lunes, 2 de noviembre de 2026

Un relato de la contemplación de los altares de difunto 2026

 



Un concurso de altares de difuntos rico en tradición

Por Pascual Zárate Avila
Cronista de Salvatierra
Quiero relatar mis pensamientos sobre mi experiencia de participar como jurado del concurso de altares de difuntos 2026.
El jurado estuvo compuesto por Julia Vera, Silvia Trujillo y Pascual Zárate.
Se levantaron siete altares con una enorme belleza de dibujos de tapetes y adornos de papel.
El altar dedicado al cuentista danés Hans Anderson, me impactó por su composición de imágenes relacionadas con los cuadernos de sus cuentos, impresos por el alumnado, docentes y padres de familia.
Una excelente exaltación para promover la lectura.
El altar dedicado al cronista de la orden agustina, Nicolás Navarrete, me hizo pensar en la grandeza de los sacerdotes dedicados a escribir la memoria de la evangelización.
Un altar dedicado al cancer de mama fue una forma de exaltar la vida, estar cuidando la maravilla de la vida.
Joan Sebastian también fue motivo para un altar, alagando su creación de canciones con letra espiritual. Me acodé del relato oral escuchado sobre los años de seminarista en Tlalpan, CDMX, siendo compañero de Ignacio López Tarso y Francisco Guisa, quien fue el informante sobre cómo lo orientaron para abandonar la carrera eclesiástica.
Agustín de Carranza y Salcedo se hizo presente mediante el diálogo de dos almas gemelas y dijeron su lugar de descanso de sus restos humanos en el altar del templo del Carmen.
Muy emotivo el altar dedicado a Alex Lanuza, un testimonio de la trascendencia de hacer un papel de compromiso con la función social de ser regidor en el ayuntamiento de Salvatierra.
Juan Gabriel se representó con un artístico tapete de gran maestría, con evocación de sus composiciones musicales, una excelente narración biográfica.
Mi forma de calificar los altares estuvo participando dentro de las reglas de un jurado tripartito.
El concurso tuvo tres ganadores, en su orden dichos: Agustín de Carranza, Juan Gabriel y Hans Anderson.
Felicidades a la memoria realizada, ese momento fue de gran valor artístico por la conjunción de bellos discursos y canciones.

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