templo Parroquial Franciscano cuando era conocida con la advocación de Ntra. Sra. de la Otra Banda, y su posterior estancia definitiva en la ciudad a partir del año de 1733, para ser conocida por todos con la advocación de la Luz, su patronato y la construcción de su templo, no sin antes pasar por un largo peregrinaje desde Guatzindeo a Salvatierra, a través del cuál irradió sus luces sobre todos sus hijos, primero en la paupérrima choza de Guatzindeo donde permanecía olvidada, con el tiempo, en su pequeña capilla de la hacienda de San Buenaventura estando en un total abandono, y ya en la ciudad, primero en el templo del Carmen y luego en su propio templo. Y recientemente, ¿No serían sus luces las del incendio de aquel jueves 30 de mayo del año de 2002? ¿Cuándo sólo permitió que se quemaran algunas partes de la iglesia muy lejos de su nicho, y provocó que la restauraran totalmente?

Esta pureza y belleza mariana de la ciudad se manifestó desde su fundación en la planta arquitectónica de su centro histórico con sus imponentes edificios que van desde las soberbias casonas con sus patios de arquería hasta las místicas construcciones de la fe de sus conventos, los edificios públicos y el delineamiento de sus calles con sus bellos jardines ubicados en lugares estratégicos para el solaz esparcimiento de sus habitantes. Es común observar en los edificios tanto religiosos como particulares las manifestaciones de cruces labradas o talladas sobre cantera, que manifiestan la Fe Mariana de la población. En la parte superior de las casas del centro histórico, sobre todo en las que forman esquina, se encuentran las labradas en cantera de tipo papal trebolada que manifiestan el pensamiento tridentino sobre la virginidad de María, Madre de Dios, como fundamento del catolicismo. Las cruces talladas son del tipo de la Orden de Calatrava con sus brazos terminados en flor de lis manifiestan a su vez la pureza e inocencia de María. La flor de lis como símbolo heráldico, es la representación de la flor de lirio, que fue lo que motivo que la Nuestra Señora de la Luz se le llamara amorosamente “El Lirio de Guatzindeo”

La traza primitiva de la ciudad fue modificada al gusto y saber de los religiosos del Carmelo, quienes a su llegada en el año de la fundación, tomaron de referencia para su desarrollo a los tres molinos de pan comer existentes. Para tener una idea clara de esto, si se traza sobre un plano urbano de la ciudad, una línea recta en
tre ellos para formar un triángulo en el cuál cada uno ocupara un vértice, da como resultado un triángulo isósceles con dos de sus lados iguales y la base desigual y ligeramente orientada hacia el Noreste. La primera línea de uno de sus lados une al molino de la Ciudad ubicado casi en la esquina que forman las calles de Morelos y 16 de Septiembre con el molino de la Esperanza ubicado en terrenos de la fábrica La Reforma, y la segunda línea del otro de sus lados une al molino de la Esperanza con el molino de la Marquesa o del Mayorazgo, ubicado en las Ardillas a un costado de la Escuela Preparatoria, ambas líneas que representan los lados miden en la realidad mil metros cada una. Y la base que es la línea que une al molino de la Marquesa o del Mayorazgo con el molino de la Ciudad mide en la realidad novecientos metros. En el corazón del triángulo quedaron ubicadas las propiedades de los carmelitas y las principales casas de la ciudad. El convento del Carmen, tomando como referencia el campanario y la fachada principal del templo, tiene la misma orientación que la base del hipotético triángulo.

Fue una traza sorprendente y trascendente, que se vio claramente reflejada con lo que los carmelitas desarrollarían a futuro en la conformación urbana. Dentro de este espacio quedó comprendida la calle de Zavala, hoy Zaragoza, que muy pronto se convirtió en la avenida principal donde se desarrolló la actividad económica de la población al comunicar directamente al molino de la Marquesa con el convento de Carmen para recibir a los viajeros que visitaban la ciudad y se hospedaban en los mesones ubicados en el portal de Columna que éstos mismos religiosos construyeron en el primer tercio del siglo XVIII, e hizo del convento mismo el centro de la ciudad, restándole importancia a la Plaza Mayor, a las Casas Consistoriales ahí ubicadas, y a la parroquia misma ubicada en el convento Franciscano. Dentro del mismo espacio quedó conformado el actual aspecto del centro histórico a partir de un documento madre que se generó en el capítulo que los carmelitas de Salvatierra celebraron en su convento el 21 de febrero del año de 1705, en cuyos acuerdos se percibe claramente la tendencia anterior para la configuración urbana. De su texto se desprende la intención de los religiosos en formar las plazuelas en el centro de la ciudad “para una mejor policía y ornato del convento de Nuestra Señora del Carmen” mediante una serie de cambios compensatorios entre propiedades de vecinos y el propio convento. En su memorial introductorio se menciona que para formar las plazuelas se destinarían el solar ubicado frente al convento en lo que hoy es la explanada del Carmen propiedad de don Antonio Macín y otro solar ubicado en la calle Real en lo que hoy es la plazuela del 2 de abril, frente a la antigua capilla o ermita del convento propiedad de doña María de Carranza y Carreido, hija del fundador Agustín de Carranza. Ambos donaron sus propiedades al convento y a cambio el Cabildo los otorgó otros solares sobre la calle Real y de fondo hasta el río. A cambio los carmelitas cedieron las varas de terreno necesarias de la huerta del convento para alinear la calle Real hasta el molino de la Esperanza y hacer crecer la ciudad hacia el Sur. Con estas compensaciones se formaron la explanada del Carmen, el Jardín de Zaragoza, la plazuela 2 de Abril, y se abrió la primitiva calle del Biombo, hoy calle de Colón. A los dos vecinos donadores se les otorgaron sus nuevas propiedades al fondo de la plazuela.

Existieron también dentro del hipotético triángulo, construcciones hoy desaparecidas o enterradas: el acueducto del convento y los subterráneos, de los cuáles hay muy pocas, casi nulas referencias documentales. El acueducto fue una imponente obra hidráulica de arquería que partía desde el canal del molino de la Esperanza, hoy canal Reforma, hasta la parte posterior del convento para regar su extensa huerta y proveerlo de agua. Esta obra fue destruida paulatinamente al fraccionarse la huerta del convento en muchas propiedades con motivo de la nacionalización de los bienes del clero decretada por el presidente Juárez. Parte del acueducto funcionó todavía por algunos años, hasta principios del siglo XX, para proveer de agua a la primitiva fuente de los perros en lo que ahora es el mercado Hidalgo y al hidrante de la calle de Guillermo Prieto, ubicado en la cuadra comprendida entre las calles de Hidalgo y Guerrero, razón por la cual se le conoció como la calle del Arco. Quedan hoy todavía algunos vestigios en píe de esta impresionante construcción en algunas casas particulares. Una referencia documental de esta obra arquitectónica esta fechada el 27 de septiembre de 1770, cuando don Santiago Ginés de la Parada, primer bienhechor y fundador del convento de las Capuchinas, negoció en el paso del acueducto por las casas que se encuentran frente al actual edificio del sindicato Textil Revolución en la calle Hidalgo, y que eran propiedad de los carmelitas, hasta la fuente del arco de la calle Guillermo Prieto, para que el agua entrara a las cañerías del convento Capuchino.

Los subterráneos existen y es verdad que en ellos puede transitar libremente y con holgura un hombre a píe y tienen además, una longitud considerable. Se trata de una impresionante obra de ingeniería hidráulica que funcionó como drenaje profundo de aguas pluviales para evitar que la ciudad se inundara en la temporada de lluvias. Su construcción fue diseñada tomando en cuenta las bajadas naturales del agua de la lluvia que se formaban en las suaves vertientes de las lomas sobre las que se asentó la ciudad, para llevarlas hasta los canales Ardillas y Gugorrones, es esta la razón por lo que se han encontrado vestigios de su construcción en diferentes puntos de la ciudad. De ellos existen testimonios orales de personas que los conocieron en alguno de sus tramos, y testimonios documentales donde se hace referencia a ellos. El testimonio oral más significativo y descriptivo es el vertido por don Ignacio Ortiz, político, hermano tercero del Carmelo, y estudioso de la historia local, cuando dijo: “Que en su juventud frecuentaba la escuela Benito Juárez y sus compañeros de juego lo invitaban a entrar al túnel que se encontraba en el sótano del exconvento. Era una cañería de construcción de cal y canto que a medida que se avanzaba se iba ensanchando hasta caber un hombre montado a caballo en dirección a la iglesia de San Francisco. A los muchachos les gustaba explorar aquellas profundidades que partían de la escalera del exconvento, pero tenían la sensación de una corriente de aire, abrigando el temor que se apagara el ocote que llevaban prendido, además de que el túnel se encontraba inundado, había un gran número de murciélagos”. De los testimonios documentales, en el archivo Carmelita se encuentra asentada una partida por la cantidad de 5,062 pesos y seis reales, destinados a su reparación y mantenimiento entre los años de 1778 y 1779. El 27 de julio de 1888 don Vicente F. Torres, antiguo adjudicatario del primer solar que se remató de la huerta del Carmen, vendió una fracción a favor de Casildo Capetillo en la parte correspondiente que linda con la casa de José Ma. Balleza y la cárcel municipal en la actual calle de Juárez, lo importante de la información es que se menciona el sitio por donde pasa el túnel de desagüe que venía por el lado del portal de la Columna y desembocaba en el canal Gugorrones. El padre fray Onofre Martínez, religioso agustino originario de Salvatierra, y que fue capellán del templo del Carmen cuando estuvo a cargo de su orden, escribió una obra titulada “La Teodolina” la cuál ubicó temporalmente en los años inmediatamente anteriores a la nacionalización de los bienes del clero, y desarrolla la trama de la misma, sobre las orgías que los monjes carmelitas realizaban en un túnel que comunicaba a una casa ubicada en la calle de Colón con la huerta del Carmen y se hacían acompañar por bellas mujeres de la localidad. La novela no deja de pecar con fines maliciosos y levantar calumnias con bastante ligereza en contra de los santos varones del Carmelo, pero lo que si fue verdad, es que en una casa ubicada en esa calle, se encontraron en un pequeño cuarto tapiado, varias osamentas humanas con el hábito carmelita. Por desgracia, esta obra quedó bloqueada en algunas de sus partes y enterrada en su totalidad, y a final de cuentas no aprovechada para los fines con qué fue creada, y evitar de esta forma, las inundaciones que todavía hoy sufre la ciudad cuando caen los torrenciales aguaceros.

El tercer cuartel del escudo, en campo de oro, un puente de piedra en plata, y ondas también en oro, correspondiente al cuartel del Diezmo, contiene el símbolo de la unión. Generalmente se interpreta la figura del puente como la unión entre la ciudad y el valle, sin embargo, la unidad de Salvatierra va más allá de lo territorial propiamente dicho. Se refiere en realidad a la unión de los salvaterrenses en sus diferentes formas de pensar, de actuar, y en general, de los diferentes rasgos culturales de sus habitantes. La ciudad y las comunidades que integran el municipio, han conformado históricamente un mosaico cultural con una diversidad de tradiciones, convicciones, usos y costumbres sociales que se fueron construyendo o adquiriendo a través de las formas diferentes de evangelización dependiendo de la orden religiosa que la llevó a cabo, estableciendo sus propios procesos de aculturación. En el territorio municipal históricamente confluyeron las órdenes de los franciscanos, agustinos y carmelitas, y cada una impregnó su propio sello en los pueblos que evangelizaron, creando de esta manera la diversidad cultural que caracteriza al municipio. La figura del puente por tanto, representa la esencia integradora para que exista genéricamente el salvaterrense.

Los misioneros franciscanos arribaron al valle de Guatzindeo por primera vez en el año de 1528 encomendándolo al patronato de San Antonio de Padua. Llegaron hasta Cuitzeo y Yuririapúndaro y construyeron una humilde ermita en Tiristarán. Entre 1550 y 1554 fundaron el hospitalillo de Guatzindeo, el cuál les sirvió de base para evangelizar e impartir la doctrina a las primitivas comunidades indígenas. La doctrina y atención espiritual a los pueblos y barrios de indios en su lengua nativa fue el principal elemento de aculturación que ejercieron, siempre con la idea central de establecer en el nuevo mundo un cristianismo libre de los viciados modelos europeos. Con esta visión siempre se mantuvieron respetuosos de las devociones a las distintas advocaciones de los Cristos y de la Virgen María que los indios adoptaron en sus comunidades, así como de sus tradiciones y costumbres, creando desde el principio una fuerte conciencia de la nueva identidad entre ellos. Atendieron los pueblos de indios de Eménguaro, junto con San Antonio Eménguaro que fue su primer puesto en el valle, la Palma de Eménguaro, San Felipe, Urireo, Pejo, y los barrios de San Juan Bautista y Santo Domingo en la ciudad.

La orden de San Agustín arribó a la Nueva España diez años después de los franciscanos y siete de los dominicos. Una vez establecida su plataforma de evangelización: Tiripitío, Charo, y Cuitzeo, llegaron a Yuririapúndaro para abarcar una extensa región dentro de la que quedó comprendido el valle de Guatzindeo. Fue el temperamental fray Diego de Chávez, quién al recibir las tierras donadas por don Alonso de Sosa fundó la hacienda de San Nicolás de Tolentino para establecer a la orden en territorio salvaterrense. Su evangelización basada en las rutinas religiosas para arraigar en el ánima de los indígenas la vida cotidiana del cristianismo de consagrar su tiempo a Dios, al trabajo e infundir el culto a las Ánimas Benditas del Santo Purgatorio como una conciencia de la inmortalidad del alma y el premio o castigo eterno que vendría después de la muerte. Fue prioridad en su misión la educación de los naturales en una amplia gama de disciplinas, desde el canto y la música hasta la gramática latina inspirados en la visión platónica de la educación para dirigentes. Pusieron especial interés en las generosas donaciones de tierras que les proporcionaron los recursos necesarios para realizar su misión a través del establecimiento de las “Visita” de doctrina. En lo que ahora es la jurisdicción municipal las establecieron desde el siglo XVI en Tiristarán, San Nicolás de los Agustinos, y en San Miguel del Sabino. A partir del año de 1661, con la erección de la vicaria de ayuda de parroquia dependiente del curato de Salvatierra empezaron a atender a los vecinos del molino de doña Leonor Núñez, hoy San Pedro de los Naranjos, y a los del molino de Antonio Ramos, hoy Santo Tomás. Quedaron bajo su cuidado también todos aquellos pueblos que nacieron a la sombra de la gran hacienda: Puerta del Monte, el Potrero, el Capulín, Cupareo y la Mulada o los Toriles, hoy Gervasio Mendoza.

Los carmelitas llegaron casi un siglo después que las anteriores ordenes a las tierras de Guatzindeo, en el año de la fundación de la ciudad en 1644. Su influencia se dejó sentir inmediatamente después de su llegada en lo que fue la ciudad propiamente dicha, la cuál diseñaron y conformaron en lo urbano y lo social. Muchas comunidades del territorio municipal nacieron a la sombra de sus dos grandes haciendas. En la de San José del Carmen surgieron los pueblos de San José del Carmen, la Quemada, el herradero de San Isidro, hoy San Isidro, la Estancia de San José del Carmen, la Magdalena, San Juan, la Luz, La Palma de la Luz, los Negros y el Salvador. De la hacienda de San Elías Maravatío surgieron, Maravatío del Encinal, la Virgen, la huerta del Carmen, la Estancia del Carmen de Maravatío y la Lagunilla del Carmen.

El cuarto cuartel del escudo, en campo azur, con una cruz de San Andrés, que representa a la ciudad de Salvatierra, y correspondiente al cuartel de la calle de Zavala, contiene la nobleza de su título y la lucha a través de los años para mantenerlo. No fue necesario pedir su confirmación ya que se amparaba en la Cédula Real dada por el rey el 12 de junio en Cuenca, pero se presentaron serias contradicciones para señalar las tierras donadas por Gabriel López de Peralta, lo que impidió por muchos años el pago de los oficios de cabildo. Por documentos consultados recientemente, ahora se puede establecer que durante el proceso de gestión para fundar la ciudad, don Agustín de Carranza y Salcedo, como escribano público, se desempeño como apoderado de don Gabriel, siendo esta la causa por la que el primero intervino activamente, y que el caos se debió al rompimiento que ambos tuvieron.

Tuvieron que pasar las gestiones de los comisionados que se desempeñaron como corregidores: de don Juan Riquelme de Quiroz, don Pedro de Návia, Francisco de Ceballos y Bustamante, don Antonio de Sotomayor y de don Diego de Bracamontes, para que la traza de la ciudad, el reparto de solares a los vecinos fundadores, y los límites de su jurisdicción quedaran establecidos en 1662.

El 23 de octubre de 1775, el Cabildo recibió un despacho del virrey don Antonio María de Bucareli y Ursúa para que presentara el título de fundación y remitiera copia a la Contaduría del Real Derecho de Media Annata, impuesto que la ciudad, por ostentar el título, no había pagado y cuyo monto ascendía a 7 000 pesos. El Cabildo ignoró el comunicado, pero se le volvió a requerir el 7 de noviembre de 1792 en el que se le comunicaba que de no hacer el pago, perdería la categoría y privilegios que como ciudad tenía. El Ayuntamiento integrado por don José Joaquín Duarte, don Juan Antonio Bermúdes, don José A. Montañez, y don Ignacio Bermúdes, procedieron a hacer un registro y búsqueda del documento. El 23 de abril de 1793 dieron contestación al fiscal de la Real Hacienda en los siguientes términos: “El Yttre. Cavildo de Salvatierra con la atención que debe la Superioridad de V. Exa. y en exacto cumplimiento del Oficio que se libró, con fecha 7 de noviembre último; acompaña testimonio de todos los antecedentes que ha encontrado relativos a la Fundación desta Ciudad; correspondiendo así este Ayuntamiento lo que ofreció en oficio de dho. noviembre dirigido en contestación del Superior citado de 7 de noviembre último, por el cual mandó V. Exa. que este Cavildo solicitara el título de la Erección de la Ciudad y que en testimonio lo remitiese. Puede conducir exponer á la Superioridad de V. Exa. que por el Oficio más antiguo de la Real Audiencia que es á cargo del Secretario de Cámara Dn. José Villaseca; corrieron los autos de la demanda que puso esta Ciudad sobre pertenencia de sus tierras a la Sra. Marquesa de Salvatierra y RR. PP. Agustinos y Carmelitas; cuios Autos terminaron en el año de 1780, vajo cierta transacción. Y en ellos para instruir esta Ciudad de sus derechos, presentó los Ynstrumentos, y Títulos de su Fundación.

Acaso puede constar entre los mismos la Real Cédula de confirmación y privilegios que pudo haberse librado por S. Mgtad. A favor desta Ciudad. Y por último encontrase entre aquellos ynstrumentos; los más propios títulos que se piden en dho. Oficio del 7 de noviembre último, y de que dimana el adjunto difuso testimonio que se á estimado indispensable por este Cavildo. = = = Dios guarde la importe. vida de V. Exa. muchos años. = = = Salvatierra . . . . “.

Del documento anterior se deduce que no existían en poder del Cabildo los documentos solicitados, por haberlos mandado éste desde 1780 a la Real Audiencia de México, como sustento y prueba de la demanda que entabló en contra de la marquesa de Salvatierra y de los padres agustinos y carmelitas por las tierras pertenecientes a la ciudad. Enseguida el Ayuntamiento inició un juicio en contra de la Real Hacienda ante la Real Audiencia también, argumentando que dicho impuesto se le cobraba en base al arancel del 22 de mayo de 1631, cuando la ciudad todavía no era fundada, y la Real Cédula del 3 de octubre de 1793 establecía que se aplicara el arancel de 1664, por lo que la Real Audiencia declaró libre de contribución a Salvatierra por el Titulo de Ciudad el 14 de marzo de 1795. Fue a partir de esta fecha cuando la ciudad pudo legalmente ostentar en los documentos de escribanos públicos, los documentos oficiales del Cabildo, y en la divisa del blasón: “La Muy Noble y Leal Ciudad de San Andrés de Salvatierra”.

El estudio de cada uno de los cuarteles que comprenden el campo del escudo, arrojan, al interpretarlos por medio de la iconografía, la genealogía, la heráldica, y los sentimientos religiosos, políticos y sociales que en ellos se manifiestan, aspectos diferentes sobre nuestro origen e identidad, de nuestra historia misma, y de la conformación como ciudad y municipio, pero sobre todo, la personalidad social del salvaterrense.