Un relato del expediente sobre la violencia hacia la mujer, en Salvatierra, Gto.
Iniciamos esta publicación con cuatro fotografías, la primera foto es la capilla del panteón San Elías con el altar al fondo, en el primer plano esta retratada mi persona, cómodamente sentada al estar relatando el caso de la mujer acusada de brujería, en año de 1755, ante el Santo Oficio de la Inquisición en Salvatierra.
Un interesante expediente de cómo los victimarios se presentan, desde la época virreinal, como víctimas para seguir realizando su violencia de género, violencia normalizada como un derecho a ejercer del hombre sobre su mujer.
En el expediente, el hombre llamado Antonio Mercado, albañil golpeador de su mujer llamada Rita, la acusa de brujería en base a unos polvos encontrados en su habitación en el Mesón de la Luz.
De la acusación ante el alcalde Andrés García Botello y el comisionado del Santo Oficio de la Inquisición en la parroquia de Salvatierra, Josep de la Rivera, resulta encontrar a la hechicera que le hizo los polvos blancos para embrujar a Antonio Mercado, ella se llamaba Petrona Teresa Novara, una mulata libre, cuya condición racial era la misma a la de Rita, la mujer golpeada, quien acudió a ella para pedirle ayuda para no seguir siendo maltratada de forma violenta por su pareja.
Teresa le hizo los polvos blancos para moderar laira de Antonio Mercado, él creyó que era veneno, la acuso y la habladuría de la gente acuso a Petrona Teresa como la artífice de la muerte de varios hombres y haber causado enfermedades en más personas, ante estas habladurías el inquisidor de Salvatierra, Josep de la Rivera la encarceló en el Palacio de la Inquisición ubicado a una cuadra del la plaza de la Constitución, en la calle que lleva a la puerta de la huerta de la orden de frailes franciscanos.
Así tenemos que un remedio africano para serenar al marido golpeador fue tomado como un intento de asesinato mediante veneno, la mujer golpeada resultó acusada como criminal, la víctima que busca caminos para su alivio, para no ser golpeada, para vivir libre de violencia, encuentra en la mal llamada brujería, una puerta de salud de relaciones de pareja mediante la herbolaria.
Rita, la mulata libre, no tenía opciones para ser protegida, ni la Iglesia, ni la Corona tenían ordenanzas reales para prohibir la violencia en el matrimonio, no había, de manera racional, en el derecho de Indias nada en su defensa.
El juicio de la Inquisición en contra de Petrona Teresa Novara fue resuelto con el veredicto de dejar en libertad a Petrona, dos años después, en 1757.
Ese fue el tema desarrollado como parte de las leyendas de la noche de brujas del 31 de octubre y del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Asistió al panteón una extensa audiencia de publico salvaterrense.
En la segunda foto es del Día de Todos los Santos, hubo misa dominical a las ocho de la noche, la ofició el señor cura Gaspar. En la parte de la explicación teológica, en la homilía, del día 1 de noviembre, Día de Todos los Santos en la capilla del panteón, el sacerdote relató el significado de la fecha litúrgica, relató ser el día de la liberación de muchas almas del purgatorio, sobre todo de aquellas almas cuyos deudos rezaron por su salvación durante el año.
En la tercera foto está, como registro, la parte del comienzo del festejo por la liberación de las almas del purgatorio.
En el momento exacto del final de la misa se prendió el castillo, fue cuando dijo el padre Gaspar, "pueden ir en paz, la misa ha terminado", entonces prendieron fuego y surgió el ruido alegre del castillo de pólvora, un festejo por la salida del purgatorio de los difuntos por quienes se pidió por su eterno descanso, dedicando la misa de Todos los Santos realizada en el panteón.
El padre Gaspar agradeció el apoyo de las autoridades civiles por preparar la capilla, la bocina de alta voz, las sillas, la iluminación, la vigilancia, el orden de los vendedores en la puerta del panteón y el festivo castillo de luces que armonizó con el festejo de las almas salidas del purgatorio.
En la cuarta foto, fue el lunes dos de noviembre, entonces pensé de manera particular en mi papá, de nombre Miguel, de su biografía familiar, de haber caído en el frecuente pecado, ahora delito, de golpear a su mujer, de nombre Elvira, de manera constante.
Con la visita a Salvatierra, de mi hijo Juan Carlos y mi nuera Myrna fuimos al cementerio Villa de la Paz, a visitar la tumba de mi papá Miguel.
Ante la gaveta fúnebre de don Miguel, les relaté a mis dos acompañantes, hijo y nuera, los últimos días de vida de don Miguel, también de cómo nunca olvidaron sus hijas las noches de la violencia contra su mamá Elvira y su clamor de pedir "no me pegues" con gritos fuertes y llenos de dolor que se esparcia por toda la casa.
Les conté sobre la única defensa de su abuela Elvira, que fue la de irse a Morelia con sus hijas para cuidarlas mientras estudiaban la universidad, la hija mayor, fue su escape a las frecuentes golpizas maritales, era una década cuando no había institución gubernamental que la protegiera, aunque más que cuidar a sus hijas buscó trabajo de enfermera, carrera de la que tenía estudios, estaba en realidad planeando su divorcio, que no alcanzó a concretizar, murió joven de manera repentina a los 42 años.
La violencia hacia la mujer se vio normal, por muchos siglos, en la sociedad salvaterrense, como lo relatan los expedientes de la Inquisición de la época virreinal.
Ya escuchamos sobre la acusación de brujería a las mulatas libres del barrio de San Juan, hecha por el hombre golpeador quien era la pareja de la mulata acusada por sus andanzas de recibir polvos de brujería para sanar a su hombre y que no la golpeara.
En la acusación del Santo Oficio, el hombre golpeador era la víctima, no el agresor. Así fue desde la época pasada, la mujer ha sido maltratada con la pasividad de la cultura social, hasta ahora hay una legislación de defensa para que la mujer viva libre de violencia.
Y entonces, con la idea teológica del significado de los días dedicados al alma del difunto, con la solemnidad del Día de Todos los Santos, como una día para de liberación de las almas en el purgatorio, de aquellas almas ayudadas por los rezos de sus familiares, había que esperar la liberación del purgatorio de mi papá Miguel, cuya inclinación a golpear a su esposa él lo consideró como su derecho tradicional en la sociedad de su tiempo.
La culpa de don Miguel la purga con el olvido e indiferencia, tanto de sus hijas e hijo mayor como de sus nietos y nietas, de no recibir la honra a su memoria y los rezos por la salvación de su alma.
La violencia de género causa la formación de una familia disfuncional, solo describiéndola en las formas como la conocimos, podemos contribuir a eliminar la violencia de género y sanar a la familia afectada.
Así fue la intervención de la crónica municipal en la tradición de contar leyendas en el panteón San Elías, una manera cultural de vivir el Festival de las Almas.
































