Mostrando entradas con la etiqueta Ana María de Lòpez Tena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana María de Lòpez Tena. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de enero de 2025

Introducción a la lectura de los poemas de Ana María de López Tena, poeta de Salvatierra, Gto.

Ana María de López Tena, la sor Juana de Salvatierra, Gto. 

Por Pascual Zárate Avila


 

Primero la biografía de Ana, nació en 1919 en la casa ubicada frente a la fuente de los fundadores en los portales de Zaragoza. La escuela de las primeras letras fue el Colegio Guadalupe Victoria, fue la educación elemental, donde aprendió a componer versos por la tradición del libro de Tirso Rafael Córdoba: “Manual de Literatura Hispano Americana”. Luego a los quince años pierde a su mamá, su matrimonio es a los 19 años, su hija es a los veinte años, tiene dos hijas y un hijo. A los 27 años ingresa a la orden tercera de San Francisco 

Luego muestra sus primeros poemas a los 38 años y son publicados en Ábside, revista cultural de los escritores católicos. Era 1957, a los 42 años publica su primer libro “Agua Dormida”. A los 48 años funda la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Salvatierra. A los 50 años le publica el Seminario de Cultura Mexicana, el poemario La Canción del Árbol.  

Se cambia a vivir a Guanajuato en 1972, a los 52 años y fallece en Guanajuato a los 59 años. 

En el transcurso de su vida fue creciendo en lo intelectual, en el aprendizaje cultural, en la composición de poemas. Tiene amistad con intelectuales mexicanos, gracias a la existencia de la imprenta franciscana en Salvatierra. Venían los sacerdotes intelectuales a Salvatierra para revisar las galeras de los libros y, los días de estancia de revisión, organizaban tertulias literarias en las casonas. Uno de estos importantes intelectuales sacerdotes fue Joaquín Antonio Peñalosa de San Luis Potosí. 

Joaquín Antonio Peñalosa Ingresó a la academia en 1955. Seguramente fue el vínculo para hacerle llegar sus poemas a su compañero de la Academia Mexicana de la Lengua, Alfonso Junco en 1957, quien fungirá como su asesor para estudiar y perfeccionar su talento literario de poeta. 

Ella creció en una sociedad conservadora, de acendrado catolicismo en el centro de la ciudad. Dentro del pensamiento tradicional hay autores de pensamiento avanzado a los cuales estudió Ana María bajo la guía espiritual de sacerdotes intelectuales. Ana María leyó a Santa Teresa de Jesús, a san Juan de la Cruz y a sor Juana Inés de la Cruz, quienes conciben la vida religiosa de manera cercana al avance de las ciencias naturales y sociales.  

Son autores de la iglesia quienes le dan a la mujer un valor sobresaliente en la salvación y en la vida terrena, en la vida secular. Dos mujeres intelectuales fueron sus mentoras: santa Teresa de Jesús para aprender de la prédica y conferencias de los sacerdotes que visitaban Salvatierra, quienes eran autores de libros franciscanos. La otra mujer religiosa es sor Juana Inés de la Cruz, de quien aprende a buscar la realización de sus sueños de aprender el conocimiento de las ciencias humanas y el arte secular de la poesía. 

Aprendió de san Juan de la Cruz con su poesía lírica, su inspiración mística para llegar a ver a Dios. Estudio de san Juan de la Cruz sus poemas de las canciones espirituales y los ejercicios de los 7 caminos de la subida al Monte Carmelo. 

Ana María hizo crecer el horizonte de las alternativas de crecer en una sociedad tradicional, donde el papel de la mujer es el de pie de casa, destinada a los trabajos domésticos o a la vida consagrada. Amplió las actividades de la mujer al escribir poemas, publicar sus libros, fundar una institución pública cultural, organizar una peña literaria, dar recitales de poesía e invitar a intelectuales mexicanos a dar conferencias magistrales. Pudo ampliar su horizonte de prácticas provincianas para las mujeres a quienes invitó a pertenecer a la peña literaria realizada en su casa. 

De toda esta reseña hecha nos legó películas y fotografías tomadas por su esposo David López Tena. 

Tomó el estado de matrimonio con un joven fotógrafo, David López Tena, quien desarrollo la afición a la fotografía. Además de ser gerente de la fábrica de aceites San Juan, propiedad de su cuñado Rosalío Lira Zamudio, quien fue casado con su hermana Elena, ella y David eran originarios de Acámbaro, Gto.  

Elena quedó viuda y propietaria de la aceitera San Juan, para dirigir la fábrica heredada de su marido, le  encomendó a su hermano el cuidado de la aceitera, hasta que se incendió en 1964. 

Luego, la familia López Castillo, vivieron del trabajo fotográfico de don David López Tena, quienes tuvieron un estudio Agfa a un lado del edificio del cine Rex, en donde está la paletería La Michoacana, actualmente. Fue un local rentado. 

Vendieron su casa cuando decidieron aceptar la invitación de su hijo de ir a vivir a Guanajuato, era la casona de la calle Madero, la cual ganó el premio a la conservación del patrimonio edificado del estado de Guanajuato en la categoría de inmueble habitacional en el año de 2006. 

Para su venta, el matrimonio López Castillo tuvieron a un cliente migrante, quien cuando estaba visitando la casa con toda la disposición de pagar el precio impuesto a la casona, el cliente, al ir conociendo el espacio doméstico, fue diciendo los cambios futuros a realizar de acuerdo a sus gustos. Como el matrimonio comprendió el destino de demolición para su casa antigua, de excelente conservación por su amor al edificio monumental, con un gran valor arquitectónico, decidió no venderle al cliente migrante, y como el matrimonio Ruiz García, les había ofrecido un pago menor por la casa, decidieron venderle la casona al matrimonio Ruiz García con la promesa de ellos, de darle mantenimiento y reparaciones para mantenerla en estado positivo de conservación. Efectivamente hicieron honor a su compromiso de mantener conservado el edificio de la casona de Madero, la cual hoy es un hotel boutique. 

 ¡Cuál es el valor de la obra de Ana María? ella es un caso de crecimiento humano a través del estudio, de la lectura y del valor de decidir para sí misma, para apreciar su yo, su personalidad y sus sueños propios, pensar por sí misma en su ser único de mujer, de ser humano. 

Leer a Ana María es comprender ese proceso de transformación en Salvatierra, Gto. Leer a Ana María es una motivación para comprender como se emprende el vuelo desde el lugar donde estamos, desde Salvatierra mismo. 

Y sus poemas son los pensamientos de ese camino, de saber cómo creaba sus pensamientos propios de sí misma y por sí misma. Sus poemas era la forma de pensar y sentir, fue el camino para sentir las percepciones de su entorno provinciano, con un espíritu de esperanza para lograr la liberación de prejuicios asignados a la mujer y al ser humano. 

Ella sabe de la capacidad de las personas preparadas para crear obras literarias, pictóricas, musicales, evangelizadoras y sociales. Hacía allá estaba su camino por el sendero de la lectura, de la atención de los sermones y las conferencias, dando su mejor pensamiento artístico para componer poemas. 

El pensamiento de Ana María se refiere al entorno físico y espiritual religioso de Salvatierra, se refiere de manera metafórica al jardín principal, al atrio de la parroquia, al templo de San Francisco, a su casa y amigos,  teniendo siempre una pregunta de cómo encontrar un camino de creación y de pensamientos de esperanza. 

Cuando leamos o escuchemos un verso debemos de pensar en una vivencia y en una forma de comunicación abierta. Con sus poemas Ana María nos cuenta sus sentimientos íntimos y nos hace parte de un contacto familiar, nos trata como hermanos al escuchar sus versos expresados con confianza en ser bien comprendidos. 

Concluyo dando esta percepción general de Ana María, dándole un lugar dentro de la historia de la literatura mexicana. 

La lectura llevó a Ana María a imitar a sor Juana, Ana María fue autodidacta como la décima musa, quiso aprender en reuniones de tertulias literarias y se vistió con ropa masculina para asistir y convivir con comodidad, fue la primera en la ciudad en usar en reuniones sociales los pantalones, no como disfraz sino como mujer libre de elegir sus prendas de vestir. También fue examinada por sabios en su segundo tercio de vida, conversó con intelectuales de la talla de Salvador Novo, Jesús Guisa y Azevedo, Alfonso Junco, Joaquín Antonio Peñalosa, Francisco Mújica. Conversar con ellos fue el examen de su capacidad para pensar y de su  desarrollo de la sensibilidad. Ana María tomó el camino de sor Juana Inés de la Cruz, el cual ahora es una forma más abierta de vivir por las mujeres, visten eligiendo sus prendas, eligen sus actividades culturales y profesiones, asisten a la enseñanza de todos los niveles, deciden por sí mismas, para sí y por sí. 

Ahora vamos a escuchar la lectura de los poemas de Ana María, luego de leer y releer los poemas, haremos el ejercicio de comunicación de dialogar con los pensamientos de Ana María quien los puso en verso. 

Les vamos a pedir nos compartan cuáles fueron las imágenes pensadas mientras escuchaban las palabras del poema. 

Les vamos a mostrar de manera ágil el material fotográfico heredado por el matrimonio López Castillo a Salvatierra. También las lecturas y reflexiones de su obra. Además de fotografías de ella y su familia para hacer una reseña concreta de la vida artística de Ana María. Las fotos tratando de pintar su retrato de angustia, de dolor interior.  

La poesía nos lleva por el conocimiento único e irrepetible del arte y de la historia. La obra artística nos enriquece, así es la obra de Ana María y su esposo David, en quienes tenemos una ventana eterna al alma de Salvatierra, un alma comunicativa de sus sentimiento, sueños y logros humanos. 

Antes de seguir con la siguiente etapa, ¿qué opinan de la importancia de la obra de Ana María de López Tena para la cultura de Salvatierra? 


 

 

 

jueves, 16 de enero de 2025

Reportaje gráfico de Ana María de López Tena, para celebrar su aniversario 106 de su nacimiento en Salvatierra, Gto.

 Ana María descubre, en su poesía,  su vida como un acto de admiración 

por Pascual Zárate Avila 


    Una poeta es como una melancólica cebolla, cuando uno lee sus poemas es como arrancar una cebolla, vienen las palabras impregnadas de su tierra.


    Al estudiar la obra poética de Ana María de López Tena uno encuentra sus versos y, junto a ellos, las imágenes fotográficas, películas y audios de su vida.     Ana María nos cuenta su vida con documentos históricos para legarnos la película de una época cultural de Salvatierra. 
    Ana María de López Tena nació en Salvatierra, en los altos de los portales de la Fuente de los Perros, de la Fuente de los Fundadores, el 20 de enero de 1919 y falleció el 7 de enero de 1979.    
    Son ciento seis años de la presencia humanista de Ana María en la ciudad.
    
Sus padres, Joaquín Castillo y María de la Luz Sancén se casaron en Salvatierra en 1899.

Su padre fue el doctor Joaquín Castillo Munguía, medico del Hospital Civil de Salvatierra, quien nació en 1871 en la Hacienda de Coyotes y murió en 1945 en Salvatierra, Gto.

    Su madre fue María de la Luz Sancén Núñez, nacida en San Nicolás de los Agustinos en 1884 y fallecida en 1934 en Salvatierra.




    Su esposo fue el fotógrafo David López Tena, con quien se casó el 8 de mayo de 1938 en Salvatierra, Gto. David era originario de Acámbaro, Gto., quien nació el 28 de diciembre de 1912 y falleció en su ciudad natal el 25 de febrero de 2015.



    Salvador Novo la recibió en su casa de la Ciudad de México y publicó un reportaje de su entrevista con Ana María de López Ten en los periódicos nacionales.

    Amistad como la que le brindó Salvador Novo gran poeta y Cronista de la Ciudad de México, quien con esa agudeza y agilidad mental que poseía, le escribió al reverso de su fotografía: “Oiga mi fotografía la charla dulce y amena de mi amiga Ana María de López Tena, con ella saludos van (que escribir cartas me aterra) cordiales de Coyoacán a Salvatierra.”











Ana María fundó la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, realizando las sesiones culturales en su casa, era entonces la única organización pública de cultura en Salvatierra. A sus sesiones de lectura de poemas asistió el gobernador de entonces, Juan Ignacio Torres Landa en 1967.

    

    En 1969 El Seminario de Cultura Mexicana –Presidido en aquel tiempo por el Lic. Salvador Azuela- le publicó su tercer libro: “ La Canción del Árbol ". El embajador y licenciado Jesús Reyes Ruiz miembro titular del Seminario de Cultura Mexicana y reconocido escritor inicia su prologo con estas palabras:

    “Es cosa de ir a Salvatierra para conocer en cuerpo y alma a Ana María de López Tena, vale la pena hacerlo, porque la mujer es tan valiosa como lo que escribe y porque Salvatierra no es simplemente alguna de las muchas ciudades que hermosean el Estado de Guanajuato, sino una y sola, ejemplo clásico de provincia acendrada, a la cual la línea a borbotones de un río se empeña a subyugar con músicas.”



Ana María fundó en su querida Salvatierra Guanajuato la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana y durante cinco años presidio la Corresponsalía, llevando diferentes conferencistas.

    Entre ellos al maestro Jorge Gonzáles Camarena, maestro Luis Ortiz Monasterio. Al doctor don Francisco Monterde, presidente en aquel entonces de la Real Academia de la Lengua Mexicana. Al embajador Jesús Reyes Ruiz, doctor Jesús Guisa y Azevedo y don Alfonso Junco, entre otros.

Fue en 1961 cuando publicó su primer libro: “AGUA DORMIDA ", Alfonso Junco en su prólogo dice así:
“Alma sincera, personal, valiente, reflexiva, enamorada de la hermosura, vuélcase en versos expresivos, cuyos logros primeros se abren hacía un futuro de limitados horizontes. El espíritu sopla donde quiere: y en la opaca monotonía de un rincón provinciano, sin apoyos ni estímulos, va cuajando esta vocación poética que hoy surge con voz intensa y prometedora”.
Mantuvo amistad con personalidades amantes de la cultura, como Jesús Reyes Ruiz, Bruno García y José Luís Noriega, maestro Jorge González Camarena.

    Ana María en la fundación de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, con Guillermo Ortiz Vega, presidente municipal, y con Jesús Guisa y Azevedo, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, están en el salón San Juan de la Cruz del Convento de la Orden de los Carmelitas Descalzos de Salvatierra, Gto., en 1967.


















El epitafio de su tumba en el panteón de La Luz.

El doctor en Filosofía, ilustre Salvaterrense dice así: “Tierra de poesía es Salvatierra, el padre Escobedo, gran humanista, es una gloria de las tierras Mexicanas, a las que les dio lustre y Ana María Castillo de López Tena, con su sencillez, su humildad, su agudeza y su música queda, que se amplifica con resonancias de contento en el alma de sus lectores, nos eleva”.

Invitación

Para conmemorar el nacimiento de Ana María de López Tena, el próximo lunes 20 de enero de 2025, realizaremos la lectura de poemas de la poeta salvaterrense, en el Mesón de Doña Josefa a las cinco de la tarde.