lunes, 26 de octubre de 2026

Estudiantes de la escuela normalista García Sarmiento de Sotomayor encantarán a visitantes con su altar monumental.

 Estudiantes de la escuela normalista García Sarmiento de Sotomayor encantarán a visitantes con su altar monumental.



Salvatierra, Guanajuato. 27 de octubre del 2026. La escuela normal particular García Sarmiento de Sotomayor, es una de las principales instituciones educativas que siempre han demostrado su interés en participar en los eventos representativos del Día de Muertos o Festival de las Almas.


Por segundo año consecutivo los estudiantes de quinto semestre de dicha escuela asesorados por su directora Ma. Eugenia Lara Elizarrarás y demás maestros, son los encargados de la elaboración del altar monumental del Festival de las Almas, el cual será inaugurado el 29 del presente mes en la rinconada del templo del Carmen.


La directora comentó que en esta ocasión la ofrenda monumental será dedicada al activista ambiental Homero Gómez González quien en vida trabajó para el rescate y preservación de la Mariposa Monarca. 


El altar tendrá unas dimensiones de 12 x 8 metros aproximadamente, contará con los elementos tradicionales de la ofrenda de día de muertos, además de imágenes que hacen referencia a la labor de dicho activista, de igual forma durante la inauguración se proyectará un video en honor a Homero Gómez y se leerá una reseña de su vida.



Ma. Eugenia Lara expresó que los alumnos llevan trabajando en el altar desde inicios del actual ciclo escolar, como parte de su proyecto de la materia Responsabilidad Social, creando el diseño y elementos del altar. Así mismo agradeció el apoyo del gobierno municipal para la realización de la ofrenda la cual será del agrado de los salvaterrenses y ciudadanos.


Finalmente, la directiva comentó que también estarán participando en el tradicional concurso de altares de Día de Muertos ya que es una tradición que tienen desde que era organizado por la ciudadana Aida Guerrero.

Inician los talleres de manualidades del Festival de las Almas 2026

 Inician los talleres de manualidades del Festival de las Almas 2026



Salvatierra, Guanajuato. 21 de octubre del 2026. Con gran entusiasmo niños y adultos iniciaron con el curso de manualidades de elaboración de elementos relacionados con el Día de Muertos, el cual es brindado por personal de la dirección de Educación.


El taller es realizado en la biblioteca pública Federico Escobedo Tinoco y es impartido por la maestra María de los Ángeles Sánchez García, en un horario de 1:30 a 2:30 de la tarde, mismo que tendrá un término el próximo 28 de octubre.


Durante estos días los asistentes elaboran calaveras realizadas principalmente con material reciclado, coronas y cruces adornadas con papel crepe, de igual forma se les enseñará a hacer el tradicional dulce de alfeñique con figuras de animales o calaveritas, se proyectará una película alusiva al Día de Muertos entre otras actividades lúdicas donde y fomenta la convivencia armónica, el trabajo en equipo y la unión familiar.


Sánchez García expresó que este tipo de cursos tienen como objetivos seguir promoviendo las tradiciones mexicanas y que los niños aprendan que las ofrendas de día de muertos no son solo decoración si no un acto de amor para recordar a los seres amados que ya fallecieron.


Así mismo mencionó que con estos cursos los alumnos desarrollan la creatividad, trabajan el área psicomotora, y se continúa promocionando a la biblioteca pública como un espacio educativo y divertido para el aprendizaje de las personas. Finalmente agradeció al presidente municipal José Danie Sámano por la oportunidad de seguir promoviendo estos talleres en las nuevas generaciones

LA MUJER DE LOS REMEDIOS SECRETOS, EN EL BARRIO DE SAN JUAN DE SALVATIERRA

  


 

CAPÍTULO SEGUNDO

LA MUJER DE LOS REMEDIOS SECRETOS


Por Francisco Fernandez Frausto


Los polvos y huesos de muerto de Salvatierra

En nuestro capítulo anterior viajamos hasta la Salvatierra de 1755.

Una ciudad de conventos, haciendas, barrios indígenas y calles donde convivían personas de diferentes orígenes.

Allí conocimos a Petrona Theresa Novara, una mujer mulata libre que vivía en el barrio de San Juan y era conocida como La Sorda.

Su nombre quedó registrado en un expediente del Santo Oficio.

Pero ¿qué sucedió para que una mujer de aquella ciudad terminara acusada de hechicería?

Nuestra historia comienza con otra mujer.

Una mujer que buscaba ayuda.

Su nombre era Rita Antonia.

Rita Antonia también era mulata libre.

Estaba casada con Salvador Merino, un albañil de Salvatierra.

Pero aquel matrimonio estaba lejos de ser tranquilo.

Según las declaraciones conservadas en el expediente, Rita sufría malos tratos de su marido.

Y deseaba encontrar alguna manera de impedir que continuaran los golpes.

En una sociedad donde las mujeres enfrentaban numerosas limitaciones, acudir a otras mujeres podía representar una forma de buscar protección.

Entre las personas cercanas a Rita se encontraba María Guadalupe, conocida como La Queretana.

Ella escuchó sus dificultades.

Y, según el expediente, le habló de una mujer que podía proporcionarle un remedio.

Aquella mujer era Petrona Theresa.

No conocemos su edad ni su apariencia.

Tampoco sabemos con certeza dónde aprendió las prácticas que se le atribuían.

Pero sí sabemos que sus contemporáneos relacionaron su nombre con remedios, curaciones y acciones consideradas supersticiosas.

En la Nueva España, las enfermedades se atendían de distintas maneras.

Había médicos, cirujanos y religiosos que asistían a los enfermos.

También existían personas que conocían plantas medicinales y remedios transmitidos por generaciones.

En esos conocimientos se encontraron tradiciones indígenas, africanas y europeas.

Sin embargo, no podemos afirmar que los remedios concretos atribuidos a Petrona procedieran de una raíz cultural determinada.

Lo que sí podemos reconocer es que ella vivió en una sociedad donde esos saberes convivían y se transformaban.

Pero existía una frontera peligrosa.

Una planta utilizada para aliviar un dolor podía considerarse un remedio.

Una oración podía ser expresión de fe.

Sin embargo, cuando alguien aseguraba que un preparado podía cambiar la voluntad de otra persona, descubrir secretos o producir efectos extraordinarios, las autoridades religiosas podían considerarlo superstición.

Y una acusación de superstición podía convertirse en un asunto del Santo Oficio.

[PAUSA DE TRES SEGUNDOS.]

Volvamos a la casa de Rita Antonia.

María Guadalupe propuso buscar ayuda.

Para ello, según las diligencias, mandaron llamar a Petrona mediante una muchacha llamada Antonia Gertrudis.

Imaginemos aquel encuentro.

RITA ANTONIA — :

¿Es usted Petrona Theresa?

PETRONA — :

Así me llaman. ¿Para qué me necesitan?

RITA:

Me dijeron que usted conoce algunos remedios.

PETRONA:

Cuéntame qué te preocupa.

RITA:

Mi marido me golpea.

No sé cómo hacer para que deje de hacerlo.

PETRONA:

¿Buscas algo que te ayude a vivir sin ese sufrimiento?

RITA:

Sí. Eso es lo que quiero.

No sabemos qué palabras utilizaron realmente.

Pero el expediente conserva el motivo que, según las declaraciones, llevó a Rita a buscar ayuda.

Y también registra que recibió unos polvos cuya finalidad se convertiría en el centro de la investigación.

Para Rita, según su versión, se trataba de conseguir que su marido dejara de maltratarla.

Para Salvador Merino, en cambio, aquellos polvos despertaron una sospecha mucho más grave.

Temía que su esposa quisiera causarle daño.

Incluso quitarle la vida.

Los testimonios hablarían después de preparados de diferentes colores.

Algunos fueron descritos como blancos.

Otros como pardos o grisáceos.

Pero nadie logró identificar con certeza su composición.

Y debemos recordar algo fundamental:

Que una persona atribuyera poderes extraordinarios a aquellos polvos no significa que realmente los tuvieran.

El expediente contiene además otro episodio que permite comprender por qué Petrona despertaba sospechas.

Una mujer llamada Polonia Gertrudis de Villalpando declaró que Petrona había preparado una hierba verde, reduciéndola a polvo y mezclándola con azúcar.

Según aquella declaración, el preparado debía ayudar a descubrir quién había robado unas alhajas.

Pero el procedimiento no produjo el resultado esperado.

La hierba no pudo identificarse con certeza.

Y aquella práctica, que hoy podríamos interpretar como una mezcla de elementos materiales y creencias populares, fue utilizada para alimentar las sospechas contra Petrona.

En la Salvatierra colonial, una mujer podía adquirir reputación por los remedios que preparaba.

Algunos vecinos podían buscarla con confianza.

Otros podían mirarla con temor.

Y bastaba una acusación para que su conocimiento se transformara, ante los ojos de las autoridades, en una posible señal de hechicería.

Pero el caso de Petrona todavía estaba lejos de terminar.

Porque el conflicto entre Rita Antonia y Salvador Merino comenzó a involucrar a otras personas.

Entre ellas, María Guadalupe, La Queretana.

Y la muchacha Antonia Gertrudis.

Las versiones sobre quién llevó los polvos y qué se dijo de ellos no coincidían completamente.

Esa diferencia sería importante durante las investigaciones.

En agosto de 1755, Salvador Merino decidió acudir ante el alcalde ordinario de Salvatierra, don Andrés García Botello.

Había encontrado unos polvos en poder de su esposa.

Quería saber qué eran.

Quién se los había proporcionado.

Y para qué pretendía utilizarlos.

Lo que comenzó como un conflicto matrimonial se convirtió en una denuncia ante las autoridades.

El 12 de agosto de 1755, Petrona Theresa fue detenida y llevada a la cárcel de Salvatierra.

Al día siguiente, el alcalde presentó la denuncia ante el comisario del Santo Oficio, el licenciado Joseph Xavier de Rivera.

Aquella mujer, conocida en su barrio como La Sorda, quedaba ahora envuelta en una investigación que llegaría hasta el Tribunal de la Inquisición de México.

Pero los polvos no eran los únicos objetos mencionados.

Entre las declaraciones también aparecería algo todavía más inquietante.

Un pequeño hueso.

Un hueso que, según quienes hablaron de él, procedía de una persona muerta.

Y al que se atribuían propiedades extraordinarias.

En esta temporada de Día de Muertos, aquella historia nos recuerda que los objetos relacionados con la muerte han tenido significados muy distintos a lo largo del tiempo.

Para unas personas podían ser recuerdos.

Para otras, reliquias.

Y para algunas, objetos a los que atribuían poderes que las autoridades religiosas condenaban.

Pero ¿qué representaba aquel hueso?

¿Por qué había llegado a manos de Rita Antonia?

¿Y qué relación tenía con los polvos que Salvador Merino había encontrado?

En nuestro próximo capítulo:

LOS POLVOS Y LOS HUESOS DE MUERTO.

Conoceremos las declaraciones que convirtieron unos pequeños envoltorios en las principales pruebas de una acusación de hechicería.

Y descubriremos por qué el miedo podía ser tan poderoso como cualquier remedio.

Escuchaste Los Expedientes Secretos del Bajío.

Una serie especial de Día de Muertos sobre la historia, las creencias y las tres raíces culturales de nuestros pueblos.

Continuará...

 

sábado, 24 de octubre de 2026

La acusación de brujería a la mulata del Barrio de San Juan de Salvatierra, Gto.

 La acusación de brujería a la mulata del Barrio de San Juan de Salvatierra, Gto.




Música de fondo para relatos en la radio

https://www.youtube.com/watch?v=1q4RWcbLlzU&list=RD1q4RWcbLlzU&start_radio=1

Tambores

https://youtu.be/UC6_0iYmEFE?si=hwCnULbBmdmzjCyh

Terror

https://youtu.be/HNjmnsyBmjw?si=IEV8IofVcSxhoEde

Campañas

 La acusación de brujería a la mulata del Barrio de San Juan de Salvatierra, Gto.

 Por Francisco Fernandez Frausto


Apertura especial para el primer programa


Cada año, cuando llega noviembre, los pueblos del Bajío encienden veladoras, colocan flores de cempasúchil y recuerdan a quienes ya partieron.

Pero hace más de doscientos setenta años, en la ciudad de Salvatierra, los muertos también estuvieron presentes en una historia muy diferente.

Una historia de polvos misteriosos, pequeños huesos, remedios, temores y acusaciones.

Salvatierra, Guanajuato. Año de 1755.

Entre sus conventos, haciendas, barrios indígenas y calles coloniales vivía una mujer mulata libre.

Su nombre era Petrona Theresa Novara.

Algunos la conocían como La Sorda.

Había quienes hablaban de sus curaciones. Otros sospechaban de sus prácticas.

Hasta que un día, unos polvos y un hueso atribuido a un muerto llegaron a manos de las autoridades.

Aquello cambiaría su vida.

Lo que escucharán no es simplemente una leyenda.

Es una historia reconstruida a partir de un expediente de la Inquisición, conservado durante siglos.

Y hoy, en esta temporada de Día de Muertos, volveremos a abrirlo.

Bienvenidos a Los Expedientes Secretos del Bajío.

Los polvos y huesos de muerto de Salvatierra.

Seis capítulos para descubrir qué ocurrió con Petrona Theresa, una mujer que enfrentó las acusaciones de su tiempo y cuya historia merece ser escuchada.

Capítulo primero: La ciudad de los vivos y los muertos.

 

CAPÍTULO PRIMERO

LA CIUDAD DE LOS VIVOS Y LOS MUERTOS

Salvatierra, Guanajuato, 1755

Cada año, cuando llega el mes de noviembre, los pueblos del Bajío se llenan de flores de cempasúchil, veladoras, recuerdos y oraciones.

Es el tiempo en que las familias vuelven a pronunciar los nombres de quienes ya partieron.

Pero los muertos también aparecen en otras historias.

Historias que no nacieron en los altares familiares, sino en antiguos documentos judiciales.

Historias de temores, creencias, remedios y acusaciones.

Hoy abriremos uno de esos expedientes.

Un documento que permaneció durante siglos entre los archivos de la Iglesia.

Y que nos llevará hasta una ciudad donde convivían tres grandes raíces culturales: la indígena, la africana y la española.

Su nombre es Salvatierra.

Imaginemos que podemos retroceder más de doscientos setenta años.

Es el año de 1755.

Nos encontramos en San Andrés de Salvatierra, una ciudad de la Nueva España, asentada en las tierras fértiles del Bajío y vinculada con las aguas del río Lerma.

Por sus caminos transitan comerciantes, arrieros, trabajadores de las haciendas y religiosos.

En sus plazas se escuchan voces que ofrecen maíz, frutas, textiles y otros productos.

Los molinos aprovechan las aguas de la región.

Las huertas forman parte del paisaje.

Y sobre los tejados sobresalen las torres de sus templos.

Salvatierra había recibido el título de ciudad en 1644.

En poco más de un siglo se había convertido en un importante asentamiento agrícola y religioso.

El convento del Carmen, construido durante el siglo XVII, era uno de sus edificios más representativos.

La presencia franciscana formaba parte de la vida espiritual de la población.

En las cercanías existían haciendas, ranchos y pueblos indígenas vinculados con la economía regional.

Y entre los barrios de la ciudad se encontraba uno que tendrá especial importancia en nuestra historia:

El barrio de San Juan.

El barrio de San Juan formaba parte de aquella Salvatierra donde las tradiciones indígenas convivían con la organización colonial.

Sus habitantes compartían las calles, los mercados y las celebraciones religiosas con personas de diferentes procedencias.

Porque Salvatierra no era una ciudad habitada únicamente por españoles.

En ella vivían indígenas, mestizos, negros, mulatos y personas clasificadas en otras categorías sociales de la época.

Algunos eran libres.

Otros permanecían sujetos a distintas formas de dependencia.

Y todavía existía la esclavitud.

En aquella sociedad, la condición de una persona podía determinar sus oportunidades, su trabajo, sus relaciones y hasta la manera en que las autoridades escuchaban sus palabras.

Aquí debemos detenernos.

Cuando hablamos de las tres raíces de nuestros pueblos, no hablamos de una convivencia siempre armoniosa.

La raíz indígena estaba presente en las comunidades originarias, sus lenguas, sus conocimientos del territorio y sus tradiciones.

La raíz española se manifestaba en las instituciones, los conventos, las haciendas, la religión católica y las costumbres llegadas de Europa.

Y la raíz africana estaba presente en hombres y mujeres que habían llegado, o descendían de quienes llegaron, bajo las duras condiciones del sistema colonial.

Algunas de esas personas habían obtenido su libertad.

Otras habían nacido libres.

Sus historias también forman parte de la memoria de Guanajuato.

Aunque durante mucho tiempo sus nombres permanecieron ocultos en los archivos.

Entre aquellos habitantes vivía una mujer cuyo nombre habría podido desaparecer para siempre.

Una mujer mulata libre.

Casada con un hombre llamado Francisco Rodríguez.

Vecina de Salvatierra.

Los documentos la identifican como:

Petrona Theresa Novara.

Pero también registran el sobrenombre con el que era conocida:

La Sorda.

No sabemos con certeza su edad.

Tampoco conocemos su apariencia física.

No tenemos un retrato suyo.

Ni podemos asegurar cómo transcurría cada día de su vida.

Sin embargo, un expediente conservó algunos fragmentos de su historia.

Y esos fragmentos nos muestran a una mujer relacionada con prácticas que sus contemporáneos describieron como remedios, curaciones y supersticiones.

En una sociedad donde la enfermedad podía representar una amenaza constante, muchas familias recurrían a los conocimientos transmitidos por generaciones.

Las plantas podían convertirse en infusiones, emplastos o preparados.

Las oraciones acompañaban los tratamientos.

Y algunas prácticas combinaban creencias religiosas con explicaciones que hoy nos resultan extrañas.

No siempre existía una frontera clara entre la medicina popular y aquello que las autoridades consideraban superstición.

Imaginemos una conversación entre vecinos de aquella ciudad.

Dicen que en San Juan vive una mujer que conoce ciertos remedios.

¿Una curandera?

No lo sé. Algunos hablan bien de ella. Otros dicen cosas diferentes.

¿Y cómo se llama?

Petrona Theresa.

La conocen como La Sorda.

Así pudieron circular los rumores en una ciudad donde la reputación de una persona dependía, en buena medida, de lo que sus vecinos dijeran de ella.

Pero debemos recordar que no tenemos pruebas de que esta conversación ocurriera.

Lo que sí sabemos es que, con el paso del tiempo, Petrona adquirió fama pública de practicar acciones consideradas supersticiosas.

Y aquella reputación terminó por llevarla ante las autoridades.

Mientras tanto, en otra vivienda de Salvatierra, se desarrollaba un conflicto familiar.

Un albañil llamado Salvador Merino vivía con su esposa, Rita Antonia.

Ella también era mulata libre.

Su matrimonio atravesaba dificultades.

En las declaraciones posteriores, Rita hablaría de los malos tratos que recibía de su marido.

Buscaba una solución.

Algo que le permitiera terminar con aquellos sufrimientos.

Y fue entonces cuando apareció la posibilidad de acudir a una mujer que conocía ciertos remedios.

Una mujer llamada Petrona Theresa.

Aquella decisión desencadenaría una investigación que involucraría al alcalde de Salvatierra, a varios testigos y al comisario del Santo Oficio.

Pero todavía faltaba algo.

Unos pequeños envoltorios.

Unos polvos de composición desconocida.

Y un objeto que despertaría todavía más sospechas.

Un hueso atribuido a una persona muerta.

Hoy sabemos que esos objetos quedaron registrados en un expediente inquisitorial.

También sabemos que las autoridades intentaron averiguar qué eran y para qué se habían entregado.

Pero en aquel momento, cuando comenzaron a circular las acusaciones, la verdad estaba lejos de conocerse.

Estamos en agosto de 1755.

La ciudad continúa con su vida cotidiana.

Las campanas llaman a misa.

Los comerciantes abren sus negocios.

Las familias trabajan en sus casas.

Y nadie imagina que el nombre de Petrona Theresa quedará escrito en un documento que llegará hasta nuestros días.

¿Qué llevó a Rita Antonia a buscar un remedio?

¿Qué clase de ayuda esperaba recibir?

¿Y cómo terminaron unos polvos desconocidos convertidos en motivo de una acusación de hechicería?

La respuesta comienza con una mujer que buscaba escapar de los conflictos de su matrimonio.

Y con otra que, según los testimonios, prometió ayudarla.

En nuestro próximo capítulo:

LA MUJER DE LOS REMEDIOS SECRETOS.

Porque en la Salvatierra colonial, aquello que para una persona era un remedio, para otra podía convertirse en una amenaza.

Escuchaste Los Expedientes Secretos del Bajío.

Una serie especial de Día de Muertos basada en documentos históricos de la Nueva España.

Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 22 de octubre de 2026

Se crea conciencia en los niños sobre el cuidado del medio ambiente

 Se crea conciencia en los niños sobre el cuidado del medio ambiente



Salvatierra, Guanajuato. 22 de octubre del 2026.La dirección de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente en conjunto con la Procuraduría Ambiental y Ordenamiento Territorial continúan visitando las diferentes instituciones educativas del municipio para concientizar a los alumnos y maestros sobre el cuidado del entorno natural.
Esta mañana la directora de Desarrollo Urbano Fabiola Abonce Villagómez, en compañía de Mauricio Arreguín integrante de dicha área y de Clara Sánchez Segovia representante de la PAOT estuvieron presentes en la escuela primaria Xicohtencatl Axayacatzin de la comunidad de la Esquina.
En donde llevaron a cabo una serie de actividades lúdicas de concientización con los alumnos de todos los grados escolares y maestros, a quienes les hablaron sobre el cuidado de los recursos naturales, dieron a conocer las áreas naturales protegidas, así como el cuidado y protección de los animales, contestaron las preguntas que realizaban los niños, todo de una manera dinámica e integral.
Abonce Villagómez expresó que es muy importante seguir realizando este tipo de actividades en las escuelas, ya que los niños y jóvenes son el presente y futuro de la sociedad mismos que se les invita a realizar acciones para evitar la contaminación del planeta o su entorno, así como para hacer un mejor uso de sus recursos naturales.