viernes, 27 de febrero de 2009

La libertad del espíritu del Club Zorros

Mi entrega a la causa


Por J. Jesús García y García

    
Integrantes del Club Zorros, José Carmen Villafuerte Martinez, quien está con el vaso.
    Don Manuel Vera Figueroa, mi compañero de trabajo en un principio, mi jefe después, más adelante mi compadre, siempre mi amigo, fue quien me conquistó para el Club “Zorros”. Sus argumentos fueron muy persuasivos: yo podría tener cotidiana distracción en el local del club que funcionaría como centro de recreo, disfrutaría de las sesiones culturales que se efectuaran ya fuera en el local o ya fuera en los sitios históricos de la ciudad (de una manera poco menos que mágica me había atraído la denominación que usábamos de “círculos de estudio”) y podría participar en los homenajes que el organismo rindiera a los salvaterrenses distinguidos.

    El mismo día que ingresé al Club (menos de dos meses después de haber sido éste fundado) se me dio el nombramiento de Secretario de Labor Cultural y Social.

    Por reglamento, los períodos de funcionamiento del cuerpo directivo eran muy cortos, apenas de seis meses, pero se valía la reelección. Yo estuve casi permanentemente en la directiva, varias ocasiones como Presidente. Lo era precisamente cuando se fundó el periodiquito “El Zorro”. Corceles de ilusión con bridas de esperanza remolcaban nuestras inquietudes. Pancho Vera —fogoso e irreductible viandante del pensamiento— nos reunió un día en junta informal y en ella ejecutó el toque agudo de su imperativo cortante: “¡Fundemos un periódico!”. No se necesitó más para llevar aquella idea al terreno de los hechos. Aunque yo no era el Director, me tocó escribir el editorial de presentación. El Director durante los primeros diez números lo fue Arturo Mendoza Morales. Yo sustituí a Arturo y en casi dos años de publicación, cuando no fui Director fui Jefe de Redacción.

    El primer local estuvo en la calle de Juárez, en una accesoria de la casa que entonces estaba marcada con el número 37. A ese lugar fuimos los socios de ese momento cargando una silla que llevamos desde nuestra morada particular. De Juárez 37 pasamos al teatro Ideal.

    En 1952, en ocasión de su aniversario número uno, el Club otorgó por primera vez el público nombramiento de Salvaterrense Distinguido, contando para ello con la colaboración de la Presidencia Municipal, del Club de Leones, del Consejo de Caballeros de Colón y del Club Ciclista “Águilas”. La persona homenajeada en esa ocasión fue el maestro don José Dolores Herrera Martínez, artífice del tallado en madera y defensor de la ecología.

    Esta es una relación sucinta de los méritos de don José Dolores:

    — Haber realizado, por encargo del señor presbítero don Luis G. Becerra, la talla de un sagrario para el Santuario de Guadalupe. Este sagrario es una réplica exacta del “Pocito de la Villa de Guadalupe”. Se compone de más de dos mil piezas y muestra una gran perfección y belleza.

    — El cancel y el portón monumentales del templo parroquial de la Luz son obra así mismo de Herrera Martínez, quien empleó en ellos dos años de esforzado y perseverante trabajo. La bendición y estreno tuvieron verificativo el 2 de febrero de 1948.

    — También construyó otras obras de mérito artístico: un cancel y un púlpito en el templo de San Francisco, dos puertas en la planta alta de la Casa Municipal, y la puerta mayor de la que entonces era capilla de la Sagrada Familia, en la colonia Álvaro Obregón.

    — Y es importantísima esta otra faceta suya: El que era diputado federal por nuestro distrito en 1946 (XXXIX Legislatura, 01-09-43 / 31-08-46), ingeniero José R. Velázquez Nuño, tuvo la ocurrencia de ponerse a fabricar muebles de madera de sabino, muy aromáticos, muy durables -y muy bien cotizados-, y, sin escrúpulo alguno, se surtió baratamente de la materia prima haciendo una criminal tala de los sabinos que pueblan las riberas del río Lerma a su paso por nuestra localidad. Herrera Martínez, con ejemplar actitud cívica y a riesgo de su seguridad personal, se enfrentó decididamente al devastador, protestando públicamente por aquella destrucción, en lo cual pudo coordinarse con don Jesús Guisa y Azevedo, quien llevó a la prensa la denuncia. 

    Desgraciadamente Velázquez Nuño había actuado con mucha celeridad, y antes de que diera frutos la enérgica actitud de Herrera Martínez, el pérfido político aquel alcanzó a arrasar un sitio no muy extenso pero bellísimo al que conocíamos con el nombre de “El Paraíso”.

jueves, 26 de febrero de 2009

Participación incluyente en la vida citadina

Los cambios a la ley electoral, el cambio del Consejo General del IFE, la incorformidad de los medios de comunicación masiva por la suspención de la compra de tiempo publicitario para promover la participación electoral en las elecciones del 5 de julio, el descrédito de los partidos políticos y la abúlia anancrónica de la vida política municipal presagian una escasa votación en las casillas. Sin embargo, inexorablemente, indefectiblemente, inevitablemente ganará un candidato y ocupará la presidencia municipal por los siguientes tres años.
Los pretendientes al triunfo electoral municipal, no quieren averiguar cómo levantar esperanza, unión y colaboración ciudadana desinteresada en los asuntos del bien común, sino simplemente llegar a la silla a como dé lugar. Así sea con despensas, playeras, programas sociales gubernamentales y propaganda negra.
En este marco de construir un ayuntamiento capaz de orientar de manera polìticamente correcta al municipio de Salvatierra, y sabiendo que el PAN ya definió a dos planillas municipales que serán votadas por aproximadamente cien miembros activos en una jornada de ocho horas mediante urnas y voto secreto, creo conveniente opinar lo siguiente: La tarea principal de un partido político es contribuir a la integración de la representación nacional y municipal cada vez que lo determina la constitución politica mexicana. La participación de todos los ciudadanos en la vida nacional se da mediante partidos políticos y el ideal es que el voto sea el instrumento determinante para orientar el rumbo del país y del municipio.
Un gobierno sólo puede actuar con la aceptación de la mayoría de la ciudadanía, la cual lo manifiesta mediante el voto el día de la jornada electoral. A menor votación menor apoyo social al gobernante y mayor abúlia en la administración municipal.
Los pensadores del desarrollo afirman muy convencidos y documentados de experiencias históricas, la necesidad de la población y de los agentes del desarrollo locales de participar desintersadamente en tareas sociales, educativas, culturales, políticas y económicas para lograr hacer emerger la dinámica del desarrollo. Si no hay trababjo voluntario no hay desarrollo, punto.
Cómo se logra el trababjo voluntario generalizado en la sociedad, pues con objetivos comunes y representantes populares de vocación participativa y no tradicional. Y eso se construye desde ahora, desde el nacimiento de opciones electorales.
Por ello opino que los miembros activos con derecho a votar en la elección interna del PAN, realicen el ejercicio de escuchar a las dos planillas y a la percepción de los miembros adherentes y simpatizantes sobre las planillas, así como también, oir a los agentes del desarrollo y ciudadanos participativos en tanto líderes ciudadanos, para, entonces, determinar el sentido de su voto.
Lo de asegurar una buena colocación ofrecida por algún precandidato o responder a compromisos personales por haber recibido prestamos personales o canonjías gratuitamente, eso sería un actuar mezquino y contrario a la posibilidad de detonar la emergencia del desarrollo mediante la participación voluntaria de los grupos comunitarios más allá de pagar una parte proporcional de la pavimentación de su calle.
Este es un asunto de interés público por lo que habremos de analizar a las dos planillas conforme sepamos sus declaraciones públicas.

lunes, 23 de febrero de 2009

el patrimonialismo como obstáculo de la democracia municipal

Salvatierra posee una sociedad distinguida históricamente por su vocación democrática. En años recientes realizó procesos electorales cuyo resultado fue la alternacia partidista: paso sucesivamente del PRI al PAN, al PRI al PRD y luego tres veces al PAN de manera consecutiva. Sabemos que en el inicio de la fundación de la ciudad, el alcalde mayor duraba un año y era elegido por los vecinos. Los regidores pagaban una prevenda por el cargo, el cual era entregado a la corona.

La sociedad no pasó por las formas de gobierno de los caciques propia de las sociedades indígenas. Pero si hubo prácticas muy semejantes dentro del PRI en el siglo pasado.

Lo más parecido al caciquismo unipersonal de gobierno indígena es el patrimonialismo, el cual consiste en tomar a la cosa pública y sus recursos estatales como un patrimonio personal y familiar mediante el acaparamiento de puestos públicos para la familia, práctica también llamada nepotismo, y para sí mismo por parte de una persona en funciones de gobierno.

El patrimonialismo es posible gracias a la realización de una gestión pública sin participación ciudadana, a una desvinculación de la aministración municipal con la sociedad civil.

La etapa de designación de candidato esta revelando con toda crudeza esta práctica subcultural. El concepto de subcultural es una definición sociológica que señala una práctica institucional generalizada al tomarla como una forma de vida normal, pero que en realida es una anomalía social, como se entendía el machismo, los golpes dentro de la familia como derecho de los padres, el fraude electoral como un deber patriótico.

Para nadie es desconocida esta intensión patrimonialista existente en los tres partidos menos desorganizados del municipio: en el PRI, la planilla de ediles ya fue determinada por un sólo elector quien ya fue presidente municipal y diputado federal; en el PRD la planilla ya esta definida con los nombres de los antiguos candidatos a la presidencia muncipal y de los dirigentes recientes del Comité Municipal; pero el caso más patético es en el PAN, donde una planilla contiene sólo los nombres de los funcionarios incondicionales del Presidente Municipal, a su hijo y al llamado "regidor vitalicio", joya patrimonialista en la historia del ayuntamiento salvaterrense.
Que los partidos son una franquicia, eso es una realidad subcultural que se vive con normalidad por los ciudadanos con derecho a votar, sólo decimos "no hay para dónde hacerse". Tal vez el único camino sea la reflexión pública y la existencia de medios de comunicación social independientes, pero sobre todo un grupo que tome como inspiración la trayectoria del Club Zorros, de perdurable memoria.

viernes, 20 de febrero de 2009

Los objetivos vigentes del Club Zorros

En la ruta del idealismo

Por J. Jesús García y García

Club Zorros


En 1955, a los cuatro años de fundado, el inolvidable Club “Zorros” imprimió en folleto su reglamento. En los forros iba impresa la síntesis de su entonces todavía incipiente historia:
“EL CLUB ‘ZORROS’.- Su fundación. 1951.
La sastrería del ‘Maestro Vera’ viene siendo punto de reunión de provincianistas y soñadores, entre quienes se festeja el chascarrillo alegre, lo mismo que, con seriedad, se trata de arreglar el mundo.
Chava Solache, Teodomiro García y Alberto Villagómez, entre otros, gustan de concurrir a este lugar para departir amenamente con Manuel Vera a) ‘El Verrus’ y si ‘a la Bendición’ pasa Luis Castillo, se le detiene, la plática se anima y se tocan mil temas diferentes.
De este medio, un poco añoso y romántico, ha de nacer el Club ‘Zorros’.
Han sido fundados el Consejo de Caballeros de Colón y el Club de Leones, organismos en los que se agrupan los elementos de mayores posibilidades económicas de la localidad. Chava Solache concibe, entonces, la idea de fundar un grupo social de pobretones y denominarlo ‘de zorras’, calificativo que la voz del pueblo aplica, humorísticamente, a quienes se encuentran un tanto escasos de recursos. Su simpática idea es conocida por los demás en una alegre reunión que se efectúa en su taller de zapatería y en la que no falta el tradicional y salvaterrense ‘amarguito de naranja’. Se hacen comentarios, se gastan bromas sobre el nombre propuesto y la idea se fija en la mente de los que, a la postre, habrán de convertirse en los cinco zorros fundadores.
Suenan los últimos repiques del mes de mayo, consagrado a ‘La Generala’, mientras en los cinco amigos se afirma más el deseo de fundar el Club ‘Zorros’. La primera junta formal tiene verificativo el 10 de junio: Solache, Teodomiro, Villagómez, Vera y Castillo, sentados junto al kiosko del Jardín Principal y comiendo cacahuates, deliberan en serio acerca de la fundación del Club. Se nombra a Vera secretario interino para que cite a la sesión constitutiva, la cual se celebrará el 15 del mismo mes. El acta reza: [aquí el texto, que suprimo por abreviar].
Doce días más tarde Luis Castillo y Alberto Villagómez consiguen la aprobación de su proyecto de Reglamento, cuyas primeras líneas nadie habrá de olvidar:
‘CONSIDERANDO: San Andrés de Salvatierra, ciudad guanajuatense, pasa por una época de desunión, apatía e indiferencia en sus pobladores, que originan el que su atraso en todos los órdenes sea manifiesto y que no sean debidamente aprovechados todos los recursos con que la Providencia la dotó. Considerando lo anterior, un grupo de salvaterrenses, unos naturales de la ciudad y otros sólo avecindados en ella, pero plenamente identificados con su vida, se unen para formar una agrupación social que, aunque en forma mínima, busque de desterrar los egoísmos y realizar la unión. Estudiémonos a nosotros mismos, tracémonos un ideal y guiémonos por un propósito inquebrantable. La imaginación, el sentido común y el valor, aun en pequeño grado, producen resultados notables y a veces sorprendentes, con lo que tal vez algún día pueda encauzarse por la verdadera senda del progreso este rincón de la Patria Mexicana’.
Docenas de buenos proyectos bullen en la mente de los integrantes del nuevo organismo social: la instalación de un centro social para la juventud, el establecimiento de una escuela de artes y oficios, la formación de una biblioteca, etc. No cuentan con cosa material alguna para lograr la realización de sus sueños. Son dueños, únicamente, de una irreductible vocación de exponentes del quijotismo provinciano.
Su consolidación y supervivencia.
La idea ha tomado forma y la inquietud se ha despertado. Hay que empeñarse ahora en una lucha sorda por la consolidación y supervivencia de la pequeña corporación.
El primer acto cultural —una charla sobre historia local a cargo de Castillo— sirve de punto de partida a lo que habrá de ser una labor fecunda y provechosa encaminada a lograr el aumento de socios mediante el interés por los círculos de estudio, las conferencias y las visitas a lugares históricos.
Un pequeño local en la calle de Juárez se convierte en el primer centro social del Club. Amueblado con cuatro sillas viejas y una mesa regalo de Villagómez, alumbrado por dos modestas velas, es testigo de los primeros pasos de nuestro organismo, de los primeros debates acalorados, del nacimiento de nuestro escudo y nuestro lema, de las primeras labores en pro de Salvatierra.
Como resultado de una labor de proselitismo en que se destaca Manuel Vera y a pesar del materialismo dominante en esta época, surgen nuevos idealistas que vienen a sumarse a la membresía del Club: Guillermo Vera, José García, Enrique Méndez, Mariano Aguilera, J. Jesús García y García, José Martínez Tenorio, J. Luz Hernández, Enrique y José Sancén, Onésimo Pérez e Ismael Trejo; mientras que tres socios honorarios comienzan a hacer sentir al Club su simpatía y ayuda: el muy reverendo padre fray Luis Gallardo, el doctor Cándido Luis Rico y el doctor Leandro Marmolejo Rodríguez, Q.E.P.D.
Se traslada el Club al viejo teatro Ideal, en donde cuenta con mayor espacio, pero también en donde surgen serias dificultades que ponen en peligro su existencia. Vencidas éstas por ese idealismo excitante capaz de hacerlo todo, el Club entra al fin por la ruta del verdadero progreso. Su nuevo centro social se establece en la calle de Hidalgo; se amplían las actividades culturales, contándose para esto con la colaboración de los más destacados sacerdotes y profesionistas; se amplían, así mismo, las actividades sociales, en las que no sólo participan los socios del Club sino la sociedad entera; se da forma a un centro recreativo decoroso con biblioteca; nace la ‘Típica Zorril’ y ve la luz primera el periodiquito ‘El Zorro’; se estrena la marcha ‘Club Zorros’, composición del maestro Alfonso Mercado; el número de socios se eleva considerablemente, y en el ambiente general llega a hacerse notorio un sentimiento de estimación y respeto para el Club ‘Zorros’. Su combatividad, su unión, su entusiasmo, hacen que pronto la sociedad lo considere no como un organismo más, sino como al organismo capaz de hacerlo todo.
Un día la necesidad exige el cambio a un local más amplio y así el Club se traslada a su domicilio actual, en donde sigue realizando sus actividades.
Cuatro años van desde su nacimiento, cuatro años de lucha, de trabajo, de idealismo, de perseverancia y fe en los destinos de nuestra Salvatierra; cuatro años de historia que los ‘viejos zorros’ entregan a los nuevos. Sean ellos quienes, desprendiéndose de ese materialismo absurdo tan carente de valores reales, continúen esta obra que, por ser IDEALISTA, es espiritualmente grande: que, por ser DE CAUSA NOBLE, es imperecedera, y que por ser DE GENEROSO SERVICIO, merecerá el reconocimiento permanente.
San Andrés de Salvatierra, Gto., junio de 1955. Luis Castillo Pérez”.

La sociedad civil salvaterrense organizada para salir de la pasividad civil

A medio siglo XX, reacción salvaterrense contra el letargo

Por J. Jesús García y García


Edificio de la presidencia municipal de Salvatierra.

    Voy a situarme en el bienio 1950-1951. Era presidente de la república el licenciado Miguel Alemán Valdés, primer gobernante no militar en muchísimos años. Y era gobernador de Guanajuato el licenciado José Aguilar y Maya, ex procurador general de justicia de la república, quien tuvo entre sus méritos el haber dado fin a la lucha fratricida que, dentro del PRI, sostenían los grupos conocidos como “los Verdes” y “los Rojos”. En tal bienio don Ramón Ruiz Argomedo fue nuestro presidente municipal. Era modestísimo, casi nulo, lo que el mandatario local podía hacer. No tengo el dato preciso, pero el presupuesto municipal de ingresos y egresos de Salvatierra para cada uno de esos dos años ascendía a por allí de los doscientos mil pesos, cifra ridícula, aun para aquellos tiempos. El mayor renglón de los ingresos era el impuesto a giros mercantiles e industriales, en un porcentaje aproximado de 30%, y en segundo lugar estaba el impuesto de degüello, con más o menos el 15%. El mayor ramo del egreso era, de costumbre, Policía (25%), seguido por Cárceles, que, tan horrorosas como eran, se llevaban de perdida el 10%. Para mejoras materiales se presupuestaba lo que buenamente se podía, quizás un 20% cuando más, pero no se respetaba lo proyectado porque, invariablemente, conforme avanzaba el año, se iban excediendo los gastos llamados diversos, con afectación se podría decir que automática a la partida de mejoras, independientemente de que existían los gastos apodados extraordinarios, que, con los mismos efectos, se elevaban estratosféricamente por razones obvias a causa de las elecciones de cualquier nivel, las cuales tenían lugar año tras año, rigurosamente escalonadas como ellas estaban. Algunos renglones del ingreso, concretamente aquellos que representaban una participación concedida por el gobierno federal, de tan irrisorios eran una verdadera vacilada.

    Nuestro municipio tenía 49,146 habitantes, y la cabecera, sola, 13,243, el 52% mujeres. Tenía la demarcación un altísimo índice de analfabetismo, superior, según el VII Censo General de Población, al 40%. Nuestra población económicamente activa representaba el 30%. Los productos agrícolas del municipio eran los tradicionales: maíz, frijol, trigo y cacahuate; todavía nuestra superficie no era invadida por el sorgo. El salario mínimo en la ciudad era de $ 4.50, y de $ 2.80 en el campo.

    Lo recordamos hoy con horror: bebíamos un extraño líquido de un color que tenía un incierto parecido con el café con leche o, quizás, con el chocolate. Era el agua del río, que muchos años antes se sujetaba a un proceso de cloración, pero en el tiempo a que nos estamos enfocando se “purificaba” (entre comillas y recomillas) únicamente con el paso del líquido por una pileta en la que, tres veces por semana (o puede que menos, ya no me acuerdo) se vaciaban algo así como veinte botes de cal viva, a la cual de vez en cuando se le daba una meneada. Con lo que alcanzaba a arrastrar de este precioso purificante, el agua iba a un tanque de almacenamiento y luego a las tuberías de distribución, las cuales rápidamente se azolvaban por la gran cantidad de sarro. No por nada las diarreas y enteritis eran la primera causa de defunción no sólo a nivel local sino estatal, con las neumonías a continuación. En muchísimas casas -no puedo decir que en la mayoría- teníamos un pesado filtro de piedra (“destiladera”, le llamábamos), al cual había que darle mantenimiento de limpieza frecuente porque el sarro cegaba todos los poros. Algunas familias consumían el agua de La Angostura, que compraban en los cántaros transportados por los “aguadores” sobre lomos de un borrico.

    Supimos que el 1 de septiembre del 50 se llevó a cabo la primera transmisión formal de televisión en el país, difundiendo el cuarto informe de gobierno del presidente Alemán, pero la compra de receptores en la localidad tardó un poco en iniciarse y más en extenderse. Los primeros escasos televidentes salvaterrenses tenían a “El estudio de Pedro Vargas” entre sus programas favoritos.

    En música popular casi estábamos al día. La radio y las sinfonolas nos actualizaban. El mambo permanecía como el ritmo bailable de moda. Nos solazábamos con las interpretaciones de Pedro Infante, que no declinaban; con la estimulante canción “Soy feliz”, en la voz sensacional de María Victoria, y, particularmente, con aquellas dos canciones de corte vernáculo compuestas por Rubén Méndez, que hicieron furor: “Cartas a Ufemia” (¿Alguien recuerda?: “A ver si a ésta si le das contestación, / Ufemia. / Del amor pa qué te escribo / y aquí queda como amigo / tu afectísimo y atento / y muy seguro servidor”), y luego “Pénjamo”, donde el esdrújulo se manejaba reiterativamente con matices que lo hacían parecer un exabrupto: “Que yo parecía de Pénjamo, / me dijo una de Cuerámaro. / ¡Voy, voy, pos hora!, / pos mire señora / que soy de Pénjamo; / lo habrá notado / por lo atravesado / que somos allá”.

    Una de las diversiones predilectas de los jóvenes era ir de serenata (“salir de gallo”, decíamos más comúnmente). Para comenzar la audición pedíamos, de seguro, “Despierta” (siempre y cuando no estuviera uno anclado un poco más atrás y prefiriera “La rondalla”, de Alfonso Esparza Oteo, compositor que murió precisamente en 1950 dejándonos como herencia aquella cumbre de la canción romántica: “Un viejo amor”). Para proseguir elegíamos “Te traigo serenata” o “Mil violines” y, en razón de los matices que presentara la relación o pretensión amorosa o, de una vez, en razón de lo ardido que anduviéramos, allí estaban disponibles “La gloria eres tú”, “Sin un amor”, “Un siglo de ausencia”, “Usted”, “Condición”, “Cien años”, etcétera. Y, para terminar, era obligada “Buenas noches, mi amor”; todo en un estilo ecléctico muy bien logrado por aquel Trío Colonial de José y Ramón Arias y Norberto Rodríguez, de amplísimo repertorio.

    Esperábamos -y llegó en el segundo semestre del 50- la película “Quinto patio”, con Emilio Tuero, basada en la canción homónima de Luis Alcaraz; y vimos aquella película “Memorias de un mexicano”, armada por Carmen Toscano con material producido por su padre, el ingeniero Salvador Toscano.

    Volvamos al asunto del agua potable para que yo complete el cuadro. Este gran problema fue objeto de la especial atención de los comités pro-festejos del tercer centenario, y, a sus instancias, el gobierno federal había prometido la introducción del agua que, esa sí, tuviera la condición de potable. Muchos años se llevaron los trabajos de introducción, que en un principio se estuvieron posponiendo e, iniciados, a cada rato se suspendían. En nuestro bienio de referencia se perforaron dos pozos y se construyó un tanque de almacenamiento, pero la red de distribución no avanzaba con perjuicio de las calles. Nuestra ciudad era una lastimosa ruina: las calles estaban destrozadas, los jardines también, los servicios públicos estaban abandonados, en muchos sitios de la vía pública había charcos perennes de agua verdosa y maloliente... y, lo peor de todo, nadie decía nada. Un aislado valiente escribía: “Es cosa común en nuestro medio esperarlo todo de las autoridades. Somos un pueblo de pedigüeños incapaces de alzar un solo dedo para forjar, por nosotros mismos, el progreso en todos los órdenes de nuestra patria chica, o tan siquiera para que, unidos, exijamos a las autoridades el cumplimiento de sus obligaciones y coadyuvar con ellas para lograr la paz, la seguridad, la concordia y la unión, bases sobre las cuales se edifica el progreso de los pueblos”. Faltaba el acicate, el aguijón, la cuña de los medios de comunicación. Muy atrás había quedado el último intento más o menos durable y serio de periódico local, ANTENA, de los profesores José y José G. Baeza Campos, relevados al final por don Vicente España. Se palpaba la necesidad de grupos de presión, de organismos cohesionantes que promovieran o propiciaran acciones concertadas.

    “Cacho más, cacho menos”, como se dice popularmente, confío en que habré podido meter al lector mentalmente en el ambiente y las circunstancias del bienio 1950-1951. Y aquí viene el meollo de esta noticia del pasado: hubo un día en que Salvatierra reaccionó, formó agrupaciones, se rebeló contra sus propias negligencias, se decidió a luchar contra un letargo que ya duraba décadas.

    Abrieron el fuego -y no importa que su tendencia pareciera más piadosa que cívica- los Caballeros de Colón, una sociedad mutualista de hombres católicos, fundada en 1882 en New Haven, Conecticut, EUA, con el fin de promover un catolicismo práctico desarrollando obras educativas y de beneficencia social, incluso de ayuda financiera a las familias de los miembros mediante un programa de seguros. A los 19 días del mes de febrero de 1950, el H. Consejo Supremo de la Orden expidió la carta constitutiva para la legal instalación del Consejo Subordinado del Estado Mexicano con sede en Salvatierra, quedando registrado con el número 3276 y el nombre de “San Andrés de la Luz”. Se inscribieron como socios fundadores:

Manuel Aguilar Rosendo, José González Lezama, Carlos Almanza Nieto, Angel Guzmán Castro
Félix Almanza Nieto, José Herrera Campos
C.P. Enrique Ayala Carrillo, Carlos Nava Lara
Antonio Burgos Serrano, Eduardo Nava Lara
Luis Calderón Contreras, J. Jesús Nava Ortiz
Andrés Canchola López, Agustín Puente Morales
Lino Cardiel Zamudio, Dr. Cándido Luis Rico O.
Luis Castillo Pérez, J. Jesús Sancén Zúñiga
Ing. Fernando Coronado Adame, Aurelio Silis Rodríguez
Pbro. José María Chávez, Vicente Soriano Ambriz
Pbro. Gilberto Farfán Orozco, Vicente Soriano Vega
Francisco Franco Procel, Juan Toledo Espitia
Crescencio Gamiño Villafuerte, Antonio Vera Moreno
Lino García Garcilita, Manuel Zavala Flores

    Los principales promotores de la fundación fueron el señor Aurelio Silis, primer Gran Caballero de este nuevo Consejo, y el padre Gilberto Farfán, a quien le correspondió ser el primer Capellán. El nombre adoptado de “San Andrés de la Luz” fue una composición con los nombres de los patrones de esta ciudad, señor san Andrés y la Virgen Santísima de la Luz, bajo cuyo patrocinio y amparo se puso el grupo.

Y siguió la reanimación cívica. El Club Internacional de Leones es una organización mundial de servicio, formada por hombres de negocios y profesionales, fundada en 1917, con cuartel general en Oak Brook, Ill., EUA, que no hace mucho andaba cerca de los dos millones de miembros en todo el mundo. Finalizaban los años cuarentas cuando el ingeniero J. Jesús Sancén Rosas, más conocido por sus amigos como “Cholai”, quien radicaba entonces en Abasolo Gto. y era miembro del Club de Leones de aquel lugar, se percató, en un problema en particular, de cuánta solidaridad se daba al interior de la institución mencionada, y desde entonces promovió, hasta lograrla, la fundación de una filial de ese organismo internacional en nuestra Salvatierra, que pasó a formar parte del Distrito B-5. En mayo de 1951 quedaron inscritos como miembros fundadores los siguientes señores:

Ing. Juan Acosta Moctezuma, J. Jesús Maldonado López
Manuel Aguilar Rosendo, Francisco Merino Rábago
José de Aguinaga Guerrero, Luis Narváez Porto
Rafael Albarrán Serrano, Eduardo Nava Lara
Manuel Caballero Domínguez, Ricardo Ojeda López
Ing. Bernardo Cartas Díaz, Salvador Ortiz Vega
José Castro Maldonado, Ramón Ruiz Argomedo
Ing. Fernando Coronado Adame, Arturo Sancén Rosas
Salvador Correa, M. Aurelio Tapia Maldonado
Lic. Mariano Gállego Márquez, Alfonso Trillo García
J. Jesús García Pérez, José Velarde Ruiz
Antonio Gutiérrez P.

    Pero faltaba la sal y pimienta y, a la mitad del mismo mayo de 1951, cinco provincianistas fundaron el Club “Zorros”, del cual se hablará en extenso más adelante.

    La aparición de los tres organismos hasta aquí mencionados dio lugar a que se formaran varios más. Mención muy especial merece el Club Ciclista “Aguilas”, de los señores Isidro Castro Rosas y Francisco Castro Córdoba, que, no obstante sus propósitos primordialmente deportivos, tuvo importantes iniciativas, la fundación de la Cruz Roja entre ellas. Otros organismos fundados en 1950-1951 o poco después y que dieron señales de vida fecunda, fueron el Club Orquídeas, el Club Unión, el Club Zapopan y el Club Goretti.

    Los Zorros pronto sacaron su periodiquito “El Zorro”, que, en su primera época, constaba de cuatro páginas y llegó después a ocho. Éste fue un órgano informativo y de opinión muy combativo, que lanzaba puyas a todos lados y que, aun cometiendo algunos excesos, contribuyó en aquel momento a formar una conciencia crítica con predominante idea constructiva. 

    El mismo club se dio a la tarea de estudiar la historia local y homenajear a salvaterrenses beneméritos, muertos o vivos, para ejemplo de las nuevas generaciones.

lunes, 16 de febrero de 2009

Ofrecimiento de una jornada de identidad cultural a la Academia de la preparatoria Salvatierra

C. Profr. Miguel Pérez Gómez 16 de febrero de 2009
Director de la Escuela Preparatoria
Salvatierra
Universidad de Guanajuato
Presente

Por este conducto me es grato ofrecerle una amable invitación para realizar una jornada cultural que apoye al cumplimiento de sus objetivos de enseñanza de los programas oficiales de Filosofía, Historia de México, Apreciación del Arte y Lectura y Redacción.

El objetivo es realizar una difusión de la identidad cultural mexicana como fortalecimiento del desarrollo humano en la educación. El programa consiste en lo siguiente:
09:am.- Inicio de la explicación iconológica de las pinturas del templo parroquial de Salvatierra, empleando el método de la Hermenéutica Analógica-Icónica de Mauricio Beuchort.
Temas iconológicos:
Las ciudades hispanoamericanas como consolidación del Reino de la Nueva España.
El Concilio de Trento como guía arquitectónica y escultórica de los templos del virreinato: Barroco y Neoclásico.
La filosofía cristiana primitiva en su sentido de universalidad de los apóstoles.
El surgimiento del Derecho de Asilo con los primeros obispos: san Ambrosio.
Los temas de la filosofía Patrística con san Agustín de Hipona y su idea de “La Ciudad de Dios”.
El inició de la filosofía Escolástica con san Ambrosio y su teoría del conocimiento.
Las primeras ideas sociales de la iglesia con santo Domingo de Guzmán.
La guerra cristera y su culminación en 1938.
Las prácticas fundacionales de la subsidiaridad internacional con la organización de san Vicente de Paúl para la paz y la caridad.
La doctrina social de la iglesia creada por la Compañía de Jesús y su repercusión en la fábrica textil de Salvatierra.
Con la exposición hermenéutica analógica-Icónica se cubren objetivos del programa oficial de enseñanza preparatoria de las materias antes señaladas.

10 am. Reseña del Concilio Vaticano Segundo y la traducción de la Biblia a los idiomas nacionales, particularmente la versión poética en lengua española, donde intervino como traductor José Luz Ojeda.
10:20 am. Reseña del nacimiento del Seminario de Cultura Mexicana y la poesía mística de Ana María de López Tena.
10:20- 10: 30 Receso de almuerzo
10:35 Reseña del movimiento jesuita en el exilio italiano, las obras de historia antigua mexicana y la obra científica de Rafael Landívar, como precursora del movimiento independentista de América. El nacionalismo vasconceliano y la solicitud de traducción de la obra de Landívar a Federico Escobedo. Obras de traducción latina de Escobedo y su papel como promotor de círculos culturales-literarios en Guanajuato, caso la Trapa.
10:55 am. El surgimiento del movimiento social cristiano como un movimiento de masas campesinas y el papel de Jesús Guisa y Azevedo en la formación cívica del ciudadano integrante del movimiento sinarquista.
11:15 am. Entrega de folletos de Federico Escobedo, dirección de Internet para mayores consultas y entrega del libro de visita “Santuario de Nustra Madre Santísima de la Luz”.
Mediante esta jornada académica cultural se logra tomar a la ciudad como un recurso didáctico para reforzar el aprendizaje impartido en el aula, se aprende de la ciudad; y por la ciudad, como es el caso del grupo escolar institucionalizado en la Universidad; y se aprende la ciudad en sus objetivos de largo plazo: educar para la participación ciudadana en el mejoramiento social y preparar culturalmente al educando para un proyecto municipal de turismo cultural.
El ofrecimiento es para dos grupos de la escuela, uno del turno matutino y otro del vespertino con un cupo máximo de 35 personas.
El organizador se hace responsable de llevar la exposición en el lugar señalado y entregar de manera gratuita a los asistentes los materiales didácticos y bibliográficos utilizados en la explicación.

Agradeciendo su amable atención, me despido reiterándole las seguridades de mi atenta y distinguida consideración

Licenciado en Filosofía Pascual Zárate Avila



viernes, 13 de febrero de 2009

Recital de Federico Escobedo organizado en la Feria de la Candelaria por Pascual Zárate Avila

El único homenaje a Federico Escobedo Tinoco en el aniversario de su nacimiento organizado por Pascual Zárate Avila


La realización de un evento cultural durante la Feria de la Candelaria teniendo como motivo relevante destacar la creación poética de Tamiro Miceneo, fue la realización de un deseo abrigado desde hace dos años. Y los elementos artísticos producidos para lograr la emoción estética de los asistentes fue: ciclorama de Escobedo en su casa natal, site juveniles declamadoras, un libro de pintura sacra como manual de visita al templo descrito por Escobedo, un folleto de los poemas sobre Salvatierra.
La mañana fue muy agradable y es muy placentero estar a media calle del jardín, viendo el interior de la casona de Escobedo, la cual está todo el tiempo herméticamente cerrada, pero sobre todo haber tenido la oportunida ver los helechos y las palmas de los macetones del corredor.
Las declamadoras interpretaron Idilio, y lo hicieron a coro, estuvieron muy bonitas en su expresión corporal y en su voz.

Los estudiantes de la Est nº 2 y de la Esfar escuchando el mensaje del Coordinador de Educación Municipal, quien expresó un saludo del Presidente Municipal y del Presidente de la Feria de la Candelaria a los alumnos participantes.




El momento más emotivo de la jornada cultural fue cuando declamaron los tres poemas a la Virgen de la Luz compuestos por Escobedo para las veladas músico-literarias en el teatro Ideal las noches del 24 y 29 de mayo de 1939. Realmente provocaron el entusiasmo de los participantes.
El cierre de la jornada, en la biblioteca Federico Escobedo fue muy emotiva, la biografía estuvo muy llena de pasajes locales.
Sin embargo no dejo de escuchar el grito de entusiasmo sincero del grupo al terminar la declamación de En Yurécuaro, Mich. un grito sonriente a media calle de la casa del gran Escobedo. Habrá que seguir con las representaciones.


martes, 10 de febrero de 2009

La identidad cultural de Salvatierra en la educación, propuesta de Pascual Zárate Avila


Recorridos conociendo el arte arquitectónico de Salvatierra

por Pascual Zárate Avila
A. Introducción

La Comisión de Cultura del Consejo Municipal para la Participación Social en la Educación de Salvatierra, Gto., realiza desde febrero de 2008 una serie de visitas guiadas por los sitios relevantes culturalmente en el centro histórico de la ciudad. Durante el año de 2008 acudieron a las visitas tres mil estudiantes de los niveles de jardín de niños, primaria, secundaria, bachillerato y licenciatura de educación normal y preescolar. Mediante estas visitas se promocionó la historia de la fundación de la ciudad, el significado iconológico de pinturas murales, la biografía y obras de los principales escritores de Salvatierra nacidos en las casonas, así como también actividades de fomento de la lectura en la biblioteca pública. Para esta enseñanza se cuenta con un libro de visita al centro histórico, -el cual a partir de este año 2009 se le obsequia un ejemplar a cada persona participante en los recorridos culturales-, un blogsite en Internet con información más abundante; cicloramas en las fachadas de las casas relevantes y trípticos informativos. La difusión de los valores humanistas es la principal trasmisión cultural que se efectúa en la enseñanza impartida por medio de la pedagogía social empleada para vincularla con los programas oficiales de la educación en el aula.

B. Diagnóstico

La iniciativa de implementar de manera sistematizada la enseñanza de la historia, el arte, la filosofía y los valores éticos, vinculados con los programas de enseñanza oficial nace del Consejo Municipal de Participación Social en la Educación, como una forma de participación social para educar, preferentemente, a los niños y adultos en el conocimiento de su identidad cultural para formar al ciudadano participativo y comprometido con el desarrollo humano del municipio. El gobierno municipal tiene enunciados sus objetivos de largo plazo para el desarrollo del municipio de Salvatierra, donde la persona humana ocupa un papel protagónico como agente del desarrollo, por lo que la pedagogía social implementada tiende al logro del objetivo de formar ciudadanos capaces y comprometidos con desarrollo participativo del municipio y, también, es un gran apoyo didáctico para cumplimiento de los objetivos nacionales de la educación escolarizada.

C. Objetivo

Fortalecer el desarrollo humano en la educación permanente del municipio de Salvatierra y la Región V Sur “Aztlán”, mediante la transmisión intergeneracional del legado cultural identitario producido por ilustres salvaterrenses en el ámbito urbanístico, arquitectónico, literario, filosófico, cívico, pictórico, industrial y ambiental.

D. Alcances

Se planea contar con la participación de 10,000 estudiantes en los recorridos culturales presenciales, así como recibir más de 50,000 visitas de consulta a la página web construida con material bibliográfico de los autores municipales, para cubrir materias oficiales como “Problemas Socio-económicos Estatales” que se imparte en la enseñanza secundaria y bachillerato.

1.- Para la enseñanza de los espacios físicos relevantes de la ciudad: puentes, canales, casonas, portales, templos asociados con la historia de la ciudad se integrarán tres rutas culturales: la Ruta de los Primeros Pobladores: antigua Hacienda San Buenaventura-Barrio de Santo Domingo; la Ruta del Comercio Virreinal: antiguo Convento del Carmen - antiguo Molino del Mayorazgo; la Ruta de los Poetas: Templo Parroquial-Biblioteca Federico Escobedo.

2.- Para cubrir con los requisitos oficiales de salida de los estudiantes de las escuelas con el permiso correspondiente de autoridades educativas y padres de familia, se publicará un libro con los objetivos de aprendizaje de los recorridos, así como la referencia a la bibliografía empleada y los textos de los salvaterrenses sobre cada tema, los cuales estarán publicados en la página web.

3.- La bibliografía municipal se digitalizará para ponerla a disposición de todas las escuelas del municipio. Los temas serán sobre documentos históricos, libros, revistas, fotografías, mobiliario, estadísticas poblacionales y maquinaria textil.

4.- Se construirá una página web con la información para mantener una interactividad con estudiantes e investigadores interesados en los temas donde la ciudad de Salvatierra jugó un papel importante.

5.- Se publicarán diez mil ejemplares en total a manera de guías de visita de los 3 recorridos culturales, que serán entregados de manera gratuita a los participantes de la jornada cultural.

6.- Se realizará la invitación a todas las escuelas del municipio, las urbanas y las rurales de todos los niveles de educación, procurando proveerlos de seguridad pública y transportación.

7.- Para mayor comprensión de los temas en los recorridos, se colocarán 15 cicloramas con imágenes y textos que despierten el interés del conocimiento de lo expuesto en los lugares del recorrido, tanto en edificios públicos como domésticos.

8.- Se realizará una sistematización de la enseñanza social impartida, para realizar promoción de la lectura en la biblioteca pública y, también, despertar el interés inquisitivo por el pasado en el estudiantado en el museo de la ciudad.

9.- Como objetivo de interés en el desarrollo económico del municipio se le dará un enfoque de presentación de contenidos como a la manera de la promoción turística a la cultura y la historia de la ciudad.

10.- Se promoverán encuentros inter-generacional de jóvenes con personas adultas para la transmisión de valores mediante la remembranza de personajes destacados y peculiares de Salvatierra en su historia.

11.- Para guiar la participación de los estudiantes, jóvenes y niños, se conformaran al menos 10 consejos estudiantiles de participación cívica para proponer iniciativas en educación, conservación del patrimonio cultural edificado, promoción de las artes y actividades culturales y deportivas en el municipio. En los grados superiores para propiciar la vinculación entre la escuela y la empresa.

12.- Enriquecimiento de la información para los homenajes cívicos del gobierno municipal realizados de los lunes, relatando las biografías de los salvaterrenses que han distinguido a la humanidad con su obra.

13.- El calendario de actividades será como sigue:

2 de febrero de 2009. Inicio de la digitalización de la bibliografía recopilada y elaboración del reglamento del Consejo Estudiantil de Participación Cívica.

5 de febrero de 2009. Primer recorrido cultural por la Ruta de los Poetas realizando la elección de los primeros tres consejeros entre los estudiantes participantes, para conformar el Consejo Estudiantil de Participación Cívica.

9 de febrero de 2009. Colocación de los 15 cicloramas en las rutas de los recorridos culturales.

27 de febrero de 2009. Publicación de la guía pedagógica de las 3 rutas culturales.

17 de marzo de 2009. Colocación en Internet de la página web sobre la bibliografía de las obras de los autores de Salvatierra.

31 de marzo de 2009. Publicación de los folletos sobre las tres rutas culturales y su entrega a los participantes de las rutas.

28 y 29 de abril de 2009. Reunión de los consejos estudiantiles de participación cívica en una asamblea general.

19 de mayo de 2009. Entrega de la memoria de las conclusiones de la asamblea general del Consejo Estudiantil de Participación Cívica a autoridades municipales y educativas.

20 de mayo de 2009. Entrega de la programación de recorridos para el siguiente ciclo escolar de septiembre y responsables de su ejecución debidamente capacitados.





jueves, 5 de febrero de 2009

Crónica de un acontecimiento luminoso en Salvatierra


Consuelo del mortal


Por J. Jesús García y García




    Puesto a hacer reminiscencias, no puedo soslayar las relativas a los dos acontecimientos que juzgo prominentes en la Salvatierra del siglo XX. Ambos tienen por protagonista a la amada imagen de Nuestra Señora de la Luz.
Todo salvaterrense debería de conocer el siguiente detalle diferenciante para evitar cualquier sombra de confusión: existe la Madre Santísima de la Luz, imagen pictórica ejecutada al óleo, que data de principios del siglo XVIII, venerada en la ciudad de León, Gto., que vino de Sicilia, y, de otro lado, Nuestra Señora de la Luz —nombre que le adjudicó oficialmente el obispo don Juan de Ortega Montañés, cambiándole así la advocación que tenía de Nuestra Señora de la Otra Banda—, escultura de caña de maíz, seguramente de fines del siglo XVI, exclusiva de Salvatierra, y con una historia asombrosa que vale la pena conocer. Claro que la Virgen María es única, independientemente de las advocaciones con que la veneremos.
El primero de los grandes acontecimientos arriba sugeridos fue la coronación pontificia, el 24 de mayo de 1939, de Nuestra Señora de la Luz de Salvatierra.
El México de 1939 estaba presidido por Lázaro Cárdenas. La población nacional era de 18.5 millones de habitantes. El dólar se cotizaba entonces a $ 3.60. Los pesos eran grandotes, de plata ley 0.720. Pero como la plausible expropiación petrolera había sido el 18 de marzo de 1938, para 1939 estábamos en plena crisis económica a causa de las reclamaciones hechas por las 16 compañías extranjeras afectadas, las cuales lograron que se declarara un boicot al petróleo mexicano —y hasta a nuestra plata— en los mercados estadounidense, inglés y holandés, principalmente. Conmueve recordar que entonces el pueblo —me refiero al verdadero, no al acarreado— respondió maravillosamente a la situación, dando su respaldo al gobierno y haciéndole espontáneas entregas de modestísimos y sin embargo estimables bienes: animales domésticos, alcancías, alguna pequeña joya, etc. La guerra civil española tenía a Cárdenas alineado con los republicanos: les había enviado aviones, cartuchos y voluntarios; después, ya en 1939, acogió a muchos miles de refugiados. Afortunadamente serían abundantes, en verdad, los españoles que correspondieron adecuadamente a la hospitalidad de México.
El licenciado Rafael Rangel era el gobernador guanajuatense y el también abogado Rafael Murillo Moreno se desempeñaba como nuestro presidente municipal. La política de la entidad se escindía en “rojos” y “verdes”, grupos antagónicos que luchaban fieramente entre sí y que sólo se unían para las elecciones de presidente de la república. El municipio de Salvatierra tenía en 1939 una población total aproximada de 39,000 habitantes, casi por mitad entre hombres y mujeres. El 34% de esa población se consideraba urbana, es decir con algunos servicios fundamentales, y el 66% era enteramente rústica. Únicamente sabía leer y escribir el 25% de los que estaban en edad de ello. La población económicamente activa representaba sólo el 30%. El ramo de actividad preponderante era, lógicamente, la agricultura, pero había alguna importancia comercial y gozaba de salud la fábrica de hilados y tejidos “La Reforma”.
En nuestro año de marras apareció publicado, antes de la Coronación, el folleto Documentos históricos sobre la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Luz, impreso en la Tipografía Moderna de don Manuel Caballero Villagómez; la compilación de los documentos, así como el agregado de apuntes históricos y notas biográficas de los párrocos de Salvatierra deben atribuirse al párroco don José Espinosa García. Por otra parte, impresa en la Tipografía Moderna (les gustaba el nombre) de don José Nieto Morales, en la ciudad de México, veía la luz el dos de mayo la desgraciadamente muy rústica edición de Guatzindeo-Salvatierra. Apuntes para una historia local civil y religiosa, reunidos y publicados por Melchor Vera. Ambas obras fueron fundamentales para el conocimiento de nuestra verdadera historia.
A nuestro pequeño mundo de afirmaciones y negaciones, fealdades y bellezas, órdenes y desórdenes, bajeces y sublimidades llegó un día un acontecimiento muy implorado: se iba a coronar a una Reina, y no una de mentirijillas, de temporada o con muy limitada soberanía, no, sino a una auténtica reina vitalicia y, además, sumamente popular. Recibía peticiones de millares y millares de vasallos cercanos y lejanos y les dispensaba sus favores generosamente. Nos arrodillábamos rendidamente ante ella, queríamos pasar bajo su manto, algunas personas se decían sus caballeros o bien sus damas. Tenía ya una corona impalpable e indestructible que le habíamos confeccionado con nuestras alabanzas, nuestros fervores, nuestras lágrimas y gratitudes. Ahora le queríamos dar una diadema tangible, adecuada al materialismo del que no podemos prescindir en nuestras vidas.
Para esto, de Morelia, donde se había ordenado sacerdote a fines de 1908, llegó en 1910 al pueblito llamado Vado de Aguilar, Mich., en términos de la foranía de Zacapu, un dinámico ministro a quien directamente se debió que aquella pequeña localidad subiera de categoría, para convertirse en Villa Jiménez. Se trataba del padre José Espinosa García, quien levantó allí considerablemente el culto a la Virgen de Guadalupe. Aún tenía a su cargo la vicaría de Villa Jiménez cuando empezó a interesarse vivamente en Nuestra Señora de la Luz de Salvatierra, al grado de que en 1925 lanzó por primera vez su idea de coronar a esta sagrada imagen. En 1929 el padre Espinosa fue designado vicario sustituto en Salvatierra, para cubrir las sucesivas ausencias del párroco titular don Rafael Lemus y del primer sustituto de éste, don Rafael Méndez. Espinosa fue nombrado párroco inamovible en abril de 1931 y, casi días después de esta designación, obtuvo promesa formal del arzobispo de Morelia de que se gestionaría la coronación pontificia. Quien conoció al señor Espinosa no podrá olvidarlo jamás. Había que oírlo predicar de una manera sabrosa los domingos en la misa mayor o de forma patética en la ceremonia de las Siete Palabras. Había que verlo arrastrando su sillita para ir a la nave del templo mientras oficiaba otro sacerdote y empezar a llamar a los reacios para confesarse. Cuando éstos se hacían los disimulados, el párroco decía, muy en alta voz: “A ti te digo, Fulano, ven para acá”. Y lo confesaba. La mayor gloria de su vida fue haber llevado a cabo la Coronación. Falleció en Guadalajara el 16 de septiembre de 1943. Trasladado su cadáver a Salvatierra, aquí recibió la sepultura.
Muchos y muy selectos asistentes de honor hubo para la ceremonia de 1939. Los prelados ejecutores de la coronación fueron el arzobispo de Morelia, don Leopoldo Ruiz y Flores, y el arzobispo de México, don Luis María Martínez y Rodríguez (el primero coronaría a la Virgen y el segundo al Niño). Se registró, asimismo, la visita de seis obispos más; de dos abades; de numerosos canónigos —don Federico Escobedo entre ellos—, unos formando comisiones capitulares y otros en forma aislada; y alrededor de 200 sacerdotes, entre religiosos y clérigos. Entre estos 200 andaban dos grandes amigos de la Virgen de la Luz, del señor Espinosa y de Salvatierra, a saber: el doctor Fernando Ruiz Solórzano, entonces Prosecretario de la Mitra de Morelia y más tarde arzobispo de Yucatán, el mismo que lleno de alborozo dio a nuestro párroco, el 20 de octubre de 1938, la noticia de que, por autorización del papa Pío XI, nuestra Chaparrita iba a ser coronada; y el otro, el carismático, inolvidable don José de Jesús Angulo del Valle y Navarro, para nosotros simplemente el “Padre misionero”, quien preparó eficientemente a la región para el referido acontecimiento, y quien más tarde sería obispo de Tabasco hasta el año de su muerte: 1966.
Completo día de fiesta fue aquel para Salvatierra. Hasta los tibios y los escépticos abandonaron por esa vez su postura, y el entusiasmo general de la población se volcó en el templo parroquial y en el frente de éste para presenciar la Coronación. Ayudó que ésta haya sido en el umbral mismo del templo para que tanto los de dentro como los de fuera pudieran verla, ya que en aquellas circunstancias no hubiera sido posible un acto más externo. Por allí, entre la multitud que estaba en la calle, un chiquillo de algo más de ocho años de edad, él y su madre terrenal —una madre totalmente fuera de serie que por atender al más pequeño de sus retoños renunció a irse más temprano para conseguir un lugar propicio— trataban de ver algo de la ceremonia, forzadamente ubicados a mucha distancia, en el jardín principal. Ella trataba de cargarlo para que pudiera ver y él hacía lo indecible para que ella pudiera elevarse un poco. Anhelaban que uno siquiera de ellos, no importaba cual, por sobre aquel mar de cabezas hiciera llegar su vista hasta la imagen. Finalmente nada vieron, pero todo lo sintieron y vibraron como el que más.

domingo, 1 de febrero de 2009

Amor al suelo natío

Me presento y declaro mi adhesión a Landívar


Por J. Jesús García y García

Gloria Belen, Marina y Julieta vistiendo ropa antigua

Me pega la canción Distancia que compuso e interpreta Alberto Cortez. “Me pega”, es decir, me conmueve, porque describe con gran tino mis sentimientos. La música podía haber sido mejor, la letra no, no para mí: Viento, campos y caminos, distancia, / qué cantidad de recuerdos / de infancia, amores y amigos, distancia, / que se han quedado tan lejos / entre las calles amigas, distancia, / del viejo y querido pueblo / donde se abrieron mis ojos, distancia, / donde jugué de pequeño. / Un corazón de guitarra quisiera / para cantar lo que siento. / Allí viví la alegría, distancia, / de mi primer sentimiento, / que se ha quedado dormida, distancia, / entre la niebla del tiempo: / primer amor de mi vida, distancia, / que no pasó del intento; / primer poema del alma, distancia, / que se ha quedado en silencio. / Un corazón de guitarra quisiera / para cantar lo que siento. / Dónde estarán los amigos, distancia, / mis compañeros de juegos; / quién sabe dónde se han ido, distancia, / ni qué habrá sido de ellos. / Regresaré a mis estrellas, distancia, / les contaré mis secretos: / que sigo amando a mi tierra, distancia, / aunque me encuentre tan lejos. / Un corazón sin distancia quisiera / para volver a mi pueblo.

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Equivocado hoy e inseguro mañana, torpe siempre; con algunos ridículos a la espalda; sufriendo frecuentes y solitarios sonrojos al recordar los errores que, aunque no quiera, matizan mi pasado (“El recuerdo es vecino del remordimiento”, dijo Víctor Hugo); gozando, también, íntimamente algunas dulces satisfacciones —más escasas de lo que yo hubiera querido—, he traspuesto la línea 78. Esto significa que nací en 1930, el mismo año en que murió mi padre casi cuatro meses antes de mi primer alarido.
La referencia que hago a mis equivocaciones, inseguridades y torpezas no es mera pose: soy un convencido de los beneficios de la autocrítica y pienso que si todos la ejerciéramos aplicándola a nuestros actos de toda índole y nivel las cosas andarían mejor.
Un ejemplo de lo que digo podía ser la actitud ante la escritura: hoy se ha extendido mucho la costumbre de escribir sin revisar lo que se tecleó o se garrapateó; sin corregirlo desde el punto de vista gramatical, mucho menos desde los puntos de vista ético y estético. Y aquí viene mi primera identificación con Rafael Landívar, ese modelo que con buen espíritu y encomiable empeño promueve el licenciado Pascual Zárate por variadas razones que desde mi perspectiva reduzco a dos: primera, que Landívar, excelente descriptor del campo mexicano, es un humanista miembro de aquella pléyade de jesuitas que en el siglo XVIII nos imbuyeron una idea de patria y empezaron a llamar México a todo nuestro territorio, en lugar de Nueva España; segunda, la vinculación que ese ilustre hombre de letras tiene con Salvatierra por medio de Federico Escobedo, el más laureado de todos los intelectuales salvaterrenses, autor de la mejor traducción que se haya hecho de la obra de Landívar escrita en latín e intitulada Rusticatio mexicana.
La que llamo primera identificación mía con Landívar se debe, precisamente, al sentido de autocrítica con el cual el egregio poeta guatemalteco-mexicano corregía severamente sus obras. Lo que a esto se refiere nos llega por otras fuentes, pero él mismo nos narra: “Con todo, para atender a la claridad, con la mayor diligencia que pude, mucho trabajé en estos cantos que ahora, por vez primera, salen a la pública luz; pero los ya conocidos por divulgados, los llevé de nuevo al yunque de la corrección para retocarlos y pulirlos; en los cuales muchas cosas cambié, algunas añadí, y otras totalmente las suprimí”.
Viene después otra de mis identificaciones con Landívar, cuando me pongo acorde con él en aquella preciosa exhortación a los jóvenes mexicanos, con la que (en la traducción del padre Rómulo Díaz) da fin don Rafael a su famoso poema:

Estima, Juventud, y ama tu suelo,
feliz por sus innúmeras riquezas,
¡excelso don de la Divina Mano!,
y en tu provecho estúdialas constante.
Persista el otro allá, cual bestia estulta,
contemplando inconsciente las campiñas
inundadas en áurea luz febea,
y el tiempo gaste perezosa en juegos;
mas tú, discreta Juventud, arroja
de la rutina los funestos hábitos,
e inspirada de excelsos ideales,
apurando en saber tus fuerzas todas
demanda sus arcanos a Natura;
y con grata labor aprovechados
conserva y goza sus preciosos dones.

Y nuestra común identificación es coronada, sellada, timbrada, con aquello que él dice, enfático: “Refiero lo que vi y cuanto me contaron testigos oculares, por todos conceptos veracísimos”. Aquí se muestra el rigor que el poeta usaba para documentarse.
Todos estos conceptos tienen que ver entre sí y se conjugan en la nota 1 que a las primeras de cambio introduce Escobedo en el primer libro de la Rusticatio a propósito de la falta de llaneza en el estilo de algunos: “(1)—Alusión muy clara y directa al estilo gongorino que privaba en la casi totalidad de las obras literarias de la época (Siglo XVIII) en que escribió la suya el bucólico guatemalteco; condenándolo, con justa razón, como enigmático y obscuro, y sólo apto y capaz para torturar las inteligencias en inútiles escarceos y vanos trabajos; nunca para hacer resaltar la diáfana substancialidad de los pensamientos y las ideas, que deben señorear toda composición”.
Resumiendo: soy fan de Landívar por su ejercicio de la autocrítica, por sus llamados a que la juventud haga sensible aprecio de la naturaleza que le es próxima (ama tu suelo, le decía), por su rigor documental (todo debe ser bien corroborado), y por su rechazo a ese estilo mal masticado —también podría indicar solapada sobremasticación o retorcida “originalidad”— que no es percibido con deleite. Esas y otras cualidades confluían en su bien acreditada capacidad descriptiva.