viernes, 31 de mayo de 2013

Las conferencias en la expo-agrícola de la Feria de la Candelaria

ORGANIZACIÓN PARA EL DESARROLLO, LOS EMPRENDIMIENTOS Y LA ECONOMÍA SOCIAL SOLIDARIA

Existen diferentes posibilidades de figuras organizativas que el marco legal mexicano nos ofrece para el impulso de proyectos que tengan que ver con el desarrollo rural, los emprendimientos y la economía social solidaria.
Para ello, se parte de: a) No hay actividad humana que no se haga de manera organizada; b) La forma en que se organizan las personas puede cambiar dependiendo del contexto socio-económico, cultural y ambiental; y, c) Existe la necesidad de mejorar la organización ante los diversos problemas que enfrenta el campo mexicano: Pobreza, pobreza extrema, desempleo, falta de oportunidades, migración, deterioro ambiental y cambio climático, pérdida de la autosuficiencia y soberanía alimentaria, relaciones de intercambio desigual de los productores, e incluso, delincuencia e inseguridad.
Frente a esto, la organización de los productores, entendida como el conjunto de prácticas que los actores sociales del campo realizan para coordinar y sumar esfuerzos  individuales en forma ordenada y colectiva que les permita constituirse como sujetos de su propio desarrollo, tiene su base en el Artículo 9o. de la Constitución Política de las Estados Unidos Mexicanos que a la letra señala: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito”. En consecuencia, existen 29 figuras organizativas diferentes contempladas en 8 Leyes Federales y en el Código Civil.



Destacan, principalmente, el Ejido o la Comunidad, la Unión de Ejidos o de Comunidades, la Sociedad de Producción Rural, la Sociedad de Sociedades de Producción Rural y la Asociación Rural de Interés Colectivo, a partir de la Ley Agraria. La Ley General de Sociedades Cooperativas comprende la Sociedad Cooperativa, las Federaciones y Confederaciones de Sociedades Cooperativas. En Salvatierra existen diferentes organizaciones, entre las que destacan dos Sociedades de Producción Rural (SPR): Ejido Urireo, SPR de RL y Productores del Valle de Urireo, SPR de RL. La primera desarrolla un proceso de agricultura orgánica, produciendo actualmente en invernadero pimiento morrón; y, la segunda industrializa el nopal en varios productos totalmente naturales, cuya marca es “La Rielera”.
Héctor Ruiz Rueda[1]
El autor de este artículo es el primero de izquierda a derecha

[1] Tiene formación de Ingeniero Agrónomo Fitotecnista y es Maestro y Doctor en Desarrollo Rural. Desde 1983, ha venido participando en diversos proyectos de desarrollo rural, en los ámbitos universitario, gubernamental, de las organizaciones campesinas y de la sociedad civil. Actualmente es Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Estudios Sociales de la División de Ciencias Sociales y Administrativas de la Universidad de Guanajuato Campus Celaya-Salvatierra, donde imparte diversos cursos en los Programas Educativos de Licenciado en Desarrollo Regional y Licenciado en Agronegocios, en la sede Salvatierra. Pertenece al Cuerpo Académico “Desarrollo, Organizaciones y Sustentabilidad” y trabaja en la Línea de Generación y Aplicación del Conocimiento “Actores sociales, organizaciones y estrategias sustentables de desarrollo territorial”.






jueves, 30 de mayo de 2013

El barrio de San Juan Bautista de los pescadores y su cronista por Ismael Zamora

Ismael Zamora escuchando la ponencia del doctor Arnaldo Miranda Valenzuela



JUAN MIGUEL Y SU TRASCENDENCIA EN LA HISTORIA SALVATERRENSE

por Ismael Zamora

    El valle de Huatzindeo es rico en historia, es rico en agricultura, aunque el español armó el diseño de la muy noble ciudad de Salvatierra, ocupó del indígena, del nativo, de la mano de obra barata y calificada. En esta telaraña de historias de vencedores y vencidos, surgieron personajes que trascendieron de alguna u otra forma en la historia local, y de manera indirecta a la nacional.

    De caserío, a pueblo, de pueblo a Ciudad, de ciudad a Pueblo Mágico, y lo distintivo de un pueblo mágico son sus iconos únicos, en Salvatierra, en el ámbito religiosos tenemos a la Virgen de las luces, quien irradió sus luces y expandió sus milagros en este valle de Huatzindeo, al cobijo del campesino, al cuidado del indígena; tenemos también al Señor del Socorro, imagen encarnada en un árbol que permanecía impaciente de ser encontrado en uno de los cerros guardianes del valle. La fiesta en honor al Señor del Socorro es una de las más originales del país y la Virgen de las luces ha trascendido a nivel Nacional, además de sus milagros, por ser la protectora de un obispo quien llegó a ser Virrey 2 veces, fue nombrada Capitana por Iturbide y otros militares y hasta protectora de la naval mexicana.

    Estos dos iconos salvaterrenses tienen algo en común, al indígena Juan Miguel Hernández de la Cruz, hijo de Diego Hernández y de Doña Catalina de La Cruz; él trabajó desde temprana edad en la Hacienda de San Nicolás de los Agustinos, se casó con Catalina Ponce de León. Siempre se mostró con fervor católico, fue encargado de la festividad de San Juan Bautista, él entregó la imagen del santo patrono a los otomís. 
Fue en el año 1631, cuando este indígena, caminando entre los jacales abandonados del abandonado Huatzindeo, husmeando o viendo si no había muertos que enterrar, y a lo mejor buscando que pudiera servir, entró y entre el polvo de los años y la basura del descuido encontró a la “Virgen del Valle”, ese jacal era de alguien a quien nombraban Juan “el Viejo”, uno de tantos quien había muerto por la peste; lo que encontró Juan Miguel fue una imagen de talla de la “Limpia Concepción de Nuestra Señora de la Virgen María”, nombrada en Acámbaro “Nuestra Señora de la Purificación”; la sacó para limpiarla con mucho cuidado, le acompañaba otro indígena llamado Gabriel, entre los dos cargaron a la Virgen en sus brazos hasta la iglesia del convento de San Nicolás de los Agustinos, porque ahí era el mejor lugar en ese entonces para resguardar una Virgen de pasta de caña; los religiosos la recibieron, le celebraron una misa a cargo del Rvdo. Fr. Alonso Farfán.

    Juan Miguel fue encargado en un tiempo de sus festividades, en ese tiempo en que el español era dueño y señor, cuando no se le podía contradecir al hacendado, cuando se pagaba con castigo corporal cualquier ofensa en contra de los amos. En ese ambiente Juan Miguel buscó un terreno para hacer su casa y vivir con su familia en Salvatierra; sin embargo, de una u otra forma le cerraron muchas puertas, y él abrió una, solicitando unos terrenos al sur de la ciudad, en un lugar poco ambicionado por el español, inteligentemente lo expuso como un reducto de indígenas, lugar de peones y mulatos; tuvo que ir hasta la ciudad de México a seguir trámites para su encomienda. Les concedieron los terrenos a Juan Miguel y a sus compañeros, fundaron su barrio, adquiriendo él medio solar, donde vivió con sus 2 hijos y 2 hijas.

    Siguieron teniendo como patrón protector a San Juan Bautista, a quien habían adoptado desde que eran peones en San Nicolás de los Agustinos. Juan Miguel fue el primer mayordomo del templo del Barrio de Indios, y fue el encargado de comprar 2 campanas, un atril y un estandarte; así mismo, fue alcalde del barrio en 1659.

    En este barrio construyeron una capilla en 1667, que se convirtió en templo en 1735, dedicado a San Juan hasta que encontraron al Cristo que bautizarían como “Señor del Socorro”, a quien le festejaron en el mes de noviembre, después de la celebración de muertos y antes de Santa Cecilia, el segundo domingo del mes de noviembre. Al ser peones y campesinos, sus ofrendas eran en su mayoría productos del campo, y mientras algunos altares se cubrían de oro, el altar del barrio se fue adornando de fruta. En este barrio Juan Miguel fue encargado de recibir a las máximas autoridades indígenas de la región, como a Don Diego Jacinto Serrano, Gobernador de de los indios otomís; además, se encargaba de recolectar las limosnas para los franciscanos, de hecho, fue Alguacil Mayor de la doctrina del convento de San Francisco; en 1672 defendió a los habitantes del barrio de indios en contra de Doña Juana Merino, Viuda de Don Agustín Ponce de León, por la posesión de unos terrenos.

    En este contexto, pudiéramos decir que los españoles tenían a su jefe de Cabildo y los indígenas tenían a Juan Miguel como líder, él supo manejarse con diplomacia y disciplina; en esos tiempos el barrio de San Juan era un lugar de paz, algunos historiadores lo califican de “lugar de vida casi monástica”, por lo disciplinado de sus habitantes, sus buenas costumbres y que trataban de mantener alejados a los de malas mañas.

    Así pues este indígena, Juan Miguel, influyó en los dos símbolos religiosos más importantes de Salvatierra: La Virgen de las Luces, ahora, Virgen de la Luz, y el Señor del Socorro; además, dio ejemplo de organización y de diplomacia entre el campesino y el hacendado, hombre religioso, disciplinado y atrevido, hombre de campo quien fue cumpliendo las meta que se fue trazando con esmero y trabajo, haciendo equipo, atreviéndose a reclamar un lugar en una ciudad planeada para españoles, una ciudad que después de 370 años sigue añorando ser española, y trata de negar su origen mestizo y relega a personajes como Juan Miguel porque reconocerlo es reconocer que el español no pudo solo edificar una ciudad como parecen querer hacérnoslo creer. 

Murió en 1670, y sus restos fueron colocados en el templo de San Antonio, y aunque se fue de esta vida 12 años antes de la aparición del Señor de Socorro, fue encontrado por una necesidad del templo que él ayudo a erigir, y su veneración creció con el fervor de la gente que pobló el barrio que él fundó, con una devoción que él les inculcó.

                  Tec. Ismael Zamora Corona

Febrero 2013 
Ponencia en el Seminario de Historia en el Carmen

miércoles, 29 de mayo de 2013

Salvatierra frente a la consciencia de la identidad cultural para su conservación por Verónica Sánchez Martínez

Arquitecta Verónica Sánchez Martínez exponiendo el tema  "Lecturas y Significaciones"

Lecturas y significaciones…

    Por momentos parecía que nada tenía que hacer un arquitecto, hablando de su tarea, en un seminario de Antropología, Economía e Historia al que fue invitado, a simple vista no parecía coherente; sin embargo, visualizando cada una de las tareas de las ciencias antes mencionadas, pareció que sí, y es que, para cada una de ellas el trabajo del arquitecto será, como otras cosas, una fuente de información para la realización de su labor, de lo que, aceptándolo así, surge luego entonces el cuestionarnos ¿por qué la arquitectura se destruye? ó ¿por qué se hace hoy de la manera como la hacemos?

    Es definitivo que hacer arquitectura hoy como se hacía antes, no aplica más, y así lo entenderán los antropólogos, historiadores o economistas al encontrar en los hechos mismos las explicaciones correspondientes, ya que la propia arquitectura, aún sin necesariamente así quererlo, las reflejará para ellos y para todos.

    Como muchas tantas cosas, aunque quizá como pocas, la arquitectura a lo largo del tiempo ha sido un testimonio fehaciente del actuar del hombre en su camino de conformación del mundo, un libro abierto a todo aquel que quiera leerlo, convirtiéndose de tal manera en una fuente de información para un Antropólogo, quien, a través de lo que nosotros hagamos y dejemos manifiesto en un edificio o grupo de ellos va a poder interpretar ciertas cosas; un economista hará lo mismo y nos hablará por ejemplo de cómo es que una ciudad fue más rica o menos rica que otra, o cómo es que una colonia dentro de la misma, puede ser clasificada como de escasos o medianos recursos, o como se puede aseverar por ejemplo que otras, como Salvatierra, es una “ciudad palaciega”, según se advierte por la presencia de un cierto número de banderines dispuestos por alguna de sus calles y que así lo afirman. . . los palacios existen donde hay una ciudad que tiene recursos económicos para hacerlos; así, un economista también podrá leer las cuestiones que atañen al interés de su materia; y finalmente, el historiador va a poder hacer lo propio ya que, a lo largo del tiempo hemos ido construyendo de una manera distinta.

    La arquitectura que hacemos, o estamos haciendo, respecto a la arquitectura que hicimos hace algún tiempo, evidentemente es completamente diferente.

    Lo que hicimos antes habla de lo que fuimos entonces, lo que hacemos hoy, indiscutiblemente habla del tipo de sociedad que somos hoy, sin querer enjuiciar la arquitectura que actualmente hacemos, cuestionaremos cómo es que ésta conforma hoy las ciudades, esos espacios que vivimos todos y de lo que a veces parece no somos consciente. Creemos que nuestra casa es única y que como única y propietarios que somos de ella tenemos el derecho absoluto de hacer con ella lo que queramos, pero nunca nos ponemos a pensar que “hacia afuera” tenemos una responsabilidad, pues como seres humanos somos seres sociales y eso que estamos proyectando “hacia afuera” lo estamos entregando a la lectura de toda la gente.

    ¿Por qué construimos de la manera como lo hacemos actualmente?, ¿por qué queremos pensar que lo que hacemos nosotros en la actualidad es mejor a lo que se hacía antes?, ¿por qué no respetamos lo que ya alguien más generó años atrás?, ¿por qué este afán de negación y destrucción por tanto?  Si yo estoy hablando de que la Arquitectura es una fuente de conocimiento para la Antropología, para la Historia y para la Economía, por supuesto que todos a través de su interpretación, habrán de hablar de lo que está pasando en el mundo contemporáneo, seguro lo harán y seguro advertirán también muy probablemente que la sociedad actual, entre muchas otras cosas además, también destruye, en lugar de construir aquello que lo significa, pues destruimos lo que ya existía para “construir lo nuevo”, no somos capaces de respetarlo, y nos convertimos en destructores más que constructores de nuestra ciudad, sobre todo de sus centros históricos.

    Los centros históricos son lo que en una ciudad cualquiera que sea, habla, grita, más que ninguna otra de sus  partes, de lo que es su pasado, condición que parece no importar más y entonces se interviene, como en un texto, fuente primaria de información, al ponerle, por ejemplo, corrector para eliminar una palabra, o borrar alguna letra que podemos incluso sustituir por otra, o bien arrancar parte de la hoja sobre la que está escrito el texto, dejándole incompleto, para no poder saber con precisión en lo sucesivo lo que en origen me quería decir.

    Si yo estoy hablando de que un edificio habla y testimonia lo que soy, luego entonces su lectura tendría que ser directa y sin modificaciones, entender algo modificado, manipulado, es mucho más difícil y me podrá dar una idea completamente contraria a lo que en realidad era, destruyendo con ello elementos que hablan de nuestro pasado, un pasado que finalmente, nos guste o no, nos da identidad, una cuestión que no es material, pues no es algo que yo pueda tocar y decir que tengo en mi mano, ¡no!, la identidad es algo que vivo, es algo que siento, es algo que está en el ambiente y es algo que a lo mejor muchos inconscientemente destruimos, pero otros muchos, y es esta una parte no muy bonita de todo esto, es que muchos otros lo hacemos de manera plenamente consciente…

    Dicen que un hecho social, una cuestión de origen social, se va a poder dar siempre y cuando uno y varios más del grupo compartamos una misma significación para un determinado hecho. Si nosotros como sociedad estamos destruyendo esto que nos da identidad, quiere decir pues, que no estamos compartiendo esta misma significación, que si posiblemente para mí signifique mucho el que mi ciudad esté lo más conservada posible por lo que ello implica, para una gran mayoría no lo es, y entonces esto no se constituye en un hecho social,  sino al contrario, el hecho social será el que yo destruya, el que yo haga a mi libre consideración, el que yo intervenga sin entender la trascendencia de lo que hago, el que yo no conserve porque no me importa, el que yo haga lo que quiera y como quiera, convirtiéndose ello en lo significativo para la mayoría de la gente y por tanto será lo que esté sucediendo en la ciudad, una ciudad que repito, habla de lo que somos quienes la habitamos y fuimos conformando con la cada una de las casas que construimos los arquitectos y otras que no hacemos los arquitectos, sino otros que nos ayudan, que no necesariamente tienen nuestra misma formación profesional y que muchas veces también inciden, no?, bien o mal, no lo sé pero ahí están, integrando una pieza más para la conformación de la ciudad; así que, lo que tenemos, es justo lo que queremos…

Arq.  Verónica   Sánchez   Martínez
San Andrés de Salvatierra
Febrero  de  2013

martes, 28 de mayo de 2013

Desarrollo sustentable en la gestión del agua en sistemas ejidales de Salvatierra, Gto.

COMPONENTES SOCIALES DE LA GESTIÓN DEL AGUA EN SISTEMAS EJIDALES EN EL MUNICIPIO DE SALVATIERRA, GTO.
Miriam Mónica Torres López; Davison Mazabel. 
Universidad de Guanajuato

I.- Introducción

Las relaciones sociales que se entretejen a partir de los recursos naturales, conllevan  una complejidad que hace cada caso en particular tener dimensiones distintas y por lo mismo poner a los paradigmas del desarrollo sostenible en una encrucijada, donde se requiere la amplitud de visiones.

Los sistemas de riego abren una red de relaciones sociales, entre los agricultores, por la gestión del recurso; esta gestión se da desde diferentes aspectos, los que van desde lo local a lo global, hasta los núcleos que administran el recurso por sí mismos. Dejando entre ver las posibles conexiones sociales y el grado de participación de cada uno de ellos.

El proyecto de investigación se propone realizar un diagnóstico y análisis de dos ejidos, del municipio de Salvatierra, Guanajuato, para en una posterior etapa tener elementos para proceder a hacer una evaluación de la dimensión social de la sustentabilidad de los sistemas de riego que utilizan. Los ejidos del estudio son: Ballesteros y San Buenaventura, puesto que estos ejidos muestran una situación que contrasta, tanto en el uso de sus recursos naturales, como las relaciones sociales que se entretejen en cada uno de estos ejidos.

  Por un lado el Ejido de Ballesteros, por su vasta cantidad de recursos naturales, entre ellos el vital líquido; se apuntala con una red de relaciones sociales entre los propios ejidatarios afianzada en la participación y colaboración del cuidado del agua de riego, como de sus recursos naturales.

        En tanto que el ejido de San Buenaventura, la administración del recurso agua, para usos agrícola, está regido por la relaciones sociales institucionales, volviendo a los actores externos al ejido un ente en la toma decisiones y en la baja participación; así como la interacción que se presentan en lo social por la cercanía de los ejidatarios a las decisiones de los colonos del Molino de Ávila, pues se encuentran inmersos en la dinámica social. Por lo que el análisis y diagnóstico de ambos ejidos se vuelve un ejemplo rico en contraste para comprender la dinámica social que se desprende a partir de los sistemas de riego.

lunes, 27 de mayo de 2013

Desarrollo comunitario indígena en Ojo de Agua de Ballesteros, una intervención universitaria de la licenciatura en Desarrollo Regional de Salvatierra, Gto.

Dra. Gloria Miranda Zambrano
Profesora- Investigadora
Departamento de Estudios  Culturales,
Demográficos y Políticos
División de Ciencias Sociales y Administrativas, Campus Celaya-Salvatierra
Universidad de Guanajuato.

Investigación sobre cómo aprovechar las zonas ecológicas con sentido sustentable y promocionando el turismo ecológico, como muy bien se está haciendo en el Ejido Ojo de Agua de Ballesteros.

EMPRENDIENDO LA RESERVA ECOLÓGICA COMUNITARIA DEL  EJIDO OJO DE AGUA DE BALLESTEROS, SALVATIERRA, GTO.

Dra. Gloria Miranda Zambrano
Profesora- Investigadora
Departamento de Estudios  Culturales,
Demográficos y Políticos
División de Ciencias Sociales y Administrativas, Campus Celaya-Salvatierra
Universidad de Guanajuato.

El proyecto versa sobre la colaboración que hicimos en el marco del Proyecto “Apropiación de  alternativas sustentables para evitar el descalabro a uno de los últimos relictos de vida: la ignominia que desafía al Ejidal Ojo De Agua De Ballesteros, Guanajuato” (PROMEP 2010-2013) en el interés de acercar la práctica de vinculación educación-empresa social, teniendo como objetivo subyacente la investigación científica participativa (acompañamiento y co-responsabilidad mutua entre los ejidatarios y los profesores-investigadores). El enfoque de trabajo y método de acompañamiento fue eminentemente participativo tanto para la gestión, la vinculación, la formación y especialmente la investigación. Sus resultados han rebasando los planteamientos del alcance inicial del proyecto, pues al haber cambiado (los investigadores) de la forma de’ intervención’, por la de ‘acompañamiento’ y la valoración de su corpus cognoscitivo en la administración de sus bienes y patrimonios naturales y humanos, los resultados de auto empoderamiento de sus actores protagonistas, vinieron en vorágine.

Se investigo cómo en un escenario permeado por la creciente racionalidad económica en la zona, el Ejido Ojo de Agua de Ballesteros viene construyendo alternativas de gestión sustentable de sus recursos naturales  (sui generis por ser acaso uno de los últimos relictos vivos en la conservación especialmente del agua, biodiversidad y clima, estratégico para el Sur-Este del Bajío) en base a la propuesta del Turismo Rural Comunitario con el Proyecto de MYPIME Balneario Ejidal” con el modelo de empresa social.  Asimismo, los resultados explican los móviles de cómo vienen resistiendo la pérdida y amenaza cotidiana de despojo y descalabro de sus recursos naturales por actores sociales externos que presionan la gestión, además de expresar la incertidumbre del futuro de sus patrimonios, debido a la erosión de sus conocimientos, habilidades y destrezas, explicando que la línea fina que hay entre la relación de la erosión cultural vs. la erosión de los recursos naturales, es alarmante. Empero, la resistencia por el agua, tierra y biodiversidad, podría constituirse en una contribución al modelo del Turismo Rural Comunitario Sustentable.

El Proyecto demuestra cómo en pleno siglo XXI los actores sociales siguen desarrollando un sistema polifuncional y múltiple de reproducción, testimoniando una racionalidad ecológica, productiva, epistemológica y filosófica,  articulada a una identidad cultural, que expresa una determinada manera de relacionarse material y espiritualmente con la Naturaleza. De estas percepciones y trayectoria es factible descifrar las  claves, secretos y códigos para una mejor relación y gestión de los bienes y patrimonios naturales y humanos como contribución a la solución de la crisis civilizatoria que vive el mundo

Por lo cual, al ver los resultados expuestos, la siguiente acción  -propuesta mutuamente - es la declaratoria de Reserva Ecológica Comunitaria a los bienes y patrimonios naturales que posee el ejido Ojo de Agua de Ballesteros, donde la perspectiva es seguir con la posesión de las tierras y bienes y crear proyectos que generen empleos e ingresos basado en el enfoque sustentable. No en vano los 60 ejidatarios siguen administrando de manera renovada su bosque de 300 hectáreas, 16 ojos de agua, una laguna  de 19 has. (hoy en sequía), 260 has. de tierra agrícola de riego y 460 has. de tierras de temporal, un manantial de agua termal de 8 pulgadas, y el Balneario Ejidal. En síntesis, la reliquia de patrimonio que poseen estará resguardada y con mayor perspectiva de crecimiento a partir de su empresa social. Lo respaldada un capital social y humano que ha desatado y entrelaza complejos procesos de gestión y administración empresarial, exteriorizando un renovado empoderamiento, inédito para ellos.





viernes, 24 de mayo de 2013

Identidad cultural en Salvatierra como fuerza del desarrollo sustentable

Pascual Zárate  presentando a las ponentes del tema de Identidad:
Elizabeth Garnica Reséndiz, María de Jesús Montalvo Banda, Marisela Díaz Arreguín.:

Marisela Díaz Arreguín

Identidad  cultural como recurso para el  cuidado ambiental:
El caso Salvatierra, Guanajuato.

 Elizabeth Garnica Reséndiz; María de Jesús Montalvo Banda; Marisela Díaz Arreguín.
Universidad de Guanajuato, Campus Celaya-Salvatierra.

El tema de la preservación y el cuidado del ambiente puede y debe estar contemplado en el proceso de desarrollo; ya que sin él, se estará haciendo referencia a un proyecto inconexo y poco duradero; todo lo contrario del desarrollo sustentable. Tal como es expuesto por Porta y otros. (2003: 885), “la competencia de diversas actividades por el uso del territorio lleva a tener que conjugar los principios de la economía con los de la ecología (…) partiendo de la idea de respeto hacia el medio ambiente”. ¿Hasta qué punto los planes de progreso unen y buscan, no sólo la estabilidad económica, sino la humana y ambiental?

A través del caso Salvatierra vislumbramos un entorno que si bien, tiene extensiones industriales mínimas y limitadas, no presenta una preocupación socio-gubernamental considerable para generar cambios políticos, sociales ni culturales en torno a un fortalecimiento de la educación ambiental y el respeto ecológico. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Como lo apunta Sales (2010: 237): “no hay nadie mejor que los habitantes de una región para poder considerar la importancia no sólo del desarrollo presente, sino también de la conservación del patrimonio para futuras generaciones”. Salvatierra posee diversidad geográfica y gracias a la situación de lomeríos en la que se encuentra, es viable para el eco-turismo, situación que no está siendo a provechada ¿por qué? podemos percatamos de un fenómeno que implica la autopercepción. Encontramos que la gente que otrora se especializaba en la agricultura, fue cambiando la labranza y definiendo a la industria como un paso evolutivo. A esto, tristemente le sumamos la falta de políticas públicas en materia de ordenamiento ecológico y una centralización que llega hasta el ámbito nacional, al no existir reglamentación ambiental útil. En la misma línea uno de los recursos naturales de mayor relevancia, el Río Lerma, hoy en día es uno de los más contaminados en el país y a falta de lineamientos gubernamentales pertinentes, se han creado proyectos dónde el cuidado de sus aguas y el resguardo de su ribera es atribuído al ciudadano.

Como lo detallara Torres (2003: 56), “el rescate cultural aparece como el elemento principal para un país como México (…) [, aunque en algunos casos], se trata ya no del rescate sino de la creación de una nueva cultura que venga a llenar el hueco de la aculturación y a superar la imposición de valores externos que no se adaptan y no son compatibles con las culturas locales. A esto, algunos le han llamado inculturación”. Es imperativa una enseñanza adecuada y liberadora, no sólo en materia ambiental sino aunada al tema identitario; será a través de la misma como el individuo se identificará con el espacio y consiguientemente le conocerá, estando capacitado para optar por el cuidado de dicho entorno, con el cual ha generado un sentimiento de apropiación y complementación, algo hasta el momento no existente en la localidad. Si los jóvenes dejaran el municipio si tuviesen los medios, ¿para quién estaríamos exigiendo una nueva forma de educación ambiental, una identidad fuerte y sobre todo un verdadero Pueblo Mágico? Es ahí donde recae la importancia de la identidad cultural, quien no se siente miembro de un territorio, jamás buscará el desarrollo del mismo. En palabras de Martí (2000: 17): “conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías”, de nuestras tiranías.
 I.    Referencias:

Cordera Rolando & Tello Carlos (2003). México la disputa por la nación perspectivas y opciones del desarrollo. México, D.F.: Siglo XXI editores.
García, Ma. Luisa; González, Sergio M.;  Sánchez,  Antonio y Verduzco, Basilio (1998). Descentralización e iniciativas locales de desarrollo. México, D.F: Juan Pablos Editor.
Kliksberg Bernardo (2000). La lucha contra la pobreza en América Latina. Argentina: Banco Interamericano de Desarrollo en colaboración del Fondo de Cultura Económica de Argentina.
Martí, José (2000). Nuestra América. La Habana, Cuba: Centro de Estudios Martianos.
Porta, J.; López-Acevedo. M y Roquero, C. (2003). Edafología para la agricultura y el medio ambiente (3ra Ed.). Madrid, España: Mundi-Prensa.
Rionda, Jorge (2001). Prolegómenos en torno a la realidad social, política y económica de México. Guanajuato, México: Centro de Investigaciones Humanísticas.
Sales,  Francisco J. (Ed.). (2010). Documentos selectos de estudios sociales 2009. México, D.F: Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.
Torres, Guillermo (2003). Civilización, Ruralidad y Ambiente. México, D.F: Plaza y Valdés Editores.
Ward Barbara & Dubos René (1972). Una sola Tierra. México, D.F: Fondo de Cultura Económica.
Enciclopedia de los Municipios de México (2005) Recuperado por última vez  mayo 12, 2012, a partir de http://www.e-local.gob.mx/work/templates/enciclo/guanajuato/municipios/11028a.htm

jueves, 23 de mayo de 2013

El sentido de la unión de las familias extensas en Salvatierra, Gto. Los Méndez Torres

Familia extensa del matrimonio Méndez Torres. Foto de 1962, en la calle Hidalgo donde actualmente es la maderería. Entre los niños que hoy tienen un trabajo de atención al público están el doctor Antonio Méndez y Conchita Pardo.

Familia Méndez Torres

miércoles, 22 de mayo de 2013

Revista de la memoria de las fiestas del Tercer Centenario de la Fundación de Salvatierra, Gto.





El editor del blog Arcadia Salvaterrense, Pascual Zárate Avila, le agradece al cronista de Salvatierra su apoyo para la publicación en Internet de la memoria del Tercer Centenario tomada del Museo de la Ciudad. Esperando que los lectores disfruten esta remembranza.


Hacia nuestro ideal





































martes, 21 de mayo de 2013

Club Fotográfico de Salvatierra en los años 50as. El legado de sus negativos e impresiones son hoy nuestras señales de identidad.

El patrimonio fotográfico de Salvatierra surgió con el club creado en 1952

por Pascual Zárate Avila




    Un grupo de salvaterrenses con conciencia histórica, en la foto se ilustra la realización de una grabación con los aparatos de sonido más modernos de los años 50as. De izquierda a derecha: doctor Miguel Zárate Sánchez, don David López Tena, doctor Fernando Díaz de la Serna y Córdova y don Enrique Ayala.
Agradecemos al doctor Guillermo David López Castillo haber compartido este material con el blog Arcadia Salvaterrense.

La memoria histórica del Club Fotográfico de Salvatierra está en los archivos de este grupo de salvaterrenses, quienes concursaban cada año por la mejor foto.
Con su material la ciudad de Salvatierra puede muy bien difundir la grandeza de su sensibilidad artística ahora que estamos en la época del Homo Videns.
Salvatierra, Pueblo Mágico tiene en el patrimonio fotográfico legado por esta generación del medio siglo pasado, un inmejorable recurso artístico para ser apreciado por el mundo.
Al extremo izquierdo el contador José Luis Noriega, Luis Serrano, Dr. Miguel Zárate, David López Tena, Dr. Fernando de la Serna,
Enrique Ayala, me supongo Pepe González, un integrante que no ubico, Lalo Nava y Rafael Albarrán.