miércoles, 28 de octubre de 2026

Los polvos y los huesos de muerto Objetos, creencias y acusaciones

 



EDICIÓN RADIOFÓNICA • TEMPORADA ESPECIAL DE DÍA DE MUERTOS

LOS EXPEDIENTES
SECRETOS DEL BAJÍO

Los polvos y huesos de muerto de Salvatierra

Salvatierra, Nueva España · 1755–1757

Seis capítulos para narración radiofónica

Presentación editorial

Esta serie recupera la historia de Petrona Theresa Novara —también transcrita Nobara—, llamada «La Sorda», mujer mulata libre de Salvatierra, investigada por acusaciones relacionadas con polvos, huesos y supuestos maleficios. Su caso permite acercarse a la vida cotidiana, las desigualdades, la medicina popular y las creencias del Bajío colonial.

La producción está concebida para seis transmisiones, del 28 de octubre al 2 de noviembre. Cada episodio combina narración documental con pasajes dramatizados, acompañados de campanas, calles, papel, morteros y música original o con derechos de uso.

Aviso de rigor histórico

Los nombres, fechas y sucesos esenciales proceden del expediente de 1755–1757. Los diálogos marcados como «recreación» son imaginados para facilitar la escucha; no deben anunciarse como citas literales. Los polvos no fueron identificados químicamente y no existe evidencia de poderes sobrenaturales. La orden de reprensión y libertad de 1757 no acredita por sí sola la fecha exacta de excarcelación.

Plan de emisión

Capítulo 1  ·  La ciudad de los vivos y los muertos

Capítulo 2  ·  La mujer de los remedios secretos

Capítulo 3  ·  Los polvos y los huesos de muerto

Capítulo 4  ·  Las voces que acusaron a Petrona

Capítulo 5  ·  Bajo la sombra del Santo Oficio

Capítulo 6  ·  Los muertos no hablaron: el destino de Petrona

CAPÍTULO 3

Los polvos y los huesos de muerto

Objetos, creencias y acusaciones  |  Duración orientativa: 9–12 minutos, según pausas y música.

Dos envoltorios pequeños bastaron para despertar una enorme sospecha. En el expediente de Salvatierra, Rita Antonia declaró que había recibido polvos de diferentes colores. Unos fueron descritos como blancos o claros; otros, pardos o aplomados. Nadie pudo establecer de manera segura qué contenían.

Según Rita, uno de los preparados debía ponerse en el atole de Salvador Merino para conseguir que dejara de golpearla. Otros testimonios hablaron de un ánima en polvo y de su incorporación a la comida. Eran afirmaciones de los declarantes, no efectos comprobados.

Para comprender la inquietud de Salvador, pensemos en el temor a que alguien mezclara una sustancia desconocida en los alimentos. Pero temor no es prueba de veneno. Las autoridades mostraron los polvos a distintas personas y ninguna logró identificar su composición ni demostrar un poder extraordinario. 

SALVADOR  Rita, ¿qué son esos papeles?

RITA  Me dijeron que podían ayudarme.

SALVADOR  ¿Quién te los entregó?

RITA  Petrona Theresa.

Pero la historia no terminaba en los polvos. Rita también habló de un huesito atribuido a una persona muerta. Según su declaración, debía envolverse en paño negro y ocultarse en la almohada de su marido para que durmiera profundamente. Otro hueso, afirmó, estaba relacionado con la posibilidad de pasar inadvertida al sustraer tela de una tienda.

Nada demuestra que un hueso pudiera provocar sueño, invisibilidad o cualquier efecto sobrenatural. Lo relevante es que esas creencias circularon entre personas reales y fueron recogidas por funcionarios de la época. En una sociedad profundamente católica, las ánimas y los restos de los muertos tenían significados religiosos, pero su uso para alterar la voluntad de los vivos podía ser juzgado supersticioso.

El alcalde Andrés García Botello recibió la queja de Salvador. La investigación llegó al licenciado Joseph Xavier de Rivera, comisario del Santo Oficio en Salvatierra. Su tarea era reunir testimonios y remitirlos a las autoridades inquisitoriales de México. Salvatierra no tenía un tribunal inquisitorial autónomo.

En julio de 1756 el comisario todavía describía dos clases de polvos, pardos y aplomados, y el hueso que conservaba. No había una identificación segura de las sustancias. El expediente crecía, pero la materia del supuesto maleficio seguía siendo un misterio. 

¿Quién llevó cada objeto? ¿Quién escuchó las instrucciones? ¿Qué recordaba realmente la muchacha Antonia Gertrudis? Las voces de los testigos comenzaron a contradecirse. En nuestro próximo capítulo: Las voces que acusaron a Petrona. 

 

CAPÍTULO 4

Las voces que acusaron a Petrona

Testigos, rumores y procedimiento  |  Duración orientativa: 9–12 minutos, según pausas y música.

Un proceso del Santo Oficio se construía con palabras: denuncias, declaraciones, preguntas, recuerdos y rumores. En Salvatierra, las voces que rodearon a Petrona Theresa no ofrecían una versión única de los hechos. Cada testigo conocía una parte; algunos estaban directamente involucrados en el conflicto.

Salvador Merino había denunciado los polvos encontrados en poder de su esposa. Rita Antonia declaró sobre la ayuda que había buscado y los objetos que recibió. María Guadalupe, La Queretana, fue señalada como intermediaria, pero su versión atribuía a la muchacha Antonia Gertrudis la entrega de ciertos papeles. Las diferencias importaban: podían cambiar la responsabilidad atribuida a cada persona.

COMISARIO  Decid qué sabéis de los envoltorios.

MARÍA GUADALUPE  No todo ocurrió como se ha contado.

COMISARIO  Entonces habrá que escuchar a los demás.

Antonia Gertrudis era una muchacha cuya edad se describió en un intervalo aproximado de doce a quince años. Su aparición como testigo o participante en una entrega no prueba que practicara hechicería. En una casa colonial, las niñas y los jóvenes podían observar, transmitir mensajes o repetir lo escuchado sin comprender todas sus consecuencias.

Polonia Gertrudis de Villalpando aportó otro episodio: una hierba verde, pulverizada y mezclada con azúcar, supuestamente destinada a revelar al ladrón de unas alhajas. La práctica no funcionó, según declaró. Tampoco pudo establecerse qué planta era. Una historia de adivinación se sumaba así a las acusaciones por los polvos y los huesos.

El comisario Joseph Xavier de Rivera recopilaba diligencias para el tribunal central de México. Pero el propio proceso reveló dificultades: testigos implicados en el conflicto, versiones incompatibles y actuaciones que debían revisarse. La investigación no era una fotografía fiel de la realidad; era un conjunto de declaraciones sometidas a examen.

En aquella sociedad, la fama pública podía convertirse en una carga. Una mujer conocida por ofrecer remedios podía ser consultada con confianza por unos y observada con temor por otros. La acusación no sólo amenazaba su libertad. También podía afectar su nombre y sus relaciones, aunque no conozcamos las consecuencias particulares que Petrona experimentó después.

Mientras las declaraciones viajaban entre Salvatierra y México, Petrona seguía encarcelada. ¿Cuánto tiempo más duraría la investigación? ¿Qué harían las autoridades ante la falta de pruebas concluyentes? En el próximo capítulo: Bajo la sombra del Santo Oficio.

 

CAPÍTULO 5

Bajo la sombra del Santo Oficio

La reclusión y las pruebas que no aparecieron  |  Duración orientativa: 9–12 minutos, según pausas y música.

 

Petrona Theresa fue detenida en agosto de 1755. En julio de 1756, el comisario de Salvatierra informó que continuaba recluida en la cárcel pública. Describió condiciones incómodas y la falta de un cuarto apropiado para mantenerla separada de otras personas. El expediente no permite reconstruir cada día de su encierro, pero sí confirma una reclusión prolongada. 

Afuera continuaba la vida: campanas, mercados, labores de campo y fogones. Dentro de la cárcel, el tiempo dependía de nuevas diligencias, cartas y decisiones tomadas a distancia. No conocemos las palabras que Petrona pronunció en soledad. Tampoco podemos inventar cómo la recibieron sus familiares. Lo que sí podemos reconocer es la incertidumbre de una mujer cuyo destino dependía de un proceso todavía abierto.

Las acusaciones fueron más allá de los polvos encontrados por Salvador Merino. Se recogieron relatos que relacionaban a Petrona con enfermedades y muertes. Pero las autoridades necesitaban algo más que sospechas. Había que determinar si existían indicios reales de maleficio.

En las diligencias aparece el médico Juan Carlos de Estrada. Las enfermedades atribuidas por algunos a prácticas sobrenaturales recibieron explicaciones naturales. La valoración posterior del tribunal sostuvo que las personas fallecidas habían padecido enfermedades crónicas, sin circunstancias extraordinarias que permitieran demostrar el supuesto maleficio.

También se examinaron los objetos. Los polvos seguían sin composición identificada. El hueso no acreditaba por sí mismo un delito sobrenatural. Y los testimonios contenían contradicciones. La distancia entre lo que los vecinos temían y lo que podía probarse resultó decisiva.

El expediente incluye además a otras mujeres afrodescendientes. Juana Gertrudis, quien había vivido bajo la esclavitud, aparece relacionada con relatos de enfermedad y curación. Rita Antonia y María Guadalupe eran mulatas libres. Sus historias muestran una sociedad con diferencias jurídicas y económicas profundas; no podemos reducirlas a una categoría única ni afirmar que compartían idénticos saberes.

El 22 de junio de 1757 llegó un dictamen fundamental. El fiscal consideró que no estaba demostrado el maleficio y que no existían méritos suficientes para mantener a Petrona recluida por aquella imputación. Sin embargo, las autoridades todavía juzgaban problemáticas algunas curaciones y prácticas consideradas supersticiosas.

La salida propuesta no era una declaración de que nunca hubiera ocurrido nada cuestionable. Se ordenaría una última audiencia, una reprensión y la libertad. También se dispondría vigilancia religiosa. ¿Qué significaba recuperar la libertad sin recuperar necesariamente la reputación? El desenlace llega en nuestro último capítulo: Los muertos no hablaron.

 

CAPÍTULO 6

Los muertos no hablaron: el destino de Petrona


Desenlace y memoria de las tres raíces  |  Duración orientativa: 9–12 minutos, según pausas y música.

Hoy, Día de Muertos, recordamos a quienes nos precedieron. Algunas personas dejaron retratos, edificios o grandes fortunas. Otras sólo dejaron su nombre en un expediente. Durante seis capítulos hemos seguido la historia de Petrona Theresa Novara, mujer mulata libre, vecina de Salvatierra, conocida como La Sorda. 

El 22 de junio de 1757, el tribunal examinó el caso. Los supuestos maleficios no habían quedado demostrados. Las enfermedades mencionadas en las acusaciones podían explicarse por causas naturales. Los polvos y el hueso no probaron poderes extraordinarios. La orden fue celebrar una última audiencia, mostrar a Petrona aquellos objetos, preguntarle por su origen y propósito, reprenderla y ponerla en libertad. 

La comunicación correspondiente se remitió a Salvatierra en julio de 1757. No contamos con una constancia que permita fijar con certeza el día exacto en que Petrona salió de la cárcel. Tampoco conocemos sus años posteriores. El archivo guarda silencio. Y ese silencio merece respeto: una historia documentada no debe completarse con escenas inventadas presentadas como hechos. 

Podemos, sin embargo, hacernos una pregunta humana. ¿Qué significaba regresar a una comunidad donde se había adquirido fama de hechicera? Una resolución podía terminar la reclusión, pero no necesariamente borrar los rumores. No sabemos si Petrona siguió ofreciendo remedios, si se alejó de esas prácticas o cómo la miraron sus vecinos.

Volvamos a Salvatierra: a sus barrios, conventos, huertas y haciendas; al barrio de San Juan; a los pueblos indígenas; a las familias de ascendencia española; y a las personas africanas y afrodescendientes que vivieron en la jurisdicción. Petrona, Rita Antonia y María Guadalupe aparecen en el expediente como mulatas libres. Juana Gertrudis aparece vinculada con una historia de esclavitud. Sus nombres nos recuerdan que la raíz africana también formó parte de la vida cotidiana del Bajío.

La raíz indígena está presente en las comunidades originarias y sus conocimientos del territorio. La española, en las instituciones, los conventos, la medicina europea y las prácticas religiosas. La africana, en hombres y mujeres cuyos descendientes participaron en la construcción de la sociedad regional. No podemos atribuir los polvos de Petrona a una raíz concreta: sus ingredientes son desconocidos. Sí podemos situar su vida en un mundo donde esas historias se cruzaron.

En Día de Muertos recordamos a nuestros antepasados mediante flores, veladoras y ofrendas. La historia de Petrona pertenece a otro contexto: el de una acusación inquisitorial del siglo XVIII. No debemos confundir ambos fenómenos. Los reunimos en esta temporada porque comparten una pregunta esencial: ¿a quiénes decidimos recordar y qué hacemos con sus nombres?

Petrona Theresa. Rita Antonia. María Guadalupe. Antonia Gertrudis. Juana Gertrudis. Mujeres de la Salvatierra colonial, con experiencias distintas y vidas que no conocemos por completo. Sus nombres sobrevivieron en un expediente. Hoy vuelven a escucharse no para alimentar el miedo, sino para comprender el pasado.

[CAMPANA FINAL, PAUSA]

Porque la historia de los pueblos no pertenece sólo a los poderosos. También pertenece a quienes buscaron ayuda, a quienes transmitieron conocimientos y a quienes fueron señalados. En Salvatierra, como en el resto del Bajío, nuestra memoria tiene tres raíces: indígena, africana y española. Tres raíces que se encontraron en una misma tierra.

Así termina Los expedientes secretos del Bajío: Los polvos y huesos de muerto de Salvatierra. Una historia basada en documentos del Santo Oficio. Porque los archivos guardan papeles, pero también guardan vidas.

[MÚSICA DE SALIDA, 15 SEGUNDOS. FIN DE TEMPORADA]

Fuentes y bibliografía de trabajo

Archivo Histórico Casa Morelos. Fondo Diocesano, Sección Justicia, Serie Inquisición, caja 1237, expediente 41, Salvatierra, 1755–1757. Transcripción consultada: «Polvos y huesos de muerto» (archivo PDF de trabajo).

Laboratorio Nacional de Materiales Orales (UNAM). Catálogo Brujería y hechicería: expediente de Petrona Theresa Novara, Salvatierra. https://lanmo.unam.mx/brujeriayhechiceria/article.php?cat=expedientes&id=25

Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Historia y evolución de Salvatierra. Consulta recomendada para revisar contexto urbano, económico y religioso con el cronista municipal.

Nota editorial: la ambientación de mercados, pasos, campanas y cocinas es recreación sonora. Las descripciones de la ciudad no deben confundirse con transcripciones del proceso.

 

 

 


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